Dentro de unos años, seguramente los jóvenes estudien el año 2016 en clases de historia contemporánea por el cambio en la política estadounidense tras la victoria de Donald Trump o la inesperada salida de Reino Unido de la Unión Europea tras el referéndum del Brexit. Quizá en el año 2017 estudien otros acontecimientos y las leyes en cuanto al acoso sexual estén completamente definidas y los comportamientos sexuales inapropiados se hayan convertido en algo que prácticamente nunca sea silenciado. Quizá para entonces, las víctimas de acoso, agresión o violación sexual cuenten con garantías a nivel legal que les ayuden a contar sus experiencias y a denunciar a los acosadores o agresores sin miedo a las represalias. Si este escenario se convierte en realidad en algún momento, fue porque unas cuantas mujeres decidieron romper el silencio cuando nadie más lo hizo.

El pasado mes de septiembre empezaron a salir los primeros casos que marcaron el escándalo de acoso sexual en Hollywood. Harvey Weinstein, uno de los productores más influyentes de la industria cinematográfica, fue señalado por varias mujeres y algunas de ellas fueron pagadas o amenazadas para que las acusaciones no salieran a la luz. El hecho de enfrentar a un hombre tan poderoso animó a otras víctimas a contar sus experiencias y la lista de señalados ha aumentado día tras día.

Casi a punto de finalizar el año 2017, el fin del silencio respecto a esta problemática ha protagonizado uno de los cambios sociales más representativos. La revista Time nombró como Persona del Año a las personas que hablaron para cambiar las cosas, las Silence Breakers. Por otro lado, los hombres que han sido acusados están empezando a pagar las consecuencias de sus actos a nivel laboral, aunque hasta el momento no se han tomado medidas legales en contra de estas personas.

El fenómeno puede considerarse uno de los más relevantes de este año y uno de los propulsores de un cambio en la forma de lidiar, afrontar y castigar el acoso. Estos son los casos que han iniciado un posible cambio que pone de relieve la valentía de unas cuantas personas para acabar con un problema que afecta diariamente a millones.

Harvey Weinstein y la irrupción de #MeToo

Empecemos por el principio, por el reportaje que lo cambió todo. Una investigación de The New York Times reunió las primeras acusaciones de acoso sexual contra el productor estadounidense y cofundador de The Weinstein Company. Muchas de las mujeres que hablaron sobre sus comportamientos decidieron guardar su anonimato, por miedo a las represalias. Sin embargo, estas experiencias animaron a otras mujeres a explicar sus casos, con nombre y apellido. Entre las actrices afectadas se encuentra Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Léa Seydoux, Cara Delevingne, Ashley Judd y Kate Beckinsale.

La primera lista de víctimas superaba por poco las diez personas. Hasta la fecha, ya son aproximadamente 80 mujeres las que han denunciado el acoso o la agresión por parte de Harvey Weinstein. El antes influyente productor se ha convertido así en el hombre que provocó la ola de denuncias contra un comportamiento inapropiado que Weinstein parece conocer casi a la perfección.

Las historias de las mujeres víctimas del productor explicaron cómo éste las citaba en su habitación de hotel y, en algunas ocasiones, les pedía masajes, lo cual acababa utilizando para tocarlas sin su consentimiento o para proponerles actos sexuales. Algunas mujeres lograron escapar de los comportamientos de Harvey Weinstein aunque, en otros casos, las mujeres fueron víctimas de violaciones sexuales.

Los acosos y los comportamientos sexuales inapropiados se convirtieron en un delito, por lo que el productor tuvo que empezar a hacer frente a la justicia. A pesar de que no ha sido detenido hasta la fecha de la publicación de este artículo ni ha comparecido delante de un jurado, Weinstein está siendo investigado por las autoridades de Reino Unido, Nueva York y Los Ángeles.

El pasado 27 de noviembre, su situación se recrudeció después de que una mujer presentara la primera demanda civil contra el productor y su compañía. Según la demandante, Harvey le causó muchísimos daños personales por sus comportamientos y pide 400.000 dólares como indemnización. La abogada de la pregunta víctima señaló que el próximo paso sería una denuncia penal.

Las autoridades no han dado detalles sobre los próximos pasos legales a los que se enfrentaría Weinstein aunque las consecuencias han empezado a llegar de forma diferente. El productor ha estado en el punto de mira tras las primera acusación y, además de las condenas sociales por parte de colegas en Hollywood, ha sido despedido de su propia compañía, The Weinstein Company, además de dejar de formar parte de Directors Guild of America y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a cargo de los Premios Oscar.

Una de las acusaciones más graves recibidas por Weinstein fue la de la actriz Rose McGowan. La presunta violación en la habitación de hotel del productor estuvo en el punto de mira después de que Ben Affleck afirmara por Twitter que no tenía conocimiento de los comportamientos de Weinstein. McGowan le contestó que su presunto desconocimiento era mentira y que ella misma le informó sobre su violación. Twitter bloqueó la cuenta de la actriz durante unas 12 horas, lo que se entendió en redes como un intento de silenciar el caso de McGowan. Así fue cómo surgió el movimiento #MeToo que reunió las experiencias de millones de mujeres y hombres que habían sido víctimas de acoso. El hashtag fue la gota que colmó el vaso y a partir de ahí aumentaron las denuncias para Weinstein mientras que otros hombres se unían a la lista de señalados.

Kevin Spacey y las medidas de Netflix

Netflix

Anthony Rapp fue el siguiente en abrir la caja de Pandora y acusó a Kevin Spacey, incluyendo a las figuras masculinas en el ámbito del acoso sexual en Hollywood. Según recordó el actor de Star Trek: Discovery, el actor intentó mantener relaciones sexuales con él cuando tenía 14 años. Muchos enfocaron la atención en la homosexualidad del protagonista de House of Cards en lugar de en el acoso a un menor de edad, aunque finalmente Spacey ha estado en el centro de mira y ha pagado muy caro las consecuencias de sus actos.

Las víctimas de Spacey fueron aumentando. Tras la primera acusación se repitió un comportamiento inadecuado contra un menor de edad, el hijo de la Heather Unruh. Las denuncias en este caso tuvieron efectos prácticamente inmediatos a nivel laboral para el actor ganador de un Oscar por American Beauty. Kevin Spacey se convirtió en una de las pruebas más importantes de que el acoso o la agresión sexual no se dejaría de lado y se tomarían medidas. Netflix empezó a tantear el terreno con la serie House of Cards, y suspendió el rodaje de su octava y última temporada.

Los problemas seguían sumándose mientras tanto para el actor con una nueva acusación, esta vez por parte del equipo de House of Cards. Sus comportamientos no habían sido algo tan aislado como podría haber parecido en un principio y Spacey necesitaba una lección. Ese pudo ser uno de los motivos por los cuales el servicio de streaming acabó despidiendo a Kevin Spacey de la compañía y cerró la puerta a futuras posibles colaboraciones. El personaje de Frank Underwood dejó de ser el protagonista y fue reemplazado por su mujer, Claire (Robin Wright).

Semanas después, el actor fue reemplazado en la película de Ridley Scott, All the Money in the World. A pesar de que la película ya estaba prácticamente finalizada y a punto para su estreno en diciembre, el director decidió despedir a Spacey y volver a grabar todas las escenas con Christopher Plummer.

El actor está siendo investigado por las autoridades británicas por una presunta agresión sexual, aunque todavía no se ha sentado delante de un jurado, al igual que los otros salpicados. Sin embargo, el actor fue el primero en ser despedido sin rodeos por Netflix, una acción que ha vuelto a repetir ante la más mínima sospecha.

El final de House of Cards y de su protagonista ha sido el movimiento más representativo, aunque el servicio de streaming ha tenido que finalizar varios contratos para evitar tener a presuntos acosadores en sus filas. Así fue el caso del comediante y actor Louis C.K., quien fue acusado por varios mujeres de comportamientos sexuales inapropiados. Posteriormente, Netflix decidió suspender un especial que estaba preparando sobre él. Por su parte, HBO eliminó todo el contenido donde aparecía C.K..

The Ranch ha sido otra de las series afectadas a causa de uno de sus protagonistas, Danny Masterson. Las cuatro denuncias por violación que afronta significaron para la compañía de streaming el despido directo, aunque la serie seguirá con el rodaje en 2018.

Hasta la fecha, Netflix se ha convertido en una de las empresas más comprometidas con las víctimas del acoso o la agresión sexual y ha decidido no dejar de lado las acusaciones a miembros del equipo. Además, la compañía ha empezado una práctica poco común antes de que salieran a la luz los escándalos. De la mano del equipo de la serie 13 Reasons Why, Netflix ha iniciado una serie de reuniones con los actores para hablar del acoso y de cómo prevenirlo. Esta medida es especialmente relevante si pensamos que la protagonista de la producción, Hannah Baker, fue igualmente víctima de acoso, agresión y bullying.

Los directores salpicados

Tippi Hedren no pudo estar más feliz cuando el director Alfred Hitchcock la contrató para su nueva película Los Pájaros. El ahora clásico del cine se convirtió en una pesadilla para la actriz, quien tuvo que aguantar los acosos y hasta las agresiones físicas del director. Después, en el rodaje de Marnie la Ladrona no mejoró mucho la situación, aunque ese fue el último proyecto que hicieron juntos. Los comportamientos de Hitchcock no fueron denunciados en ese momento con Hedren, quien iniciaba su carrera y tuvo miedo de las repercusiones.

Los Pájaros se estrenó en 1963 y, en 2017, varias mujeres han puesto en el punto de mira al director James Toback. En total, 38 víctimas han afirmado ser víctimas de Toback, quien las reunía para presuntas reuniones de trabajo pero acababa acosándolas, haciéndoles preguntas incómodas y hasta masturbándose delante de ellas.

El comportamiento del director lo justificaba con frases como "así se hacen las cosas", lo que pone de relieve lo común que podrían ser estos comportamientos para algunas personalidades del mundo el cine.

El director de películas como X-Men: The Last Stand y productor ejecutivo de otras como The Revenant, Brett Ratner, fue acusado por varias actrices como Olivia Munn y Natasha Henstridge. En el caso de esta última, la víctima destacó que el director la obligó a practicar sexo oral.

El mismo día en el que Ratner fue acusado el pasado mes de noviembre, una mujer explicó su experiencia con Dustin Hoffman. Las primeras denuncias apuntaron a acosos sexuales y propuestas para mantener relaciones sexuales, pero la demanda más contundente la realizó la actriz Kathryn Rossetter, quien escribió cómo Hoffman le tocaba sin su consentimiento y publicó una fotografía en la que el actor le está tocando un pecho.

Las mujeres ejecutivas y las primeras medidas de prevención

Yvonne Blake es una diseñadora de vestuario reconocida por su trabajo en películas como Los fantasmas De Goya. En la actualidad, es la presidenta de la Academia de Cine española. Antes de empezar a ser relevante dentro del sector cinematográfico y de gozar de cierto prestigio, Blake fue violada por un productor estadounidense. La experiencia fue compartida por ella misma en una entrevista, en la que no dio nombres sobre el hombre que la agredió, aunque sí recordó que "él era una persona famosa y yo tenía miedo. Yo no podía decir nada a nadie. Fue horroroso".

La presidenta de la Academia es una de las mujeres que ha conseguido forjar una carrera y triunfar en el sector. Si hubiera hablado y lo hubiera acusado, quien sabe lo que podría haber ocurrido. Si su agresor hubiera sido alguien como Harvey Weinsten, los espías contratados por el productor la habrían silenciado antes de que pudiera haber sacado su caso a la luz.

Blake ha decidido ayudar a las víctimas contando su caso. Sin embargo, otras mujeres de la industria han decidido aportar su granito de arena creando una startups que combata frontalmente estos comportamientos. Claire Schmidt era la vicepresidenta de tecnología e innovación de 20th Century Fox hasta que identificó los retos necesarios para mejorar la situación y ayudar a los demandantes. La startup AllVoices apoya a las personas que pueden tener miedo a las repercusiones, por lo que ha desarrollado una herramienta para presentar denuncias de manera anónima y garantizar que la compañía lleve a cabo los informes y las medidas necesarias.

Además de iniciativas como la de Schmidt, desde el mes de octubre se han aprobado estándares de conducta y medidas para evitar otros casos de acoso o agresión sexual en Hollywood. La Fiscalía de Los Ángeles abrió una investigación tras los escándalos para combatirlos y prevenirlos.

Asimismo, la organización Women In Film ha habilitado una línea de ayuda para hombres y mujeres afectados, con la cual pretenden brindar apoyo y funcionar como un centro de crisis para dar seguimiento a los diferentes casos que se presenten, así como asesoramiento jurídico, legal y médico.

La última medida fue tomada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, la cual creó un código de conducta para sus miembros. Los responsables de los Premios Oscar despidieron a Harvey Weinstein y, para evitar nuevos casos entre las personas que forman parte de la academia, decidieron prohibir comportamientos que supongan un abuso de poder, la falta de respeto y cualquier forma de acoso, agresión o discriminación.

Todavía no están claras las regulaciones que puedan condenar estos comportamientos ni cuando se aprobarán. Estas leyes pueden llegar a ser polémicas aunque, después de los escándalos, parece que será más que necesario contar un respaldo legal para combatir y prevenir los acosos y las agresiones sexuales.

Los cambios son lentos. Quizá los escándalos en Hollywood sean la puerta de entrada para una regulación que condene estos casos. Lo que está claro es que, en este 2017, las denuncias de hombres y mujeres han ayudado a que se reduzca y se empiece a ver el final sobre una de las respuestas respecto al acoso más comunes hasta ahora: el silencio.