El 2022 ha sido un año complejo para las empresas tecnológicas, y el sector del gaming no ha sido inmune a los vaivenes. De hecho, las principales compañías de la industria esperan un cierre de año poco alentador. Al punto tal que se espera que las ventas de videojuegos sufran su primer revés en una década.

Así lo recoge un reciente informe de The Wall Street Journal, con base en un análisis de la firma neerlandesa Newzoo BV. El mismo predice una baja del 4,3% en el gasto global de los consumidores en este tipo de entretenimiento a lo largo de todo el año. De concretarse, será la primera vez desde 2012 que las ventas de videojuegos sufran una caída interanual.

El mismo informe cita que en 2020 la comercialización de títulos creció un 25%, potenciadas por la pandemia. Mientras que en 2021 se produjo un nuevo incremento interanual —en este caso del 7,6%—, debido a la persistencia de los efectos globales de la COVID-19.

En cierto modo, la caída en las ventas de videojuegos a lo largo de 2022 era previsible. La vuelta a la normalidad en gran parte del mundo ha reducido el tiempo destinado a jugar en consolas y ordenadores. A esto se le deben sumar los efectos de la inflación, que ha castigado con dureza a las principales economías mundiales, y el temor generalizado a una recesión.

Sin embargo, la industria todavía tenía un as en la manga: las fiestas de fin de año. Pero todo indica que ni siquiera eso sería suficiente para evitar que los números, al menos en lo que a comercialización de software respecta, terminen a la baja. Una señal alarmante, considerando que es uno de los períodos más fuertes del año.

Las claves tras la caída de las ventas de videojuegos

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Photo by Felipe Vieira on Unsplash

El informe de The Wall Street Journal menciona que la caída interanual en las ventas de videojuegos rompe el molde de años anteriores. No solo por la estadística en sí, sino también por el contexto. Analistas consideraron históricamente que los juegos eran «resistentes a la recesión», debido a que en etapas anteriores de crisis habían sido la opción de entretenimiento más económica a disposición, en comparación con una salida al cine, por ejemplo.

Pero en esta oportunidad la tendencia parece revertirse. No por nada, compañías de renombre como Take-Two, Electronic Arts y Sony han recortado las estimaciones de sus resultados fiscales. Mientras que otras como Xbox y Activision Blizzard han sufrido caídas en sus beneficios y usuarios activos por mes durante el último trimestre.

Más allá del contexto macroeconómico desfavorable, que está llevando a las grandes tecnológicas a recortar gastos y despedir empleados, existe otro factor que impacta sobre las pobres ventas de videojuegos de cara a las fiestas de fin de año. Hablamos, por supuesto, de la falta de lanzamientos de primer nivel.

Esto no quiere decir que no tuvimos grandes lanzamientos durante el actual calendario. Los hubo, pero fueron contados con los dedos de una mano. Horizon Forbidden West y Gran Turismo 7 llegaron durante el primer trimestre; mientras que recién entre fines de octubre y comienzos de noviembre se volvió a sacudir el avispero con las llegadas de Call of Duty: Modern Warfare 2 y God of War: Ragnarok.

Grandes editores como Ubisoft, Electronic Arts y Take-Two pasaron el 2022 sin pena ni gloria. Aunque el caso más notorio fue Xbox, que con el retraso de Starfield se quedó todo el año sin un estreno AAA exclusivo. Un ingrediente más para un panorama complejo y poco favorable para las ventas de videojuegos.

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