A pesar del bache sufrido en medio de la crisis del coronavirus, las acciones de Tesla siguen rompiendo máximos semana tras semana. Este mismo martes se dispararon otro 8%, hasta un precio de récord en los 1.087,50 dólares en cotización intradía. Este nuevo salto coincide con la filtración de un email de Elon Musk en el que se mostraba optimista frente a los próximos resultados de la compañía.

En esta comunicación, publicada por el medio especializado Electrek, Musk vuelve una vez más a instar a sus empleados a que se esfuercen al máximo. A pesar de la crisis de COVID, que ha tenido muchas de sus plantas paralizadas parte de este trimestre, estarían cerca de alcanzar beneficios, algo difícil.

En el email de Elon Musk, de hace varios días y según han podido verificar otros medios, el directivo decía:

"Cubrir los gastos parece súper ajustado. Cada coche que fabriquéis y entreguéis realmente marca la diferencia. ¡Por favor, haced todo lo posible para asegurar la victoria!"

Con este nuevo repunte, Tesla consolida la cifra de los mil dólares por acción. Alcanzó la marca por primera en los últimos días, tras aumentar el valor de estas en más de un 140% durante el último año. Desde que Tesla saliera a bolsa hace ahora diez años, las acciones del ya gigante eléctrico se han multiplicado por más de 60 sobre su precio inicial de 17 dólares.

Un trimestre complejo y polémico

Elon Musk había articulado la ventana perfecta para favorecer un pico de demanda durante el ya pasado mes de junio. Si bien estableció una rebaja de algunos de sus vehículos de hasta 5.000 dólares, con la otra mano programaba una subida de precio en los sistemas de conducción autónoma comenzando en julio. Esta oportunidad puede haber inclinado la balanza para muchos indecisos, lo que probablemente ha coloreado unos resultados, de cualquier otra forma, difíciles.

Este trimestre ha sido insólito incluso para los estándares de Tesla. Con la paralización de la actividad económica debido al coronavirus, las fábricas de Tesla se pararon durante semanas. Musk protagonizó una de las oposiciones más duras a este cierre, y forzó su reapertura incluso cuando esta no tenía luz verde por parte del gobierno local. Llegó a amenazar, incluso, con mover su planta de Fremont fuera del Estado.

Ante esta postura, sus trabajadores se enfrentaban a fuertes presiones para volver a sus puestos. E incluso cuando varios de sus empleados dieron positivo en COVID-19, algunos de los que se mostraron críticos con las medidas de protección llegaron a ver sus contratos rescindidos.