Horas convulsas en Tesla. Las últimas decisiones de los órganos de gobierno en California impiden que la firma de Elon Musk retome el trabajo en su planta de Fremont, cayendo como un jarro de agua fría en la empresa y desatando la ira de su CEO sobre las instituciones.

El desaguisado comenzaba el pasado jueves, cuando el Gobernador de California Gavin Newsom revelaba las nuevas directrices para que las empresas volviesen a operar. Estas permitirían la apertura a Tesla de su centro principal de Fremont, cerrado desde finales de marzo. Así, Musk enviaba poco después un email a los empleados avisando de que retomarían las operaciones el viernes día 8 de mayo.

Pero no estaba todo dicho aún. Newsom explicitaba en su comunicado que la decisión final sobre vuelta al trabajo en California quedaba supeditada a las consideraciones de los órganos locales. Y llegó el desastre. Porque el Condado de Alameda, donde se encuentra ubicada la planta de Tesla, junto otros muchos, decidía extender la cuarentena hasta finales de mayo.

La decisión desataba, una vez más, la furia de Musk, que montaba en cólera. El CEO acumula en las últimas semanas varias declaraciones en contra de las acciones para paliar el efecto de la pandemia, llegando a tachar la orden de permanecer en casa de "fascismo" por parte de las autoridades.

"La gota que colma el vaso"

"Tesla presentará una demanda contra el condado de Alameda de inmediato. El Oficial de salud interino no elegido e ignorante de Alameda está actuando en contra del Gobernador, el Presidente, nuestras libertades constitucionales y ¡simplemente el sentido común!", publicaba un enaltecido Musk en su cuenta de Twitter el pasado sábado.

El ejecutivo canalizaba, en lo que ya es una costumbre, su enfado a través de su perfil personal, expresando su más que evidente contrariedad. Amenazaba entonces también con trasladar a otro Estado su planta de Fremont. "Francamente, esta es la gota que colma el vaso. Tesla ahora trasladará su sede y futuros programas a Texas / Nevada de inmediato", expresaba. Añadía que la decisión "de mantener alguna actividad en Fremont" dependería de "cómo se trate a Tesla en el futuro". Un dardo envenenado para las autoridades de Alameda, que podrían ver esfumarse de su región al importante fabricante de automóviles.

"No estoy bromeando", aseguraba Musk en otro tweet. "El comportamiento absurdo y médicamente irracional en violación de las libertades civiles constitucionales, además de funcionarios del condado no electos y sin responsabilidad, debe detenerse".

Fuentes de TechCrunch confirmaban al medio que Tesla se encuentra manteniendo conversaciones con las autoridades de Nashville (Tennessee) para construir una fábrica en la zona. En ella se producirían en llamativo Cybertruck y el SUV de la marca, el Model Y.

Última bala

Tesla confirma este domingo, a través de un comunicado oficial, que ha presentado una demanda contra el Condado de Alameda. En el mismo aseguran que "la posición del Condado no nos ha dejado otra opción que tomar medidas legales para garantizar que Tesla y sus empleados puedan volver al trabajo". De este modo, el sábado la empresa pide de manera explícita "que se invaliden" las directrices impuestas por el órgano de gobernanza.

Es la última bala de Tesla, que dice estar excelentemente preparada para la vuelta al trabajo por su experiencia previa en Shanghái. La factoría de producción que tiene allí la firma, afectada en su momento por la incidencia del coronavirus en China, se encuentra ya operativa.

"Nuestro plan de vuelta al trabajo es el resultado de meses de cuidadosa planificación y preparación", se puede leer en el citado comunicado". "Se modeló a partir del plan integral de retorno al trabajo que establecimos en nuestra Gigafactory de Shanghái, que ha tenido operaciones fluidas y saludables durante los últimos tres meses".

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