El cine como industria ha tenido que reinventarse sobre la marcha desde el estallido de la pandemia por la COVID-19, más aún el cine de superhéroes. Todo parece indicar que lo seguirá haciendo, atendiendo a los nuevos retrasos de Top Gun: Maverick y la nueva entrega de Misión imposible que conocimos hace solo unos días. Tras la visión general que muestra como grandes ganadoras de todo esto a las plataformas de streaming, y las salas como perdedoras, se esconde sin embargo un enjambre de intereses y de apuestas por cómo será el futuro de la exhibición y las ventanas que se está librando poco a poco.

Los estrenos simultáneos parecen haber sido hasta ahora la opción más adecuada para aquellos estudios que cuentan con su propio plataforma. De ahí la decisión de Warner y HBO Max ya para todo este año de adoptar este estreno en paralelo por defecto en Estados Unidos, y que ha traído opiniones contrarias como la del propio director de Dune, Denis Villeneuve, o los experimentos de Disney, que ha usado sus estrenos trastocados por la COVID para impulsar, y con mucho éxito, Disney Plus.

De lo que empezó pareciendo una decisión drástica con Mulán (con estrenos en la plataforma con acceso premium, y en cines en China) hemos pasado por varias propuestas. Las últimas dos películas de Marvel, Viuda Negra y Shang-Chi, dejan claro esta experimentación.

La despedida de Scarlett Johansson en el papel de Viuda Negra tuvo un estreno simultáneo que provocó una demanda de la actriz contra Disney por la pérdida de dinero que le suponía un estreno aletargado en las salas. Pero, por su parte, para su primer súper asiático, Marvel lo ha tenido claro: todo al cine.

Estudios que ganan, estudios que se adaptan

Marvel Studios

La propuesta cambiante de Disney puede explicarse por la buena situación de la pandemia en China, su mercado objetivo con este personaje. Pero, también, porque se puede permitir experimentar al contar con su propia plataforma.

Otros estudios como Sony han dejado claro que su apuesta pasa por las salas de cine. En el evento de la CinemaCon celebrado hace unos días en Las Vegas, el presidente de Sony Pictures, Tom Rothman, puso el dedo en la llaga al felicitar a Free Guy, de 20th Century, por su rendimiento en taquilla, citando dos razones con algo de sorna: “En primer lugar, es estupenda, y en segundo lugar, no se puede ver en casa. No me extraña, joder”.

Los ejecutivos de Sony aprovecharon su puesto como primeros presentadores de la convención para denunciar que los estrenos con fecha de caducidad -con pocas semanas de exhibición para pasar al streaming- son “devastadores” para la industria cinematográfica, al tiempo que reafirmaban su compromiso con una ventana exclusiva en las salas de cine.

El contexto era claro: Sony es un caso atípico entre los grandes estudios; es el único que no tiene su propio servicio de streaming y el único que no ha utilizado la pandemia como excusa para estrenar películas en las salas de cine y en algún servicio directo al hogar, una medida que ha provocado la ira de los exhibidores de cine. Porque en lo que algo está claro es que las salas han sido, por supuesto, las grandes damnificadas.

Eso sí, Sony ha firmado sendos acuerdos con Netflix y Disney para que sus películas en 2022 pasen a su catálogo tras pasar por las salas. En otras palabras, el último gran estudio sin plataforma no niega su valor en las ventanas de exhibición, pero otorga a las salas una fuerza en taquilla que sigue pareciendo estar fuera de discusión.

El caso del menguante ‘Escuadrón Suicida’ en el cine de superhéroes

Volviendo al caso de Disney, que da para observar las dos opciones, el estreno de Shang-Chi ha sido el primero exclusivo en cines de Marvel Studios en más de dos años. Kevin Feige decía a Variety al respecto:

“Me encanta hacer películas para que la gente las vea en un entorno compartido con una sala de cine. El estreno híbrido también puede ser bueno; quieres que los clientes tengan la posibilidad de elegir”, dijo Feige, quien también comentó con cierta sorna la idea ahora predominante de instaurar que en lugar de una ventana de 90 días en salas, las películas pasen a tener de media 45 días.

La salas pierden con los estrenos simultáneos, pero sin ellas y su taquilla parece perder toda la industria

“Me encanta que todo el mundo hable de 45 días, este nuevo número mágico”, dijo al respecto.

Pero que Feige insista en ir a las salas no es algo baladí: Shang-Chi debe probar o no si el cine de superhéroes sigue teniendo tanto tirón. Y ahí los estrenos simultáneos han demostrado mucho su arrastre en películas como El escuadrón suicida, de James Gunn.

Pese a ser aplaudida por la crítica, su estreno en Estados Unidos estuvo acompañado por el lanzamiento simultáneo en HBO Max. El resultado: 26 millones en el primer fin de semana y una caída del 71 % en el segundo. Sin embargo, según datos de HBO, en su plataforma ha conseguido ser la película más vista, por encima de Wonder Woman 1984.

El cine de superhéroes parece necesitar todavía mucho las salas

¿Qué rentabilidad tienen entonces estas películas? Cuesta saberlo con la actual política de las plataformas de streaming, enfocadas en quemar dinero para ganar suscriptores en una carrera por la rentabilidad a largo plazo. Un largo plazo donde parece eso sí que los cines seguirán teniendo un peso primordial para el género.

Para Marvel —que en mayo lanzó un emotivo homenaje de tres minutos al poder de ver las películas en una sala de cine— el impacto ha sido especialmente despiadado, retrasando un año de largometrajes interconectados y series de Disney Plus que están bloqueadas en un orden de estreno específico. Cuando Viuda Negra se estrenó finalmente en julio, se convirtió rápidamente en la película con mejor rendimiento de la era de la pandemia. Pero ese éxito tiene un importante asterisco.

Si la trayectoria actual de la película se mantiene, también será la primera película del Universo Marvel desde Ant-Man de 2015 en hacer menos de 200 millones de dólares en la taquilla nacional, y podría ser la primera en hacer menos de 500 millones de dólares en todo el mundo desde Capitán América: El primer vengador de 2011. Ahora mismo lleva 371 millones.

Sin embargo, aunque el debut mundial de Viuda Negra, de 158 millones de dólares —al que se sumaron 60 millones a través de Premier Access, Disney—, sigue siendo un récord de la era de la pandemia, la película cayó un 69 % en la taquilla nacional en su segundo fin de semana, casi el mismo porcentaje que El escuadrón suicida.

Esto provocó una fuerte reprimenda de la Asociación Nacional de Propietarios de Cines de Estados Unidos, que afirmó que la película habría recaudado mucho más si se hubiera estrenado exclusivamente en las salas de cine, una creencia compartida por Scarlett Johansson, que sigue enfrascada en su pleito con Disney por la pérdida de ingresos de la película.

No debería sorprender que el rendimiento de Viuda Negra haya sido tan polémico. Aunque la taquilla se ha resentido en todos los ámbitos, la salud del cine de superhéroes en las salas—especialmente las de Marvel, que son verdaderos éxitos de taquilla a nivel global— es de especial importancia para los exhibidores, dado el dominio del género en el mercado durante tanto tiempo. Con el negocio de las salas de cine en una posición tan precaria como nunca antes, si los estudios reducen la mayor atracción comercial para los cines, podría debilitar aún más todo el sector.

Y otro enemigo en casa: el peligro de saturación

Sin embargo, el cine de superhéroes puede tener otro problema: ha llegado el momento en el que presentar a la audiencia personajes como Shang-Chi, completamente desconocidos para el gran público.

Esta saturación es en gran parte achacable al streaming; para finales de 2021, solo Marvel Studios habrá lanzado cuatro largometrajes y seis series en Disney Plus, con al menos otros 19 títulos en liza para 2022 y más allá. Warner Bros. y Sony Pictures están igualmente interesados en los superhéroes, proliferando sus largometrajes y sus series streaming con títulos de cómics, muchos de ellos con personajes de los que, de hecho, muchos no han oído hablar, como Morbius y Kraven el cazador para Sony Pictures y Black Adam y Blue Beetle para Warner Bros. y New Line.

‘Spider-man: No way Home’ puede ser le gran pulso de la situación

Los tres estudios también tienen títulos de cine de superhéroes de primera línea en sus proyectos inmediatos: Spider-Man: No Way Home para Sony, The Batman para Warner Bros. y Thor: Love and Thunder y Black Panther: Wakanda Forever para Marvel Studios. Pero aunque esas películas sean enormes éxitos de taquilla, el panorama más amplio de las películas de superhéroes no está nada claro.

Sony, marcado como decíamos por no tener servicio de streaming, sigue comprometida con el estreno exclusivo en diciembre de No Way Home, que promete ser una de las películas más taquilleras del año; pero el estudio también ha retrasado Venom: Habrá matanza de septiembre a octubre debido a la preocupación por la pandemia. Warner Bros. se ha comprometido a una ventana de 45 días para sus principales películas a partir de 2022, pero el estudio ya ha programado títulos menos conocidos que está desarrollando -como Blue Beetle, la primera gran película del cine de superhéroes con un protagonista latino- para estrenarlos en HBO Max.

Disney, por su parte, sigue estando obligada por contrato a conceder a las películas de 20th Century Studios (como Free Guy) la exclusividad en las salas de cine hasta que expire, a principios de 2022, un acuerdo de producción de 10 años con HBO. Por lo demás, el estudio aún no se ha comprometido oficialmente a la exhibición exclusiva de sus películas más allá de Shang-Chi.

Esto coloca a la última película de Marvel en una posición única —y, tal vez, imposible— de servir como indicador del futuro del cine de superhéroes. Algo que debería remarcarse con la nueva entrega de Spider-man en diciembre, con Sony decidido sí o sí a dejarla en salas. Si no se retrasa, y hace unos datos de taquilla optimistas, puede hacer que el resto de estudios y de superhéroes vuelvan a mirar a las salas como principal trampolín.