¿Alguien se acuerda de Take Eat Easy? La compañía de reparto de comida a domicilio que se adelantó a los grandes players del mercado para acabar con el imperio de JustEat y una cesada Nevera Roja. Primero en Bélgica, para luego llegar a Francia, la startup pronto llegó a Madrid, Barcelona y Valencia con un concepto desconocido hasta la fecha: los riders.

Poco les duraba la novedad a los creadores de Take Eat Easy. Deliveroo llegaba desde Reino Unido con un componente que la pequeña tecnológica belga no podía manejar: una financaición capaz de llevarse por delante a todos sus competidores. Poco después también llegaba Glovo y UberEats, mientras el gigante europeo Just Eat mantenía su dominio en el sector. En todo este contexto, justo un año después de que Deliveroo anunciase su llegada a la capital, Take Eat Easy anunciaba un cierre repentino. Una historia, que comenzaba en 2013 terminaba en pleno verano de 2016. En el ambiente quedaba una duda: ¿qué había pasado?.

Hipertextual se puso en contacto con la tecnológica. Simone Colombelli, general manager de la startup en España, confirmaba que pese a que el negocio iba bien, la compañía no conseguía cubrir con los costes operativos. O lo que es lo mismo: ingresar menos de lo que se gastaba por cada pedido. El resultado se traducía en una suspensión de pagos que intentó solucionarse con varias rondas de financiación que quedaron desiertas ante la perspectiva poco halagüeña de la compañía. Sin un gigante que ofreciese una oferta de compra viable, ni unos inversores dispuestos a luchar contra las rondas de financiación multimillonarias de Deliveroo, Take Eat Easy cerró con todas las consecuencias. Las facturas sin pagar a restaurantes y repartidores se posicionaban como el problema más grande. Desde Take Eat Easy aseguraban que, dadas las circunstancias, no se podía asegurar el pago de todas las facturas pendientes. Empezaba así el largo camino entre ambas partes para lograr el pago de las deudas pendientes.

Empleados y no autónomos

Take Eat Easy dejó sin abonar el pago de la nómina de julio de 2016 al grueso de repartidores de la compañía. Argumentaban, además, que al estar dados de alta como autónomos, estaban exentos del pago por la indemnización por despido.

20 de esos repartidores decidieron interponer una demanda colectiva, resulta ahora por el Juzgado Social número 11 de Barcelona; además de las cuentas pendientes, argumentaban una situación que para el grueso de los repartidores de Deliveroo fue la norma un tiempo después. El régimen disciplinario impuesto, obligación a llevar uniforme o la cláusula de exclusividad con la compañía de reparto de comida eran motivos suficientes para argumentar un caso de falsos autónomos.

Misma situación que llevó a cientos de repartidores de la plataforma británica a la huelga unos meses después y que terminó con una demanda por la misma situación de uno de los riders afectados. Ese mismo trabajador ganaba, hace unas semanas, el juicio que confirmaba que había estado trabajando bajo la fórmula de falso autónomo en Deliveroo, condenando a la compañía a abonar sus cuotas a la Seguridad Social y la indemnización por despido. En base a esta sentencia, el Juzgado Social número 11 de Barcelona ha determinado lo mismo que su par valenciano. La resolución impone a la multinacional la obligación de abonar la nómina dejada de pagar, además de indemnizar a los repartidores como si hubiesen estado en nómina y pagar los salarios de tramitación generados desde el momento de la extinción.

¿De dónde saldrán esos fondos? La normativa vigente dicta que los administradores de la sociedad, en este caso Take Eat Easy, tendrán responsabilidad en estas cuestiones durante cuatro años después del cierre de la misma. Es decir, el pago de estas cuotas atrasadas, más las indemnizaciones, corre a cargo de estas personas a través de su patrimonio personal.

Con Factoo de por medio

En todo este embrollo entra un nuevo actor a escena no exento de polémica. Factoo, la cooperativa para trabajadores autónomos descalificada por el Ministerio de Trabajo y pendiente de resolución ante lo que desde las instancias públicas consideran un fraude, se encontraba detrás de once de los veinte riders que han llevado a cabo la demanda.

Facturando a través de la cooperativa, el juez que ha emitido su dictamen argumenta que “resulta evidente que ninguna relación laboral une a los trabajadores con la cooperativa”, añadiendo que “a su carácter instrumental de falsa cooperativa para encubrir la auténtica relación laboral existente entre todos los actores y la empresa Take Eat Easy”.

Igualmente, esta circunstancia no influye en el caso abierto por falsa cooperativa de Factoo. "La llamada a este procedimiento de la citada cooperativa ha sido a los únicos efectos de constituir debidamente la litis y permitir a Fidelis Factu su defensa, pero sin solicitar su condena vinculada a las consecuencias de una declaración de improcedencia del despido”, explican. Pese a que los riders fuesen socios trabajadores de la cooperativa sobre el papel, pero sin ninguna relación o participación en la misma, hablándose incluso de una “relación laboral indefinida” con Take Eat Easy, la batalla de Factoo está a años luz de esta circunstancia.