El 23 de abril es una fecha marcada a fuego en la historia de la literatura. En esta jornada murieron figuras célebres como Miguel de Cervantes, William Shakespeare o Inca Garcilaso de la Vega. Hoy también se conmemora el nacimiento de otros personajes fundamentales de la escritura, tales como Maurice Druon, Josep Pla o Vladimir Nabokov. Efemérides tan relevantes que llevaron a la UNESCO a establecer el Día del Libro en esta fecha para realizar «un homenaje universal» a las obras literarias y «descubrir el placer de la lectura».

«El libro constituye el punto de encuentro de las libertades humanas más importantes», destaca Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO. En este 23 de abril, donde la tradición catalana ordena regalar una rosa y una obra, desde Hipertextual repasamos cinco libros que no deberías perderte. Las recomendaciones literarias van desde la historia a la medicina pasando por la filosofía, una variedad de temas para festejar el Día del Libro de 2018.

La familia que no podía dormir (D.T. Max)

La editorial Libros del KO, la misma que publicó Fariña —el ensayo sobre el narcotráfico gallego secuestrado por orden judicial—, ha hecho su primera incursión en el mundo de la divulgación científica. Y el resultado es sobresaliente. La familia que no podía dormir nos habla de una enfermedad hereditaria poco frecuente, llamada insomnio familiar fatal, causada por un patógeno poco común: los priones. Estas proteínas infecciosas, relacionadas con otros trastornos como el mal de las vacas locas, han desvelado desde hace más de dos siglos a una familia italiana —genialmente ilustrada en la portada por Iratxe López de Munáin—, impidiéndoles dormir y provocándoles en último término la muerte.

D. T. Max, periodista en The New Yorker, ha investigado el caso de esta familia de la región del Véneto y los esfuerzos de científicos de todo el mundo para desentrañar el origen de su enfermedad. A lo largo de sus casi 400 páginas, el libro traducido por María Luisa Rodríguez Tapia nos enseña los estudios —y las rivalidades— que dieron lugar al hallazgo de los priones, una auténtica revolución en medicina. Pero esta auténtica obra maestra de la divulgación científica también nos habla de las malas prácticas y el afán de lucro que explican el salto de las enfermedades priónicas desde diferentes animales hasta nuestra propia especie. Una lectura imprescindible en el Día del Libro, cargada de rigor y claridad.

Nueva ilustración radical (Marina Garcés)

Vivimos una época de crisis. El populismo, la posverdad y el terrorismo son algunos de los conceptos que se utilizan habitualmente para explicar la actualidad. Pero estos razonamientos son demasiado simplistas, a juicio de la filósofa Marina Garcés, que en Nueva ilustración radical trasciende del discurso fácil y predecible para analizar la realidad. El ensayo publicado por Anagrama dentro de su colección Nuevos cuadernos desgrana a lo largo de apenas ochenta páginas una demoledora radiografía del mundo. Garcés se pregunta —nos pregunta— «hasta cuándo» es posible renunciar a mejorar las condiciones de vida de la sociedad gracias a la educación, la ciencia y el saber.

En un mundo marcado por la precariedad, la credulidad y el analfabetismo ilustrado, la filósofa de la Universidad de Zaragoza invita al lector a reflexionar acerca del tiempo sin futuro. Un tiempo donde se ha abandonado el compromiso de la vida pública y en el que la irrupción del solucionismo tecnológico, critica, se entrelaza con una cuestión que no es menor en el acceso al conocimiento científico y, en particular, en el papel que juega la divulgación científica.

«Cuando el volumen de información con que nos relacionamos aumenta tanto, el problema ya no es solo la necesidad de seleccionarla, sino también la imposibilidad de prestarle atención a toda«, argumenta. Garcés también afirma que «el aumento exponencial de información y de conocimiento provoca que una gran parte de este saber quede sin atender y que, por lo tanto, sea la atención misma y no la información la que se convierte en un bien escaso y valioso». Un libro lúcido que plantea nuevos interrogantes e invita a tomar partido por una nueva Ilustración.

Historia de la ciencia (John Gribbin)

John Gribbin ha sido reconocido como una de las figuras más notables en el mundo de la divulgación científica, según han recogido numerosos medios. Una de sus obras más populares es Historia de la ciencia, un compendio publicado por Crítica que en 560 páginas desgrana la evolución del saber a lo largo de los siglos. Una historia donde no solo aparecen grandes figuras de la talla de Nicolás Copérnico, Charles Darwin o Albert Einstein, sino también científicos menos conocidos que, guiados por la curiosidad, revolucionaron nuestra forma de entender el mundo. «Muy bien escrito, muy completo y sobre todo muy ameno», asegura Carlos Prego, periodista y colaborador de Hipertextual. Una buena opción para celebrar este 23 de abril.

Sabias (Adela Muñoz Páez)

La historia de la ciencia nos ha mostrado tradicionalmente los aportes de investigadores «que vieron más lejos subidos a hombros de gigantes», parafraseando a Isaac Newton. No obstante, esa misma historia también ha contado con un lado oculto, incompleto y oscuro, donde no se ha reconocido el trabajo de decenas de mujeres que jugaron un papel clave en investigación.

En su libro Sabias, publicado por Debate, la catedrática de la Universidad de Sevilla Adela Muñoz realiza un recorrido por la fascinante historia de científicas de la talla de Hipatia de Alejandría o Marie Curie. Su obra también aborda la vida de investigadoras menos conocidas por el público general, como Caroline Herschel, Dorothy Hodgkin y Rita Levi Montalcini, cuyos avances fueron fundamentales en disciplinas tan dispares como la astronomía, la medicina y la neurociencia. Las casi 400 páginas del libro constituyen un genial homenaje a mujeres que cambiaron la historia de la ciencia y que hicieron del mundo un lugar mejor.

A flor de piel (Javier Moro)

Pese a ser una de las mayores proezas en la historia de la medicina, pocos saben la verdadera historia de la Expedición Balmis. Un 30 de noviembre de 1803 partía de A Coruña el barco María Pita, el navío en el que viajaban 22 niños huérfanos que consiguieron que la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna fuera un éxito. A su cuidado iban los médicos Francisco Javier Balmis y José Salvany, junto a la enfermera Isabel Zendal. Todos lograron lo que parecía imposible: llevar la vacuna contra la viruela del viejo continente a América. «No me imagino que en los anales de la historia haya un ejemplo de filantropía tan noble y extenso como éste», cuentan que dijo el mismo Edward Jenner, el creador de la primera vacuna contra esta peligrosa enfermedad.

Lo cierto es que la expedición, cuya historia novela de forma magistral Javier Moro en A flor de piel, editado por Seix Barral, fue una gigantesca campaña de salud pública. Un logro colectivo, que se prolongó hasta 1814 con el apoyo del rey Carlos IV, y sin el que no se podría entender la erradicación de la viruela en 1980. A lo largo de sus casi 500 páginas, Moro refleja los desafíos, las hazañas y los problemas a los que tuvo que enfrentarse una misión histórica. Su libro es una buena forma de rememorar sus éxitos y recordar la importancia de la vacunas para prevenir las enfermedades infecciosas.

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