Ha pasado lo impensable. Un fundador de una startup en el centro del huracán de la crisis con su empresa en bancarrota ha dado una entrevista y se ha abierto en canal ante el mundo. Sam Bankman-Fried, fundador de FTX, participó en la conferencia anual de DealBook de The New York Times. Y, a diferencia de otros, ha hablado. Y mucho. “No veo lo que se logra si me siento encerrado en una habitación, fingiendo que el mundo exterior no existe”, comentó. Algo que posiblemente no guste demasiado a sus abogados –los nuevos, ya que los primeros abandonaron a causa de la extrema verborrea del fundador en Twitter– en mitad de la investigación por la SEC y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

«Nunca traté de cometer fraude», remarcó el fundador de FTX ante el público, «me sorprendió lo que pasó este mes», que definitivamente ha sido «un mal mes». Una sucesión de acontecimientos que comenzó con la caída del valor de las criptomonedas y con deudas a prestamistas. Momento en el que FTX comenzó a dar fondos a Alameda –otra de las empresas de Sam Bankman-Fried– para hacer frente a los pagos pendientes. La bomba explotó cuando los clientes de FTX comenzaron a intercambiar sus fondos, unos que no existían. La crisis de solvencia estaba servida y la onda expansiva planteada. BlockFi ya declaró la quiebra como consecuencia de la caída de FTX y Genesis ha tanteado la posibilidad. Otras muchas están sufriendo por la crisis de credibilidad del sector.

Ante esta situación, Sam Bankman-Fried alegó en la entrevista que, «los fondos no se mezclaron a sabiendas» o, al menos, no con la intención con la que finalmente ha llevado a FTX a la bancarrota. La respuesta del fundador se resumió en que probaron algo y terminó fallando estrepitosamente: «Ese era el riesgo».

Era el momento perfecto para preguntar sobre el escándalo de FTX, aliñado con todo tipo de historias de drogas, sexo, malas prácticas y cuentas inexistentes. El propio Sam Bankman-Fried asume la futura culpa que pueda venir sobre su negocio. Habló específicamente sobre la toma de decisiones en el traspaso de fondos entre FTX y Alameda: unas que, comentó, estuvieron 100 % a su cargo. O que, al menos, no estuvieron delegadas en nadie en específico. Y si bien es algo que la SEC y el Departamento de Justicia habrán de investigar, una de las peculiaridades de la compañía de criptomonedas es que carecía de junta directiva. Sam Bankman-Fried tenía poder sobre todas las decisiones.

¿Dijo Sam Bankman-Fried la verdad? Eso está por ver. Mientras asume la culpa, a medias, en el traspaso de fondos, apuntaba a un dato importante: desconocía la mayor parte del funcionamiento de su propio negocio. Así como muchos puntos de lo que salieron mal y terminaron por llevar a la quiebra a FTX. Y con ella, la pérdida de millones a muchos usuarios de la plataforma. «Ha habido ejemplos de esto en la historia de las criptomonedas», alegó.

Residiendo en este momento en Bahamas, Bankman fue preguntado precisamente por su estancia allí. ¿Está huyendo de las autoridades de Estados Unidos? El fundador apunta a que sus motivaciones no son esas y bien podría regresar al país en un corto espacio de tiempo. Algo que, en cualquier caso, no tiene planeado aunque «tampoco se plantea nada sobre responsabilidades penales», de momento. Con, explica, unos 100.000 euros en su cuenta y solo una tarjeta de crédito, Bankman dice que tiene poco margen de maniobra en términos financieros.

Y pese a todo, el fundador de FTX da el visto bueno a los periodistas

Todo en Sam Bankman-Fried es diferente a lo que se ha visto antes. La vida y obras del fundador a manos de FTX está siendo documentada y seguida al milímetro. Es el típico escándalo de los niños malos de las startups que suele salir en portadas. El que marca la continuación de Elizabeth Holmes de Theranos o Adam Newmann con WeWork.

Todos podrían pensar que su visión de la prensa no es del todo positiva. Sin embargo, el fundador tuvo buenas palabras para el sector. Hizo la entrevista porque ama el buen periodismo, explicó, a sabiendas de que el resto de colegas del sector no les gustan los periodistas especializados en empresa tecnológica.

Conocido por varias inversiones en el sector de la prensa, el fundador de FTX asume que ahora le toca a él llevarse la parte mala de la historia. Algo que cree «saludable». Habló sobre el caso de Vox, el medio norteamericano, en el que a través de un mensaje privado de Twitter se publicó una entrevista –no autorizada– que no dejaba en buen lugar al fundador. Pese a todo, asume su papel en los medios en la actualidad.

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