Las dos primeras escenas de “The Last Light” (2x10), el último capítulo de The Walking Dead: World Beyond (Scott M. Gimple y Matthew Negrete, 2020-2021), sirven para contraponer la actitud y las escasas habilidades que tenían las hermanas Hope (Alexa Mansour) y Iris Bennett (Aliyah Royale), Elton Ortiz (Nicolas Cantu) y Silas Plaskett (Hal Cumpston) en “Brave” (1x01) respecto a las que caracterizan ahora a estos cuatro jóvenes. Es decir, quieren mostrar lo que han evolucionado los protagonistas del segundo spin-off zombi en sus veinte episodios.

No se olvidan, por otro lado, de abordar pronto los sentimientos por la muerte de Percy (Ted Sutherland) en “Death and the Dead” (2x09), que resulta innecesaria por dos razones: sus circunstancias específicas, lo que intenta hacer cuando ocurre, son insustanciales, y la construcción dramática para llegar a un punto en el que las mismas lleven al límite a otro personaje, defectuosa. Un desperdicio, vaya. Pero hay que lidiar con estas decisiones, y lo más acertado sigue siendo tratar las consecuencias emocionales para los supervivientes más cercanos.

La mediocridad invencible de ‘The Walking Dead: World Beyond’

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Después vienen diálogos sobre una vida posible huyendo del horror, tan habituales en la franquicia de The Walking Dead (Frank Darabont y Angela Kang, desde 2010) y con un ejemplo reciente en el capítulo “Reclamation” (7x06) de Fear the Walking Dead (Robert Kirkman y Dave Erickson, desde 2015). Y los enfrentamientos sucesivos que se producen eran de esperar por la escalada del conflicto dramático desde “Returning Point” (2x08), lo que incluye algunos duelos que no nos inquietan mucho porque no han podido cimentarse con verdadera rabia.

Cuatro de los diez episodios que componen la temporada dos de The Walking Dead: World Beyond han sido dirigidos por Loren Yaconelli (Shameless): “The Sky Is a Graveyard” (1x08), “Konsekans” (2x01), “Foothold” (2x02), el mencionado “Death and the Dead” y el final, en el que la sucesión de escenas tiene sentido pero nunca nos ofrecen una secuencia realmente elaborada en la que la narración fluya, ni una sola virguería interesante. Y la compresible emotividad en la que se insiste no es hueca, pero tampoco muy efectiva para “The Last Light”.

Los detalles agradecidos del final y su vistazo al futuro

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Sin embargo, el montaje alterno del reloj y su cuenta atrás y la situación de Jennifer “Huck” Mallick (Annet Mahendru), cuyo rumbo parecía previsible por el temerario y sombrío espíritu de su personaje, es satisfactorio, lo que más se aproxima a una buena idea audiovisual en este capítulo junto con la composición múltiple de cierre. Pero no se trata de la mejor escena, un pequeño honor que le corresponde al choque verbal entre Elizabeth Kublek (Julia Ormond) y Jadis Stokes (Pollyanna McIntosh), para el que ambas actrices demuestran lo que valen.

Pero también les ayudan las convincentes palabras de su encontronazo que ha escrito el propio Matthew Negrete (The Walking Dead), la coproductora ejecutiva Maya Goldsmith (Cómo defender a un asesino) en su quinto guion para la serie tras “Shadow Puppets” (1x06), “The Deepest Cut” (1x09), “In this Life” (1x10) y “Family Is a Four Letter Word” (2x04), y Carson Moore (The Closer), que solo había firmado antes el aludido “Foothold”. Ojalá las conversaciones de The Walking Dead: World Beyond hubiesen sido así de elocuentes más a menudo.

No se puede negar, pese a todo, que han optado por una variedad grata en el destino de los personajes principales; y el de Elton Ortiz, en concreto, es unirse al club del Hershel Greene (Scott Wilson) de The Walking Dead desde “Seed” (3x01) y la Alicia Clark (Alycia Debnam-Carey) de Fear the Walking Dead a partir de “Padre” (7x08). Además, la circularidad imprevista de “The Last Light” no lo libra de su mediocridad invencible pero se agradece. Como que termine abriéndonos la puerta al futuro de la saga zombi.