El flashback con el que comienza el capítulo “Returning Point” (2x08) de The Walking Dead: World Beyond (Scott M. Gimple y Matthew Negrete, desde 2020) nos enseña las razones y el modo en que se materializó el trato de la teniente coronel Elizabeth Kublek (Julia Ormond) con Indira (Anna Khaja) para que esta última aún conserve su salud y, por ello, claro, la vida.

Una escena con un llamativo componente de sinceridad emocional que choca, en la inmediata, con el origen de la tragedia ocurrida durante los compases finales de “Who Are You?” (2x06).

La contundente sencillez con la que se ha compuesto la segunda, por otra parte, gracias a la elección de las expresiones, la exigencia de los primeros planos, la cámara lenta impepinable y hasta las notas de piano manido de The Newton Brothers (Misa de medianoche), consiguen su propósito dramático de calle. Un punto que se debe apuntar Lily Mariye (The Terror), quien asume de nuevo la dirección tras el verdadero inicio de la recta final de la serie en “Blood and Lies” (2x07).

Hurtándonos satisfacciones emocionales y no conversaciones manidas

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Nos hurtan las primeras reacciones ante la noticia de la muerte horrible de la doctora Lyla Bellshaw (Natalie Gold), lo cual nos desagrada porque resulta poco considerado con toda la construcción emocional en torno al personaje y el mismo colofón sangriento del capítulo anterior. Los que más la trataban, como el doctor Leopold Bennett (Joe Holt), expresan lo que sienten con una perspectiva imprevista en su hostilidad, pero no basta para satisfacernos en este asunto.

Lo siguiente que se desarrolla es un nuevo plan, lo que ocupa unos cuantos minutos del metraje, con las usuales conversaciones sobre moralidad en tiempos de apocalipsis y caos a las que estamos acostumbradísimos desde la serie madre, no menos por la trama y los vaivenes ideológicos de los protas del primer spin-off y, quizá en menor medida, durante las dos únicas temporadas de The Walking Dead: World Beyond. Así, pese a que puedan ser obligatorias, suenan a ya oídas en cualquier caso.

Poco puede hacer al respecto Eddie Guzelian, cuya trayectoria como guionista es, cuando menos, extraña. Ha pasado de escribir para series de animación como Pepper Ann (Sue Rose, 1997-2000), Los pingüinos de Madagascar (Eric Darnell y Tom McGrath, 2008-2015) o subproductos de Disney, con el interludio adulto del largometraje Blood Punch (Madellaine Paxson, 2014), a episodios de The Walking Dead (Frank Darabont y Angela Kang, desde 2010) y de la ficción de Scott M. Gimple y Matthew Negrete, para la que ya había firmado “Truth or Dare” (1x07).

Resucitando la tensión en ‘The Walking Dead: World Beyond’

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Los peligros de combatir a una organización totalitaria como la República Cívica Militar desde dentro se muestran con nitidez en “Returning Point” y, con varios giros narrativos sobre su esencia represora y el miedo miserable que produce, quieren animar la intriga. Pero no hay demasiada lucidez en la puesta en escena, ni en la planificación, ni en el montaje ni en la partitura de The Newton Brothers para que pueda consumirnos una tensión que se queda en unos niveles casi abúlicos.

Tras un principio que considerábamos prometedor, prácticamente todo el segundo tercio es pasable en este capítulo de The Walking Dead: World Beyond y nada de lo que vemos nos inquieta o nos turba ni lo más mínimo… hasta que Jennifer “Huck” Mallick (Annet Mahendru) sigue uno de sus impulsos y Anne o Jadis Stokes (Pollyanna McIntosh) desata su lengua excéntrica.

Entonces, pasamos lo de estar en vilo a través de los ojos ingenuos de Elton Ortiz (Nicolas Cantu) y estalla una confrontación que nos recuerda sendos volantazos de los episodios “The First Day of the Rest of Your Life” (7x16) de The Walking Dead y “Things Left to Do” (6x09) de Fear the Walking Dead (Robert Kirkman y Dave Erickson, desde 2015). Por ello, Eddie Guzelian y Lily Mariye se aseguran de “Returning Point” acabe con cierta potencia. No se pueden permitir bajones dramáticos en la recta final de la serie.