Las investigaciones sobre el virus zombi han formado parte de The Walking Dead: World Beyond (Scott M. Gimple y Matthew Negrete, desde 2020) a partir de las escenas poscréditos en los episodios “The Wrong End of a Telescope” (1x04), “Shadow Puppets” (1x06) y, esta segunda temporada, en “Quatervois” (2x05). Y, si apuramos, ya en la novena de The Walking Dead (Frank Darabont y Angela Kang, desde 2010) hallamos alusiones a los pobres sujetos con los que se trajina. E incluso en el último capítulo de la primera, “TS-19” (1x06), alguien indagando.

El inicio de “Blood and Lies” (2x07), que nos recuerda la inmoralidad asesina de los experimentos nazis en los campos de concentración y exterminio durante la Segunda Guerra Mundial, bien podría ser una de esas escenas poscréditos protagonizadas por la enigmática doctora Lyla Bellshaw (Natalie Gold) como, para disipar las posibles dudas, la protagoniza. Si no fuese por el montaje paralelo con lo que descubren otros personajes principales acerca del asunto, por supuesto. Y no vamos desencaminados por las referencias históricas que nos enseñan después.

El horror del totalitarismo y la elocuencia

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Pero tenemos a una nueva mujer misteriosa en The Walking Dead: World Beyond, que ya lo era en la serie madre, Anne o Jadis Stokes (Pollyanna McIntosh), y todavía nos preguntamos sobre los pensamientos que cruzan por su peligrosa cabeza y lo que se propone la mayor parte del tiempo que aparece en pantalla. En cualquier caso, el totalitarismo que se respira en la República Cívica Militar y en el que está directamente involucrada no es ninguna casualidad narrativa, sino que lo conocemos por el propio pasado de nuestro mundo.

En “Blood and Lies” hay diálogos bien construidos que, junto con la gravedad de la situación planteada, producen interés; lo que parece mucho decir si consideramos los episodios anteriores. Y las palabras de Lyla Bellshaw contienen buena parte de la elocuencia agradecida que se despliega aquí, redactadas por Sinead Daly, en cuyo currículo encontramos guiones para The Get Down, Dirk Gently: Agencia de investigaciones holísticas (Baz Luhrmann y Stephen Adly Guirgis, Max Landis, 2016-2017) o Raised by Wolves (Aaron Guzikowski, desde 2020).

Por fin no sentimos en la tensa recta final de ‘The Walking Dead: World Beyond’

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La responsabilidad de su puesta en escena recae en la estadounidense Lily Mariye, otra actriz reconvertida a realizadora. Ha trabajado ante las cámaras en papeles menores de Remington Steele (Robert Butler y Michael Gleason, 1982-1987), Star Trek: Espacio Profundo Nueve (Rick Berman y Michael Piller, 1993-1999), Ally McBeal (David E. Kelley, 1997-2002), Mentes criminales (Jeff Davis, 2005-2020), y Shameless (Paul Abbott y John Wells, 2011-2021), o como la enfermera Lily Jarvik en Urgencias (Michael Crichton, 1994-2009).

Detrás de las mismas, se ha encargado de capítulos para la ya mencionada Mentes criminales, The Terror (David Kajganich, Max Borenstein y Alexander Woo, 2018-2019) o Cómo defender a un asesino (Peter Nowalk, 2014-2020). Y en el presente de The Walking Dead: World Beyond cumple con la tarea con eficacia pero sin la brillantez de las virguerías mediante movimientos y montaje y de los ejercicios estilísticos, imposibles en una obra colectiva.

Su planificación resulta utilitaria, y su limpieza es la de quien quiere esfumarse como narrador cinematográfico y que la historia fluya casi sola con sus propias imágenes. Y, aun así, el segundo tramo de “Blood and Lies” nos ofrece varias escenas atirantadas e inquietantes que absorben nuestra atención, nos recuerdan el viejo adagio de que los verdaderos monstruos en un apocalipsis de tales características no son los muertos vivientes y, vaya, consiguen que nos sintamos por fin en la recta final de esta ficción televisiva.