Se viene, muy probablemente, una de las mayores compras de tecnológicas en España. Si el caso de La Nevera Roja o, incluso, de Privalia ya fueron buenas noticias para el sector, la siguiente en sumarse a la lista podría romper todas las métricas. Según ha adelantado El Confidencial, Cabify estaría negociando su venta por una cifra más que millonaria. En cualquier caso, desde la compañía niegan cualquier negociación de venta:

"Desde Cabify desmentimos de manera categórica los rumores sobre supuestas conversaciones con relación a la venta de la compañía. No se han estado manteniendo encuentros con los directivos de esta ni de otras compañías para negociar una posible venta parcial o total de Cabify. La compañía se encuentra en un inmejorable estado de salud financiero y de crecimiento sostenible, y continúa estableciéndose en una posición de liderazgo en los mercados en los que tiene presencia. Como ya anticipamos, la compañía sigue comprometida con la hoja de ruta natural marcada, con la salida a bolsa en España en los próximos 12 o 24 meses como objetivo."

3.000 millones de euros para la compañía de transporte, valorada actualmente en 1.400 millones. El único unicornio español pasaría a manos de otro de los gigantes del transporte a nivel mundial. La realidad es que muchos podrían pensar que Uber, su mayor rival en España, podría haber puesto tamaña cifra sobre la mesa. Y quizá no ese volumen, pero conversaciones sí que han tenido con la compañía fundada por Travis Kalanick. Sin llegar a buen puerto, el turno le llegaba a otro de los gigantes: Lyft. Sin presencia en Europa y Latinoamérica, no han sido pocas las ocasiones en las que el mayor enemigo de Uber en su propio terreno, Estados Unidos, ha tanteado la posibilidad de entrar en el Viejo Continente. Y, en cierto modo tiene sentido. Si algo comparten Cabify y Lyft, además de segmento de mercado, es la financiación. Soportados en gran medida por Rakuten, el fondo asiático, esto podría haber funcionado como hilo conductor para generar las conversaciones.

Ya en su país natal, la competencia es enorme. Si Uber adquiere una compañía de bicis, JUMP, para entrar en otra de las verticales del transporte, Lyft hace lo propio. Hace unos días, se anunciaba la compra de Motivate para abordar el segmento de las bicis eléctricas. Por otro lado, ambos gigantes compiten también por Skedaddle, en Estados Unidos. Una compañía de transporte para grandes eventos.

Volviendo a España, no está clara la formalización de este acuerdo. Podrían pasar meses si se llega a concretar la operación de compra más grande en España. De momento, la compañía española sigue con su objetivo de salir a bolsa en Estados Unidos entre 2019 y 2020; un objetivo común con Lyft, que también quiere entrar de lleno en los mercados públicos. Se abría también la duda sobre el futuro de Cabify. Sin apenas posibilidades se crecer vía compra, puesto que las opciones son prácticamente nulas, solo quedaban dos vías: crecer de manera orgánica o seguir con sus rondas de financiación. Quizá, en cierto modo, la compra es una de las soluciones más rápidas teniendo en cuenta que el brazo financiero de Lyft, que cuenta con grandes fondos norteamericanos, está muy por encima de los grandes de España.

En cierto modo, tampoco es una sorpresa la entrada de un nuevo competidor en el mercado. Desde hace tiempo, varias compañías habían estado tanteando la posibilidad de abordar Europa, casi dominada por el gigante de Kalanick. Solo Latinoamérica, donde el player asiático Didi ya había entrado de lleno, contaba con algún jugador más.

El complejo mercado europeo: una herencia de problemas

¿Qué impedía a estas compañías abordar Europa? Si hay algo cierto en todo esto es que las reglas válidas en Estados Unidos no lo son tanto en Europa. Y es una cuestión que puede confirmar Uber precisamente en Reino Unido; su mayor bastión estuvo a punto de ponerse en su contra cuando la institución que regula el transporte en las ciudades le retiró la licencia a la compañía estadounidense. Meses después, y con un juicio por delante, Uber ha conseguido recuperar sus permisos durante 15 meses revisables. Italia o Francia también se han visto en la tesitura de tener que regular el sector. Al igual que España, una de las regiones más restrictivas. Pese al crecimiento de las licencias VTC otorgadas por la vía legal, la masa crítica necesaria para considerar la apertura del negocio en España sigue sin ser interesante. Un sector dominado por Uber y Cabify, controlando la mayor parte de este tipo de permisos, hacía imposible la entrada de estos competidores.

Es, precisamente, la cuestión de las licencias lo que podría dejar la compra de Cabify desierta. Los últimos movimientos por parte de diferentes ayuntamientos, concretamente el de Madrid y Barcelona, estarían dibujando un futuro complicado para cualquier compra. Mariano Silveyra ya confirmaba a este medio que, de confirmarse la creación de licencias urbanas en Barcelona (una vez un juez determine la legalidad de la decisión de Colau), Cabify se plantearía salir de ese mercado ante la imposibilidad de tener un negocio viable.

Y, en la línea de las licencias VTC, estaría la cuestión de los propietarios de las mismas. Un negocio en paralelo a la tecnológica que, incluso, fue capaz de presionar a Cabify para posicionarse de forma negativa ante una liberalización completa del sector del transporte en España. Regulada bajo el ROTT (Reglamento de Ordenación de los Transportes Terrestres) y sometido a juicio en el Tribunal Supremo, la tecnológica española se posicionó en el lado contrario a Uber. ¿Las razones? Una apertura total del mercado bajaría el precio de las licencias VTC, las cuales siguen la misma estela que las del taxi, lo cual haría que estos empresarios perdiesen sus inversiones millonarias. En este sentido, de hecho, ya existieron rumores sabidos por este medio en los que este sector estaría presionando a Cabify para un cambio de directiva a lo algo de este verano. Sus exigencias radican en un mayor beneficio por el rendimiento de los permisos cedidos a la tecnológica. En este sentido, la entrada de Lyft como propietario universal de la compañía muy seguramente dejaría a un lado estos problemas. Más en sintonía con Uber de lo que parece, ante una probabilidad de apertura del mercado de licencias, Lyft estaría más que a favor de esta medida.

Por otro lado, quedaría su juicio abierto con Podemos. Cabify demandaba a Podemos por sus comentarios contra la tecnológica afirmando que al contar con sede social en Delaware, Estados Unidos, estos estarían incurriendo en un delito fiscal contra Hacienda onsiderando la región norteamericana como un paraíso fiscal

La mayor operación en España

No se ha concretado, y aún queda mucho para que esta quede cerrada si es que termina pasando. Pero, de momento, se posiciona como el récord de los exits en España. Superando, incluso, algunas de las ventas más populares de todos los tiempos.

eDreams, hasta ahora líder en lo que a compras se refiere, podría ver casi duplicado su importe de compra. Ni que decir tiene que Tuenti, La Nevera Roja, Idealista o Privalia ya se han quedado cortas en sus épicos exits. Lo cual hace imaginar que el futuro de las tecnológicas españolas empieza a estar a la altura de sus rivales europeos.