Algo menos de 24 horas. Es el tiempo que queda para que de comienzo uno de los juicios más esperados de la primera mitad del año, al menos en lo que a materia de transporte se refiere. En este sentido, todas las partes implicadas han estado tomando posiciones desde hace semanas e, incluso, meses. En juego quedan varios puntos importantes, entre ellos, la liberalización de uno de los sectores más complejos del panorama español. Precisamente, el tema que analizaba Uber en su inform sobre los beneficios de abrir el mercado de licencias en el país.

https://hipertextual.com/2017/05/informe-vtc-uber

Frente al Tribunal Supremo se enfrentan dos gigantes. Por un lado la CNMC (Comisión Nacional de Mercados de la Competencia), que busca acabar con la normativa vigente, y al otro lado, Fomento, con su cuerpo de abogados del Estado. Respaldando a cada uno de ellos, respectivamente, veremos a las tecnológicas Uber y Cabify, sumándose a la lista Unauto. En la contra parte, encontraremos a las gremiales del taxi lideradas por una de las más destacadas y polémicas: Fedetaxi. Y, sin embargo, este juicio no es una cuestión personal de la gremial dirigida por Miguel Ángel Leal; de la decisión del Tribunal Supremo depende el futuro del todo el colectivo.

La posición del la CNMC, históricamente, ha sido la de considerar el negocio del taxi tradicional como un monopolio ante un acto defensivo por la entrada de los nuevos modelos de negocio, liderados por grandes tecnológicas. ¿Su propuesta? Liberalizar el negocio de las licencias al 100% ante una serie de problemas que, consideran, no están justificados. En este sentido, su actividad desde la reestructuración del ROTT (Reglamento de Ordenación de los Transportes Terrestres) en 2015, se ha enfocado a tumbar dicho texto. Una serie de informes, que apuntaban a ciertas desventajas respecto a unos y otros servicios -como puede ser la de impedir que las VTC circulen por el carril bus/taxi- o la creación de las web de control propuesta por las administraciones han sido su caballo de batalla durante meses.

https://hipertextual.com/2017/12/cnmc-taxi

La limitación 1/30 (una VTC por cada 30 taxis), ya superada desde hace tiempo a raíz de la aprobación judicial de algunos permisos VTC previos a la reforma de 2015. Una utopía que, según apuntan todas las señales, no tiene los visos de cumplirse. Saúl Crespo, de la Plataforma Caracol (junto con Elite Taxi una de las más activas), opina que, lamentablemente, el sector del taxi ha vivido en base a 'La Ley de los Ángeles' durante muchos años:

"La normativa 1/30 ya no se cumple y no se va a cumplir nunca. La Administración no puede ir en contra de una sentencia de un Tribunal. Tendría que hacer una expropiación de bienes, para lo cual habrá que hacer un justiprecio que tendrá que salir del dinero de todos los españoles. Yo eso no lo veo nada claro la verdad, porque además estaría Europa de por medio diciendo que se está restringiendo la competencia e incumpliendo una Ley del Supremo. Las VTC nos las vamos a comer con patatas".

En este sentido, el Ayuntamiento de Barcelona apuntaba a una renovación de la regulación de transportes en el área Metropolitana. Con un texto previo ya aprobado, la idea era que, bajo un sorteo público y la expedición de una doble licencia de operación, Barcelona contase con un sistema 1/30 perfecto. El resto de licencias de operación quedarían fuera de la actividad y, a ojos del Consistorio, ilegales.

A la lista se unen cuestiones como la imposibilidad de transferir licencias en, al menos, dos años a partir de la compra con el objetivo de impedir que el precio de las mismas aumente de forma artificial. O también, la de tener que disponer de 7 licencias VTC para operar en el mercado. La limitación de captar clientes a píe de calle o en paradas habilitadas, un área solo permitida para taxis. Se añade a la lista la posibilidad de operar fuera de la zona de trabajo habitual un porcentaje máximo del 20%. Las gremiales apuntan a que, precisamente, esta es una de las normas más polémicas en su relación con las VTC. Nacho Castillo, también conocido como Peseto Loco, apunta a que "un gran número de las licencias que actualmente operan en Barcelona para Uber o Cabify están registradas en Cantabria"; una región en la que, de hecho, no hay negocio para estas plataformas. A raíz de esta cuestión sale a colación la famosa web de control de la actividad de este tipo de operadores.

Por su parte, la CNMC considera que en términos administrativos, esta web es un proyecto inabarcable desde todo punto. Saúl Crespo añade, también, que "esta web tiene una clara intención de lavarse la cara con todo este tema. Nosotros les preguntamos que cuándo estaría operativa la web; nos dijeron que estaban trabajando en la programación. Mentira, porque todo eso tiene que sacarse a concurso público, si no sería ilegal". Por esta razón, y por otros muchos motivos, Crespo no tiene "muy claro que el cuerpo de abogados del Estado defienda esto como si fuese un fortín". Desde Élite Taxi, Tito Álvarez, apunta a este medio a que "hace tiempo que perdió a confianza en la justicia y, de momento, no tiene claro qué va a pasar con esta cuestión".

https://hipertextual.com/2018/02/incognitas-reforma-barcelona

Y, ahora, qué

Se abren dos panoramas. Si el Tribunal Supremo mantiene el ROTT tal y como está ahora mismo, la vida de los transportes continuaría tal y como la hemos visto hasta ahora. Con ciertas polémicas entre los diferentes modelos de negocio, pero regulados bajo el paraguas del texto de Fomento. Ahora bien, si el Tribunal tumba el ROTT, Nacho Castillo (AKA. Peseto Loco) lo tiene muy claro:

"Esto sería la guerra total. Hasta las gremiales más pacifistas han dicho que habría guerra, porque tampoco tienen nada que perder. En cualquier caso, yo creo que esto no le interesa a ningún Gobierno, por todos los empleos directos e indirectos que generan. 600.000 personas entrarían en el paro, perderían mucho dinero y empezarían a pasar graves problemas de la noche a la mañana".

https://hipertextual.com/2018/04/respuesta-taxi-conciliacion-cabify

¿Y con Uber y Cabify? Por un lado, Uber siempre ha defendido la liberalización del sector, al igual que Cabify, pero en menor medida. Cuenta con algunas licencias en cartera que, abrirse el mercado, bajarían de precio. Aún así, como ya anunciaron en su evento ad hoc para hablar de la "situación del transporte" (evento al que, por cierto, el taxi negó asistencia, un cambio en la regulación estricta es necesario. Por su parte, muchos conductores VTC tampoco desean que el mercado se abra en exceso, por una razón muy simple: a más oferta, menos demanda. A más licencias, menos precio por cada una de ellas. Un hecho que, los grandes negocios de este tipo de permisos, tendrían que revisar tarde o temprano.