La historia de Rakuten como fondo de empresa de inversión en startups y emprededores va ligado a su haber como uno de los e-commerce del mundo. Creada en 1997, cuenta con más de 900 millones de usuarios registrados en todo el mundo, y llegó a niveles internacionales para hacerle frente al gigante tecnológico estadounidense Amazon.

Con el tiempo, se dieron cuenta de que, gracias a los millones generados por su actividad principal podían invertir en empresas del sector tecnológico y de otras áreas digitales que pudiesen integrarse o complementar su actividad. Su último balance anual determinó que los ingresos totales de la compañía fueron 6.200 millones de euros. Y eso es mucho dinero. En palabras para Hipertextual, Oskar Mielczarek, managing partner de fondo fintech de Rakuten, "el objetivo, en primer lugar, es obtener un retorno adecuado y luego enfocarse en compañías que puedan tener impacto en nuestro ecosistema".

¿Y qué mejor manera de encontrar esa conexión que asociándose con el sector fintech? Con la idea base de que, "en muchas ocasiones se ha preferido invertir o comprar empresas", Rakuten se ha convertido en uno de los jugadores más activos a nivel mundial. Japón no es demasiado conocido por sus startups fuera de sus fronteras, pero sí por su proactividad a la hora de aportar.

Con varias vías de inversión, una de ellas están enfocada en servicios y otra en lo que se suele denominar, erróneamente todo sea dicho, economía colaborativa. En España, Rakuten cerró una ronda con Cabify de más de 100 millones de euros, pese a que la compañía no tenga, de momento, ninguna intención de irse a Japón. También invirtieron en Lyft, en un claro objetivo de hacerle la competencia al gigante Uber. Wuaki.TV sería otro ejemplo de diversificación en las inversiones. Pero, en cualquier caso, y como nos cuenta Oskar, la empresa tiene gran interés en el fintech. El cual "supone casi el 50% de las ventas de la compañía".

Además de todo esto, cuentan con un banco on-line, alguna que otra licencia bancaria, compañías de bolsa, seguros o terminales de pago a sus espaldas en casi medio mundo. Y, sobre todo, un fondo de 140 millones para invertir en el sector. WePay, Currency Cloud, Insikt o Bluevine son sólo algunos de los ejemplos de todas las startups del sector que ya forman parte de la familia Rakuten.

Tecnología financiera de siempre, pero ahora

En los últimos años, las empresas o startups que han crecido bajo el paraguas del término fintech han sidos miles a lo ancho del mundo. Aunque si lo pensamos fríamente, la realidad es que no hay nada nuevo bajo el sol y es sólo una manera de denominar a una nueva era de tecnología financiera.

Muy enfocada hace unos años a los grandes bancos y las casas de bolsa, para Oskar ahora mismo las startups del sector tienen un encuadre de negocio "desde el punto de vista de Internet y empleando, de otra manera, estructuras ya existentes". Si nos ponemos del lado de la legislación, abordamos una cuestión complicada:

"Obviamente cuando estás tratando con el dinero de la gente es importante que las cosas estén muy reguladas. Por esta razón, las normativas son mucho más duras."

Un crecimiento del big data y mejores infraestructruras, que ofrece la posibilidad de manejar grandes cantidades de información muy aplicable al sector financiero. "Esto ha permitido añadir sistemas de viabilidad que antes no existían", comenta Oskar. Además de una legislación mucho más propicia para el sector.

La cuestión del Brexit

Cualquier fondo, startup, empresa o persona que tenga o quiera una vinculación con Reino Unido se enfrenta en este momento al dilema de la incertidumbre.

Para la división fintech de Rakuten, "la respuesta ante el Brexit es que va a ser un proceso que va a tardar en ser asimilado". No hay que olvidar que Reino Unido es una referencia en el sector financiero por contar con una de las legislaciones más completas y complejas, por lo que echar el cierre no sería razonable. Si cerrasen fronteras sería un problema para el talento y el emprendimiento, pero para eso habrá que esperar. Para eso y para encontrar el nuevo país lanzadera de emprendedores: París, Berlín, Madrid... Quién sabe.