El Samsung Galaxy S21 FE es uno de los muchos smartphones que consiguen captar mi atención incluso mucho antes de su lanzamiento, cuando las filtraciones comienzan a aparecer en la red. En este caso, no porque ofreciera características diferenciales, sino por los problemas que le han tenido entre la vida y la muerte durante meses. Samsung, en concreto, planteó suspender la producción de este terminal a causa de la escasez de semiconductores, al no contar con chips suficientes para tres de los smartphones que iba a lanzar en verano; los plegables Galaxy Z Flip 3 y Z Fold 3, y el mencionado modelo ‘Fan Edition’, que se quedó en la sombra hasta hace tan solo unos días, cuando se anunció oficialmente. 

Su repentino lanzamiento a principios de enero me hizo preguntarme si a estas alturas realmente era necesario un nuevo miembro de la familia Galaxy S21. Sobre todo, teniendo en cuenta que los Galaxy S22 están a la vuelta de la esquina y que sus hermanos mayores ahora se pueden adquirir a un precio interesante. Pero a Samsung no parece importarle. Para la compañía, el objetivo del Galaxy S21 FE no es dominar la gama alta, sino batallar contra los smartphones similares de fabricantes como Xiaomi, Oppo o Realme. Todos ellos cuentan con algún modelo en su catálogo que presume de especificaciones potentes un precio inferior a los 1.000 euros, como este Galaxy S21 FE. 

Ahora bien, ¿cuáles son las bazas del Galaxy S21 FE frente a su competencia? Samsung repite un poco la estrategia del Galaxy S20 FE; heredar las prestaciones clave de sus hermanos mayores, pero sacrificando en algunos puntos para conseguir un precio ligeramente inferior. Si echamos un vistazo a la ficha técnica, donde se muestran sus especificaciones, es difícil saber en qué apartados ha recortado la compañía. De hecho, y a no ser que alguien te lo cuente, es algo que difícilmente puedes saber si no sostienes el smartphone en la mano.

Nada es lo que parece

Precisamente, es en el apartado del diseño donde la firma surcoreana ha utilizado la tijera. Un punto algo diferente respecto a otros fabricantes, donde suelen limitar en el apartado fotográfico o en aquellos extras que, si bien elevan la experiencia de usuario, no siempre son imprescindibles. En este caso, el Galaxy S21 FE tiene un diseño que a simple vista se ve muy elegante y un formato que recuerda mucho a sus hermanos mayores.

La parte posterior, sin embargo, juega al engaño. Parece que el Galaxy S21 FE luce una cubierta de cristal mate, pero esta es, en realidad, de policarbonato. Te mentiría si te dijera que en mano da el pego de cristal. No es así, se nota que la cubierta es de plástico. Sin embargo, y aunque lastra un poco la experiencia "premium" que tanto vemos en dispositivos de estas características, no es algo preocupante. No solo por el simple hecho de que es algo que puede arreglarlo una funda, sino porque el resto de los materiales consiguen evitar la sensación de estar sosteniendo un móvil de gama de entrada. Entre ellos, los marcos de aluminio o el cristal frontal, que tiene una ligera curvatura en los cantos, sin hacer, eso sí, que la pantalla sea curvada. 

En mi opinión, que Samsung haya decidido recortar en el área de diseño para mantener un precio relativamente económico es una buena noticia. Sobre todo, teniendo en cuenta varios aspectos. El primero, es que el material puede resultar más resistente frente a golpes y caídas. Muchos usuarios, además, apuestan por poner una carcasa a su móvil, por lo que la trasera con ese tacto no tan elegante quedará oculta bajo una funda de silicona mucho menos premium. El segundo, es que sacrificar en diseño puede significar no recortar en otras prestaciones clave, como en el apartado fotográfico, en el rendimiento o en la pantalla. 

Una pantalla excelente, potencia de sobra y una batería con sus más y sus menos

Y hablando de la pantalla, la del Samsung Galaxy S21 FE es de 6,4 pulgadas. Se trata de un panel Dynamic AMOLED con resolución Full HD+ (2.340 x 1.080 píxeles) y que incluye, además, una tasa de refresco adaptativa de 120 Hz. Este es, sin duda, uno de los mejores apartados del Galaxy S21 FE y supera con crecer al resto de su competencia. 

El panel del Galaxy S21 FE ofrece un completo equilibrio entre un tamaño perfecto, una nitidez asombrosa, una calibración de colores estupenda y un brillo que muestra hasta el más mínimo detalle de una imagen o vídeo. Todo ello, con una frecuencia de actualización de pantalla que eleva considerablemente la experiencia de navegación. Ver una película, jugar o, incluso, navegar por el sistema, es una gozada. 

La pantalla, además, se complementa con un excelente rendimiento gracias al procesador Snapdragon 888, mismo SoC que incluyen modelos como el Realme GT, los Xiaomi Mi 11 o, incluso, los últimos plegables de Samsung. Esta vez, además, no hay dos versiones diferentes, como sí sucedió con el Galaxy S20 FE, que llegó con dos procesadores distintos en el que uno incluía soporte para 4G y otro era compatible con redes 5G. En este caso, el modelo base llega con conectividad 5G.

Debemos tener en cuenta, eso sí, que el Snapdragon 888 se anunció hace poco más de un año y no es tan potente como el último de Qualcomm, el Snapdragon 8 Gen 1. No obstante, sigue haciendo un buen trabajo, sobre todo, combinado con esas 6 u 8 GB de RAM que ofrece el terminal. La experiencia a la hora de navegar por aplicaciones es excelente, y a la hora de jugar muy buena, como cabe esperar. El Galaxy S21 FE, además, cuenta con un escáner de huellas dactilares en pantalla, así como sonido estéreo de muy buena calidad.

Respecto a la batería, la de este Galaxy S21 FE es de 4.500 mAh. Una capacidad que a priori promete buenos resultados, y los cumple. Es fácil llegar al final del día sin preocupaciones, incluso con un uso más intensivo (juegos, navegación con datos móviles, etc).Un inconveniente en este apartado es que el cargador no viene incluido en la caja, por lo que la carga rápida de 25W solo es una opción si adquieres el adaptador por separado o por casualidad tienes uno de esta potencia en casa.

Como punto a favor, eso si, el terminal es compatible con la carga inalámbrica, característica que muy rara vez vemos en smartphones que no son de gama Premium. También puede suministrar batería a otros accesorios de forma inversa, como el resto de sus hermanos mayores.

Tres cámaras son suficientes, y más con esta configuración

Llegamos a uno de los apartados más importantes del Galaxy S21 FE, su cámara. Samsung no juega en la liga de los megapíxeles, y esto, claro está, no quiere decir que sus sensores sean peores que el resto de su competencia. El smartphone, en concreto, cuenta con una triple cámara de hasta 12 megapíxeles. Se mantiene esta resolución en dos sus lentes, la gran angular y la ultra gran angular, que ofrece fotografías más panorámicas. La tercera cámara, en cambio, baja hasta los 8 megapíxeles.

A nivel de resultados, los del sensor primario son los que podríamos esperar en un dispositivo Galaxy S. Es decir, fotografías con muy buena nitidez y un detalle excelente, pero con un procesado que, en mi opinión, tiende a saturar los colores cuando las condiciones lumínicas son extremadamente buenas. Ojo, esto no es malo, solo cuestión de gustos. Personalmente, prefiero una calibración más realista, sin un tono tan azulado en los cielos o tan verdosos cuando en la toma aparece un paisaje, pero las fotografías no dejan de ser excelentes.

Este alto contraste en los tonos, además, ayudan a que las fotografías nocturnas se vean con mayor claridad, como se puede apreciar en los ejemplos. Los resultados son muy similares en la cámara ultra gran angular, que también es de 12 megapíxeles. En este caso es inevitable ver algo de ruido en los cantos, sobre todo cuando hay poca luz en la escena. 

No hay sensor de profundidad de campo, tampoco una cámara macro como en otros smarpthones de su competencia. La compañía ha preferido prescindir de estos sensores para incluir, en mi opinión, uno mucho más útil; el sensor teleobjetivo. Este nos permite tomar fotografías con un zoom de tres aumentos en formato óptico, y alcanza los 20 aumentos utilizando un recorte digital. Los resultados, si bien no son tan sorprendentes como los que se pueden obtener con el Galaxy S21 Ultra, cumplen a nivel de detalle. Aquí, además, los tonos son más realistas en comparación con las dos cámaras principales, aunque en escenas nocturnas hace que el detalle no sea tan preciso. 

¿Merece la pena el Samsung Galaxy S21 FE?

No miento si digo que lo que más me ha cautivado del Samsung Galaxy S21 FE es su pantalla. Es un diez de diez, sin duda. Realmente he disfrutado mucho consumiendo contenido multimedia. Todo ello, además, con un rendimiento a la altura, una buena autonomía que si bien tiene algunos puntos flojos, rinde bien, y un apartado fotográfico que no va a dejar indiferente a nadie. En conclusión, un smartphone redondo que no me cansaría de recomendar, si no fuese por su precio y porque sus hermanos mayores todavía quieren algo de protagonismo.

El Samsung Galaxy S21 FE sale a la venta a un precio de 759 euros, muy por encima de móviles como el Realme GT (450 euros) o el Xiaomi 11T Pro (ahora por unos 540 euros). Es cierto que su competencia flojea en muchos más apartados para ofrecer un precio más económico, por lo que el Galaxy S21 FE podría ser una alternativa para aquellos que buscan un smartphone que destaque en todas sus prestaciones y ofrezca extras muy bienvenidos, como la carga inalámbrica o el audio estéreo. Pero hay otro problema.

El Samsung Galaxy S21+, que incluye especificaciones muy similares e incluso superiores a las de este S21 FE, se puede adquirir por el mismo precio —o incluso menor en portales como Amazon—. El Galaxy s21, modelo mucho más parecido a este 'Fan Edition', está por un precio inferior; de unos 680 euros en algunos comercios. Por lo tanto, no tiene sentido apostar por esta opción si sus hermanos mayores ofrecen lo mismo, o incluso más, por un precio más reducido. El Galaxy S21+ es más recomendable, y también lo es el Galaxy S21. Al menos, hasta que el S21 FE rebaje su precio.