Según algunos, los plegables son la siguiente gran evolución de la telefonía móvil. Según otros, son una categoría de producto condenada a morir. Personalmente, prefiero decantarme más por lo primero que por lo segundo. ¿Por qué? Simple: porque veo potencial en un producto, como el Galaxy Z Fold 3 o el Galaxy Z Flip 3, que puede adaptar su tamaño a mis necesidades.

No obstante, esa inclinación propia no quiere decir que los smartphones plegables que hemos conocido hasta ahora sean perfectos o estén totalmente refinados. Todavía quedan algunas batallas por ganar para poder afirmar sin ninguna clase de asteriscos que estos productos están a la altura en todos los sentidos de un smartphone convencional.

Por suerte, la cosa va por buen camino. El recién presentado Galaxy Z Flip 3 está un paso más cerca de conseguir ese hito tan importante no solo para Samsung, sino también para muchos otros actores de esta industria que desean el éxito de esta nueva categoría.

¿Qué ha cambiado?

El Galaxy Z Flip 3 trae consigo varias novedades, pero dos son las más determinantes:

  • Es más resistente que antes. El nuevo chasis, entre otras cosas, incluye una nueva malla que aumenta la resistencia de la pantalla. Y se nota mucho. El panel transmite más firmeza al interactuar con él, no quedan marcas si le das con una uña, etc. También es resistente al agua, algo que, hasta hace poco era inimaginable en un móvil plegable. Y la bisagra, por su parte, tiene un recorrido bastante uniforme que transmite suficiente confianza. La evolución es más que palpable en este sentido. No tienes la sensación de que vaya a romperse con facilidad.
  • Es mucho más barato. Concretamente, se venderá en España por 1.059 euros. Sigue siendo un producto caro, sí, pero este precio es mucho más atractivo que los 1.500 euros por los que se lanzó al mercado el modelo original. La rebaja sitúa al Galaxy Z Flip 3 en la misma ventana que un iPhone de última generación o un Galaxy S de alta gama. Por lo tanto, ahora no tienes que pagar un sobreprecio por tener una pantalla plegable. Y eso es fundamental para ganar tracción.

¿Cómo es la vida con el Galaxy Z Flip 3?

Fácil: casi igual que con cualquier otro smartphone. El tener una pantalla plegable como esta no te va a hacer cambiar tus patrones de uso –como, quizá, sí ocurriría con el Galaxy Z Fold 3–. Y eso, si lo analizas detenidamente, son buenas y malas noticias para Samsung. Buenas, porque significa que el Galaxy Z Flip 3 está lo suficientemente refinado como para dar un rendimiento equivalente al de otros móviles convencionales; pero también son malas porque la experiencia, más allá de lo novedoso de su diseño y algunas funciones puntuales, no es tan diferente de la que obtenemos con otros Galaxy.

Este teléfono, como imaginarán, llama la atención con facilidad, pues no mucha gente ha visto un móvil moderno que se pliega por la mitad. Estéticamente, podríamos decir que representa un importante soplo de aire fresco para una industria cada vez más monótona.

Este factor de forma también trae algunos beneficios en lo que a tamaño se refiere. No obstante, has de tener en cuenta que, plegado, el teléfono termina siendo más grueso que un móvil convencional. Si usas prendas con bolsillos poco profundos, este rasgo será beneficioso para ti, pues el dispositivo no sobresaldrá. Pero, si ese no es tu caso, entonces terminará siendo lo comido por lo servido: lo que ganas en altura, lo pierdes en grosor.

El panel flexible, por otra parte, permite utilizar el teléfono en diferentes ángulos, lo que abre la puerta a algunas funciones interesantes. Por ejemplo: puedes convertir el móvil en un trípode improvisado para hacerte fotos a ti mismo con el temporizador o, simplemente, mejorar los resultados del modo noche –que requiere la máxima estabilidad posible–. También puedes apoyar el teléfono sobre una superficie y reproducir un vídeo o hacer una videollamada en la mitad superior, utilizando la parte inferior como soporte.

Otro rasgo característico del Z Flip 3 es la pantalla exterior, que ahora es más grande, resulta mucho más práctica y tiene una calidad bastante buena. Personalmente, la he encontrado útil para tres cosas: controlar la música, ver las notificaciones entrantes y pagar en comercios usando Samsung Pay sin necesidad de abrir el teléfono. También puedes agregar diferentes widgets e incluso utilizarla para verte a ti mismo mientras te haces fotos con la cámara posterior, pero, para esto último, no creo que resulte demasiado útil, pues la imagen mostrada en la pantalla está recortada.

Siendo sinceros, ninguna de estas opciones de la pantalla exterior son realmente nuevas, pues la tecnología always-on que encontramos en muchos smartphones convencionales ya permite realizar estas tareas con la misma facilidad. Pero, teniendo en cuenta que eso no es posible con un móvil plegable, se agradece que Samsung la incluya.

Más allá de lo mencionado, como decía, la experiencia con el Galaxy Z Flip es bastante parecida a la de cualquier otro smartphone. Todo lo demás es muy parecido a lo que encontramos en otros Galaxy –o incluso en otros móviles de la competencia–. 

Por ejemplo, tenemos un SoC Snapdragon 888 que hace que todo en este teléfono funcione como la seda. Y, por cierto, se agradece la inclusión de este chip en lugar del Exynos 2100 –que es el que monta la versión europea del Galaxy S21–. Estos dos SoCs son muy parecidos, pero el de Qualcomm está un pequeño paso por delante en algunos aspectos.

La pantalla interior tiene 6,7 pulgadas, pero no es exactamente igual a la de, por ejemplo, un Galaxy S21 Plus. La del Galaxy Z Fold 3 es un poquito más alta y, a su vez, más estrecha. Lo que sí permanece igual es la resolución (Full HD+) y la tecnología OLED. Como novedad respecto a la generación anterior, eso sí, ganamos una tasa de refresco variable de hasta 120 Hz que contribuye a unas transiciones más suaves.

¿Qué pierdo respecto a un móvil convencional?

Pese al claro avance que representa el Galaxy Z Flip 3, la compra de este teléfono conlleva algunos sacrificios respecto a un teléfono convencional. Son los siguientes:

  • Las cámaras posteriores (gran angular y ultra gran angular) tienen 12 megapíxeles de resolución. Es posible que, inicialmente, pienses que se trata de las mismas cámaras que encontramos en los Galaxy S21 –de hecho, eso mismo me dieron a entender desde Samsung–. Pero, en realidad, los sensores que encontramos en estas cámaras son un poquito más pequeños, lo que se traduce en una menor luminosidad. ¿Qué quiere decir esto? Que la cámara del Galaxy Z Flip 3 es capaz de captar buenas imágenes, pero ninguna de ellas será tan brillante como las que podemos obtener con un S21 Ultra o un iPhone 12. Es una cámara suficientemente buena, sin más. ¿Y por qué Samsung ha optado por unos sensores inferiores a los del S21? Honestamente, desconozco cuál es la respuesta, pero en mi mente circulan dos opciones: abaratar costes o problemas de espacio en el interior.
  • Cuando Samsung confirmó que el Galaxy Z Flip 3 tenía una batería de 3.300 mAh de capacidad, intuí que su autonomía no iba a ser precisamente brillante. Efectivamente, así ha sido. Su comportamiento me recuerda un poco al del iPhone 12 mini. ¿Puedes terminar un día de uso? Sí. Pero, en cuanto le exijas un poco más de la cuenta, tendrás que buscar un cargador. Ese margen de seguridad que, en mayor o menor medida, ofrecen muchos teléfonos de alta gama, no lo encontramos en el Galaxy Z Flip 3. ¿Y por qué Samsung no ha incorporado una batería más grande? Probablemente, por la estructura plegable, que reduce el espacio disponible en el interior. Y, en un producto como un móvil, cada centímetro cuenta.
  • La pantalla, en lo que a calidad de imagen se refiere, está a la altura de la que encontramos en, por ejemplo, un Galaxy S21. Pero debemos hacer dos apreciaciones sobre ella: el pliegue se sigue notando, por desgracia, y, pese a todas las mejoras, Samsung continúa advirtiendo que tengamos cuidado con ella nada más encender el teléfono. No es un drama, pero sí son detalles todavía pendientes de refinar.
  • El lector de huellas dactilares se encuentra en el lateral, probablemente porque Samsung no ha logrado implementarlo bajo la pantalla (o es demasiado costoso). Funcionar, funciona bien, pero está bastante alto. Situarlo en la mitad inferior habría sido mejor desde el punto de vista de la ergonomía, en mi opinión. Eso, o ubicarlo bajo la pantalla, que es donde la mayoría de teléfonos lo tienen en 2021.

¿Merece la pena el Galaxy Z Flip 3?

He de reconocer que, personalmente, me parece más interesante un concepto como el del Galaxy Z Fold 3, que esconde una pantalla de grandes dimensiones con la que hacer más cosas en movilidad. Sin embargo, es cierto que el Galaxy Z Flip 3, pese a aportar menos desde un punto de vista funcional, tiene un toque bastante cool que llama mucho la atención. Es diferente, es atractivo, rinde sin problemas y, ahora, también es notablemente más resistente y barato que antes. Como decía en los primeros párrafos, este teléfono supone un soplo de aire fresco en una industria cada vez más monótona.

Eso, no obstante, no quiere decir que el producto sea perfecto. La compra de un Galaxy Z Flip 3 conlleva una serie de sacrificios respecto a un smartphone convencional. Y, a diferencia de años anteriores, el principal escollo no está en la resistencia del panel flexible o en la construcción del teléfono. Es en aspectos como la cámara y la autonomía donde está por detrás de otros teléfonos similares en precio.

Responder, por lo tanto, a la pregunta de si merece la pena comprar o no este producto, es un poco complicado. Todo depende de tus preferencias. Si tener un producto diferente y atractivo estéticamente es fundamental para ti, entonces no lo pienses más: cómpralo sin dudarlo. Este móvil es uno de los productos más llamativos del año.

En cambio, si eso no es tan importante para ti, entonces quizá sea mejor optar por un smartphone convencional que, aunque no sea tan llamativo o atractivo, probablemente te entregue un mejor rendimiento en ciertos aspectos por el mismo o incluso menos dinero.

En otras palabras: el Galaxy Z Flip 3 es un móvil ideal para los que quieren estar a la vanguardia o buscan algo diferente. Para todos los demás, y pese al claro avance que ha hecho Samsung este año, probablemente sea mejor optar por un producto más convencional.