La primera vez que pude ver en persona el Galaxy S21 Ultra 5G, quedé impresionado. Los teléfonos de Samsung, por lo general, están bien construidos. Pero, cuando tuve el S21 Ultra en la mano, sentí que estaba un paso por delante de todos los smartphones que la marca ha lanzado en los últimos años.

Con el paso de los días, me di cuenta de que son muchos los detalles que Samsung ha refinado en esta nueva generación. La curvatura de la pantalla, por ejemplo, ahora es ínfima. El tratamiento aplicado sobre el cristal de la parte trasera, que es mate, le sienta de maravilla. El color negro –en mi opinión, el más bonito de todos– es súper elegante. Y la forma en la que el módulo fotográfico se funde con el marco lateral, además de ser original, resulta bastante atractiva.

Cuando echo la vista atrás y comparo con las sensaciones que me dejó el S20 Ultra, siento que ha transcurrido más tiempo del que realmente ha pasado. El feeling que transmite el nuevo modelo es mucho mejor tanto al tacto como a la vista. De hecho, creo que no estaría exagerando si dijera que este es el móvil más atractivo que Samsung ha lanzado al mercado en mucho tiempo. Sin duda, es uno de esos productos que, por estética y construcción, siempre quieres tener en las manos.

Por delante, la sensación es igualmente positiva, pero es cierto que no sorprende tanto. Como en modelos anteriores, el protagonismo en esta cara del teléfono se lo lleva la pantalla, que ocupa toda la superficie. El único terreno aún por conquistar es el de la perforación para la cámara frontal, pero la tecnología que permite ocultar este elemento bajo la pantalla todavía no está lo suficientemente madura. A día de hoy, por lo tanto, poco más se puede pedir.

La belleza no solo está en el exterior

Las buenas sensaciones con el Galaxy S21 Ultra no terminan en el exterior. El funcionamiento del teléfono, como se espera en un producto de esta categoría de precio, también es bastante bueno. Y Samsung, de hecho, ha implementado varios cambios interesantes.

La pantalla, por ejemplo, es la referente en el sector. Tiene una resolución QHD+, alcanza 1.500 nits de brillo, adapta dinámicamente su tasa de refresco entre 10 y 120 Hz (para consumir menos energía) y es compatible con estándares como HDR10+. En la práctica, el panel ofrece una calidad de imagen excelente, como Samsung nos tiene acostumbrados. La calibración de color es buena, el ratio de contraste es increíble –como en cualquier panel OLED– y la tasa de refresco de 120 Hz hace que cualquier interacción con el teléfono sea mucho más fluida, orgánica y placentera a la vista.

Sobre el panel, eso sí, debo hacer tres apreciaciones:

  • La primera de ellas es que, por primera vez, es posible activar la tasa de refresco de 120 Hz a la par que la resolución QHD+. En los móviles de Samsung anteriores, tenías que escoger entre 120 Hz y Full HD+ o 60 Hz y QHD+. Pero eso se ha terminado. Ahora puedes tener lo mejor de los dos mundos.
  • La segunda es que Samsung, por defecto, entrega el S21 Ultra con un modo de calibración que sobresatura los colores. Esto, honestamente, parece una batalla perdida. Samsung lleva años haciendo esto y todo parece indicar que, a corto plazo, seguirá siendo así. Por suerte, tiene fácil solución: en los ajustes de la pantalla puedes seleccionar el modo Natural que representa los colores con fidelidad en lugar de caer en la extravagancia. Si planeas editar fotografías o, simplemente, quieres disfrutar de los contenidos audiovisuales tal y como el creador los capturó, te recomiendo que lo actives. Personalmente, es lo primero que hago cada vez que configuro un Galaxy.
  • Y la tercera (y última) apreciación es que, por primera vez, un smartphone de la línea Galaxy S es compatible con el S-Pen, el stylus de Samsung. El teléfono no tiene una bahía para almacenarlo, como ocurre en los Galaxy Note, pero su pantalla sí es capaz de reconocerlo. El stylus y la funda para guardarlo se venden como un accesorio independiente.

Por otra parte, la versión europea del Galaxy S21 Ultra estrena un nuevo SoC Exynos 2100. Lo interesante de este SoC es que Samsung, por primera vez, ha decidido prescindir de los núcleos diseñados por ellos mismos y, en su lugar, ha recurrido íntegramente a los diseños de referencia de ARM. Esta estrategia es la misma que sigue Qualcomm con el Snapdragon 888, por lo que, al menos en lo que a CPU se refiere, la experiencia debería ser similar entre ambos modelos. Esta igualdad, recordemos, no la vimos en años anteriores, pues el chip de Qualcomm era, en algunos aspectos, un poquito mejor.

La mejor forma de verificar esa igualdad sería comparando el funcionamiento de la versión estadounidense del S21 Ultra (con el Snapdragon 888) y la variante europea. Pero, dado que no tenemos acceso a la versión norteamericana, resulta difícil saber si Samsung ha logrado esa paridad entre su SoC y el de Qualcomm.

Lo que sí sabemos es que el S21 Ultra, en Geekbench 5, obtiene unas puntuaciones aproximadas de 1.100 en single-core y 3.600 en multi-core. Y el rendimiento del teléfono es, en todo momento, excelente. Las animaciones se ejecutan con soltura, las aplicaciones cargan rápidamente y los videojuegos más exigentes corren con normalidad. A este buen rendimiento, por cierto, también contribuye la memoria RAM (que alcanza hasta 16 GB de capacidad en el S21 Ultra) y la memoria UFS 3.1, que acelera cualquier proceso de lectura o escritura.

El Exynos 2100, por cierto, está acompañado por un módem 5G (integrado en el propio SoC, a diferencia del año pasado), por lo que, como muchos otros teléfonos de alta gama, se puede conectar a las redes que Vodafone, Movistar, Orange y MásMóvil están desplegando. Lo más relevante para el consumidor, no obstante, es que Samsung, a diferencia del año pasado, no comercializará versiones sin 5G de la familia S21. Es decir: si compras un S21, este tendrá 5G sí o sí.

Siguiendo con la conectividad, el S21 Ultra es compatible con las redes Wi-Fi 6E y, como el Note 20 Ultra, soporta la tecnología UWB. Ninguna de estas dos, por el momento, está expandida. Los routers compatibles con Wi-Fi 6E son escasos y los accesorios que aprovechan la tecnología UWB –a excepción de la Galaxy SmartTag–, también. Pero, de cara al futuro, se agradece que Samsung haya implementado ambas en su smartphone de referencia.

En lo que respecta a la biometría, el S21 Ultra estrena un sensor de huellas ultrasónico un poco más grande y veloz. No lo calificaría como una mejora trascendental, pero sí como un refinamiento iterativo que reduce la tasa de error a la hora de desbloquear el dispositivo. Me atrevería a decir, eso sí, que el sensor ha dado el pequeño paso hacia delante que necesitaba para equiparar por completo a los lectores de huella convencionales.

¿Qué tal la autonomía del Galaxy S21 Ultra? ¿Por qué Samsung no incluye un adaptador en la caja?

El Galaxy S21 Ultra cuenta con una batería de 5.000 mAh de capacidad que puede nutrirse rápidamente a un máximo de 25 vatios por cable o a 15 vatios inalámbricamente. El teléfono, además, es capaz de transferir energía a otros dispositivos compatibles con el estándar Qi –bastante práctico para, por ejemplo, dar una carga de emergencia a los Galaxy Buds Pro–.

La batería de 5.000 mAh, sumada a la eficiencia energética del resto de componentes, se traduce en una autonomía bastante buena. Incluso con la resolución QHD+, conexión 5G y la tasa de refresco dinámica (que alcanza 120 Hz) he podido terminar una jornada de uso estándar sin problemas. Cero preocupaciones en este sentido.

Como probablemente hayas leído, la caja del S21 Ultra no incluye un adaptador de corriente ni tampoco auriculares. Samsung se ha subido al mismo carro que Apple y Xiaomi prescindiendo de estos dos elementos en sus productos de alta gama. ¿La razón? El medio ambiente. La firma surcoreana quiere fomentar la reutilización de accesorios en lugar de producirlos sin control y generar toneladas de residuos cada año. Al reducir el tamaño de la caja, además, pueden enviar más teléfonos en cada avión o camión de transporte que utilicen en su cadena de logística, lo que se traduce también en unas menores emisiones.

La cámara más ambiciosa de Samsung

Con el S20 Ultra, Samsung empezó a coquetear con los teleobjetivos de largo alcance al incorporar un 4X óptico en su teléfono de referencia. Un año más tarde, la marca no solo ha seguido experimentando con ellos, sino que ha duplicado su apuesta.

El Galaxy S21 Ultra es el primer Samsung con dos teleobjetivos: uno de tres aumentos y otro de diez aumentos. La propuesta, personalmente, me encanta. E intuyo que a muchas personas aficionadas a la fotografía les ocurrirá lo mismo. La versatilidad de tener dos teleobjetivos como estos en el bolsillo convierte al S21 Ultra en una herramienta creativa súper poderosa. Y no solo por el poder acercarte a objetos lejanos, sino por cómo este tipo de lentes deforman las perspectivas.

Al César, eso sí, lo que es del César. Samsung no es la primera marca que ha apostado por esta configuración. El P40 Pro Plus también contaba con dos teleobjetivos. La diferencia es que el móvil de Huawei, debido a los problemas que están teniendo con Google, apenas ha llegado a abrirse paso en occidente, por lo que el móvil de Samsung, en realidad, será quien expanda esta tendencia.

El rendimiento de los dos teleobjetivos, una vez salimos a la calle a disparar con ellos, es muy bueno. He de reconocer que, antes de probarlos, temía que el rendimiento del 10X no fuese satisfactorio, pero, nada más lejos de la realidad. Es cierto que su apertura hace que, cuando la luz decae, el ruido aparezca con mayor facilidad. Pero esta es una limitación que, inevitablemente, toca asumir con este tipo de cámaras. En condiciones relativamente bien iluminadas, no obstante, los resultados son bastante buenos.

Junto a estos dos teleobjetivos encontramos, como no podía ser de otra forma, un gran angular y una cámara estándar acompañada por un sensor que le ayuda en el enfoque. Este elemento, implementado también en el Note 20 Ultra, evita los problemas de enfoque que encontramos en el S20 Ultra.

El rendimiento de la cámara principal, que incorpora un sensor de 108 megapíxeles, es súper bueno. Las fotos que he capturado con esta cámara tienen una iluminación muy acertada, unos colores más correctos y, en general, bastante equilibrio. Todos los cambios que la marca ha hecho tanto en el sensor como en el software han surtido efecto. Y, sinceramente, me gusta ver que Samsung, por fin, ha dado un paso hacia delante en este campo.

El único contrapunto destacable es que, en algunas condiciones adversas, el tratamiento que hace Samsung de la imagen no resulta tan efectivo como el del iPhone 12 Pro Max. Este último retiene un poquito más de detalle y procesa mejor las texturas de algunas superficies.

El S21 Ultra, por último, es capaz de grabar vídeo en 8K a 24 FPS, aunque, personalmente, creo que los resultados son mucho mejores en 4K a 60 FPS. Samsung, además, ofrece una serie de sistemas de estabilización bastante efectivos y un nuevo modo de grabación que permite alternar entre las diferentes cámaras con velocidad para crear contenidos más cinematográficos.

¿Merece la pena el Galaxy S21 Ultra?

El Galaxy S21 Ultra es, sin duda, uno de los móviles de Samsung que más he disfrutado en los últimos años. La marca surcoreana, además de la clásica evolución anual, ha refinado muchos detalles que, aunque a simple vista no se aprecian, contribuyen a una mejor experiencia de uso. También le ha puesto una cámara aún más versátil (con dos teleobjetivos súper divertidos) y lo ha hecho cien euros más barato que su predecesor, lo cual es fundamental para ganar tracción en el mercado.

Uniendo todas esas piezas, el resultado de la ecuación creo que es evidente. Samsung ha hecho un trabajo excelente con este teléfono. Y creo que no exagero si digo que el S21 Ultra es el mejor smartphone con Android del momento.