Pretender que la adaptación al cine de cualquier novela sea completamente fiel a su relato, cosa que muchas veces podemos encontrar en los lectores fanáticos menos razonables y más cansinos, carece de lógica alguna. Cualquier persona cinéfila debería ser consciente de que las necesidades narrativas del séptimo arte no coinciden con las de la literatura. Se trata de dos medios expresivos distintos y, por lo tanto, con procedimientos diferentes. De modo que, al trasladar la fascinante historia de la Fundación ideada por Isaac Asimov a una serie televisiva como la de David S. Goyer (Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia) y Josh Friedman (La guerra de los mundos) para Apple TV+, los cambios son inevitables.

En especial, si tenemos en cuenta que los libros de ficción del escritor ruso-estadounidense se desarrollan a través de conversaciones sobre todo, que una traslación tal cual a imágenes en movimiento podría resultar aburridísima sin el genio singular de The Man from Earth (Richard Shenkman, 2007) en el género y que, por otro lado, hacía falta contextualizar audiovisualmente la situación futurista de la galaxia.

Pero lo que tampoco comprenden los que se quejan tanto es que la Fundación del par de cineastas no le pertenece a Isaac Asimov sino a ellos, como El resplandor, de Stanley Kubrick (1980), no es de Stephen King sino una obra libre del minucioso director neoyorkino, que se pasó la fidelidad a la fabulosa novela de su compatriota por el Arco del Triunfo y nos legó una experiencia terrorífica inolvidable por sus hallazgos.

Uno y trino

Apple TV+

La Santísima Trinidad constituye uno de los dogmas más controvertidos de la teología cristiana, y consiste en que su único dios es uno y trino. Se trata de un solo ser que, incomprensiblemente, existe como tres personas divinas distintas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en hipóstasis. Así son las maravillas alucinantes de la mitología. Como muchos otros detalles religiosos, no parece imprescindible que entrañen algún sentido para que millones de seres humanos las acepten sin rechistar.

De hecho, la mayoría inmensa de las iglesias bíblicas no la discuten. Solo disidentes como los mormones, en el Movimiento de los Santos de los Últimos Días que inició Joseph Smith en 1830, la interpretan de un modo diferente. Para ellos, las tres personalidades del misterio trinitario están separadas por completo pero unidas para la realización de sus propios designios. Igual, y de una manera muy semejante en su consideración casi divina, que los tres emperadores de Fundación, una ocurrencia feliz de David S. Goyer y Josh Friedman que le añade una interesante sustancia al Imperio Galáctico de Isaac Asimov.

Las trinidades de ‘Fundación’ y ‘Dark’

Netflix

Según nos muestran en los primeros episodios de la serie de Apple TV+, el emperador Cleón I se propuso perpetuarse en el trono, no sobreviviendo como inmortal o a través de su descendencia, sino clonándose a sí mismo. Y, 400 años en el futuro, vemos que tres versiones suyas gobiernan la galaxia decadente: el Hermano Amanecer (Cassian Bilton), el Hermano Día (Lee Pace) y el Hermano Crepúsculo (Terrence Mann), que se van sustituyendo en tales denominaciones conforme envejecen y un nuevo clon suma para que en todo momento haya un joven, un adulto y un anciano cuando este último perece en “la ascensión”.

Y, puesto que actúan juntos como la misma persona genética y con el propósito de mantener bajo control el alcance y el poderío del Imperio Galáctico, como la Trinidad de los mormones en su propia narrativa, es inevitable que nos traigan a la memoria al trío sin nombre de Dark (Baran bo Odar y Jantje Friese, 2017-2020). Hablamos del hijo que Jonas Kahnwald (Andreas Pietschmann) y Martha Nielsen (Lisa Vicari) engendraron, el cual viaja en el tiempo desdoblándose en tres: de niño (Claude Heinrich), de adulto (Jakob Diehl) y de anciano (Hans Diehl).

Su intención es preservar el bucle infinito en los mundos paralelos de Winden, tal como desea Eva (Barbara Nüsse) y Erit Lux, el grupo opuesto al Sic Mundus de Adam (Dietrich Hollinderbäumer) y Noah (Mark Waschke). Así, en los clones imperiales y el hijo multiplicado y sus circunstancias para salvaguardar el statu quo se encuentra el curioso parecido entre Fundación y la cautivadora Dark.