A veces, los deseos se cumplen; pero no porque funcione pedírselos a los grandes amigos imaginarios o a un universo impersonal e indiferente. Para lo que nos interesa aquí, la voracidad incuestionable de la industria cinematográfica, que une a productores con apetito de billetes y a artistas con ideas, talento en ocasiones y algo que decir, nos favorece a los que queríamos ver una adaptación en formato televisivo de las absorbentes novelas de Isaac Asimov. Y Apple TV+, la misma plataforma de streaming que nos ha brindado también The Morning Show (Jay Carson y Kerry Ehrin, desde 2019), ha respondido a nuestras plegarias laicas con Fundación (David S. Goyer y Josh Friedman, desde 2021).

Esto supone una gran alegría para los que amamos la obra del escritor ruso-estadounidense, cuyos libros nos zampamos como si no hubiese un mañana. No obstante, nuestro anhelo ahora es que lleguen a trasladar a la pequeña pantalla sus siete novelas como mínimo: Fundación (1951), Fundación e Imperio (1952), Segunda Fundación (1953), Los límites de la Fundación (1982), Fundación y Tierra (1986), Preludio a la Fundación (1988) y Hacia la Fundación (1993).

Pero lo que de verdad podría colmarnos de gusto es que prosigan con precuelas que incluyan los otros nueve volúmenes que el propio Isaac Asimov consideraba parte de la Serie de la Fundación: el Ciclo de la Tierra (1950-1985) y la Trilogía del Imperio Galáctico (1950-1952). ¿Tendrán David S. Goyer (Batman vs. Superman: El amanecer de la justicia), Josh Friedman (La guerra de los mundos) y Apple TV+ lo que hay que tener para hacerlo realidad igualmente? A tenor del resultado de sus esfuerzos, nos encantaría que fuese así.

El gran espectáculo visual de ‘Fundación’

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Lo primero que nos promete Fundación desde el mismo inicio del capítulo “The Emperor’s Peace” (1x01) es que se trata de una esplendorosa experiencia visual: las imágenes espaciales y de la naturaleza extraterrestre que vemos obsequian con un placer mayúsculo a los ojos de los espectadores.

Pero no solamente esas, sino que las de las virguerías tecnológicas de ciencia ficción y de arquitectura futurista también son capaces de dejarnos sin aliento por su magnificencia y detallismo, que debemos agradecerle a Rory Cheyne (Hannibal) por su excepcional diseño de producción, al equipo artístico de Adorjan Portik (Dune), al de Maryann Adas (El cuento de la criada) y el de John Neligan (Peaky Blinders) por los decorados y al de Arif Akca (Cruella) en los efectos visuales.

El oído es otro de los sentidos beneficiados por el trabajo del compositor Bear McCreary (The Walking Dead), que nos regala una partitura como las de las clásicas orquestas del cine épico, pletórica de emociones y de sentido y comprensión del enorme espectáculo al que apuntala con su cuerda vibrante.

Para intentar garantizar la solvencia de todo lo anterior y de lo que abordaremos después, David S. Goyer y Josh Friedman han contado con el británico Rupert Sanders, un cineasta proveniente de la gran pantalla que ha saltado de dirigir sendos largometrajes, Blancanieves y la leyenda del cazador (2013) y Ghost in the Shell: El alma de la máquina (2017), a su estreno en la ficción televisiva con Fundación.

De la persuasión al sobrecogimiento

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Por otro lado, “The Emperor’s Peace” nos genera diferentes preguntas muy pronto y, así, azuza nuestra curiosidad. Nos hace conocer el carácter de los personajes protagonistas con suma limpieza, sin artificios ni subrayados molestos; todos los cuales cuadran con la circunspección y, los que es preciso, con la flema inglesa que Isaac Asimov solía escoger para sus criaturas; tanto las heroicas como las antagonistas. E, igual que en sus novelas, sobre la Fundación y el resto, la trama avanza, sobre todo, a través de interesantes conversaciones.

Las escenas en las que David S. Goyer y Josh Friedman, que han escrito este episodio, plantean las implicaciones de la fascinante psicohistoria y, por lo tanto, lo principal de la trama en esta serie de Apple TV+, resultan persuasivas en su aproximación a los conceptos y dramáticamente sólidas.

Porque los diálogos son elocuentes, la planificación audiovisual, adecuada y efectiva, y los intérpretes de cumplen al dedillo con lo que se espera de ellos; desde Jared Harris (El curioso caso de Benjamin Button) como el mítico Hari Seldon o Lou Llobell (Voyagers) encarnando a Gaal Dornick hasta Lee Pace (Halt and Catch Fire) como el emperador Cleón I, Laura Birn (Caminando entre las tumbas) en la piel de Demerzel o Alexander Siddig (Juego de tronos) como el abogado Xylas.

Los giros se producen con pura lógica narrativa; y, antes del último y si ya nos había entusiasmado el esplendor y la barbaridad de los entornos futuristas, la catástrofe desorbitada a la que asistimos, casi con el espíritu de ese niño travieso que se dedica a pisotear los castillos de arena que alguien hace en la playa, no puede sino sobrecogernos. Y desear seguir con un capítulo tras otro de Fundación, esperando que nos asombren de nuevo así.