Junto con el Nobel de Literatura, el de la Paz de 2018 se ha posicionado como uno de los galardones más polémicos de esta convocatoria.

Por una parte, la academia ha tenido que enfrentarse la dura decisión de eliminar el premio al mejor autor de este año por un escándalo sexual dentro del comité de decisión. Una serie de dimisiones dejaron desiertas las apuestas para 2018. Por otro lado, la cuestión del Nobel de la Paz. Las apuestas adelantadas por la revista Time no daban buenas esperanzas para el galardón anunciado hoy en Oslo. Posiblemente nunca antes las apuestas habían añadido tantos y variados candidatos. Moon Jae-in, presidente surcoreano y Kim Jong-un, líder norcoreano en un galardón conjunto por su capacidad de limar asperezas entre ambos países. La cuestión, en este caso, es que se hubiese pasado por alto la violación de los derechos humanos que llevan perpetrándose en Corea del Norte desde hace años; para algunos expertos, hubiese sido poner al líder norcoreano a la altura de Martin Luther King (1964), Amnistía Internacional (1977), Mandela (1993) o Malala (2014) como algunos ejemplos de todos los premios otorgados desde 1901. En la lista, también, Donald Trump. Una candidatura que muchos catalogaron como una broma de mal gusto o un Nobel preventivo que influyese en algunas decisiones del Presidente de los Estados Unidos. Novaya Gazeta, un periódico ruso por su cobertura contraria a las decisiones de Moscú o ACNUR como organización en lucha por los derechos de los refugiados ocupaban el tercer y cuarto puesto. El quinto resonaba para Carles Puigdemont por su papel en la independencia de Cataluña. El Papa Francisco, Merkel y Snowden estaban también en las quinielas.

Afortunadamente, la academia ha querido huir de una polémica que ya generóEN 2009 con el galardón a Barak Obama, por entonces Presidente de EE.UU. Este año, el premio ha recaído por partida doble, pero con un foco muy claro: la lucha por los derechos de la mujer. Un premio que tiene mucho sentido teniendo en cuenta que 2018 ha sido uno de los años clave para el papel de la mujer en el mundo. Movimientos como el Metoo y las grandes manifestaciones feministas han marcado la decisión de los académicos del Nobel. Concretamente en Nadia Murad por su lucha contra la violencia sexual -lo que hace que sea la tercera mujer en ganar un Nobel este año junto al galardón de Química y Física- y para el ginecólogo congolés Denis Mukwege.

Mukwege, en defensa de las mujeres víctimas de la guerra

De 63 años de edad y nativo del Congo, Mukwege es el fundador del hotel Panzi donde se ha especializado en el tratamiento de mujeres violadas por las fuerzas rebeldes en el país. Su experiencia en el campo de la medicina enfocada a la mujer le ha posicionado como uno de los mayores expertos en la reparación de los daños físicos a mujeres por violaciones en grupo; además de uno de los activistas que más lucha por las víctimas de la violencia sexual en en Congo.

Conocido crítico de las decisiones del Gobierno del Congo, y del resto de países, por su impasividad ante la situación de la mujer en su país uno de sus discursos ha cargado contra las autoridades por utilizar el cuerpo de la mujer como un arma de guerra.

Murad, la activista paquistaní

Es el segundo galardón que se entrega a una activista por los derechos de las mujeres respecto al Estado Islámico, detrás de Malala Yousafzai. Con apenas 25 años y de la minoría étnica yizadí, Murad es embajadora de buena voluntad de Naciones unidas.

En 2014, y después de haber matado a 600 personas de su pueblo, Murad fue secuestrada con otras 6.700 mujeres yizadís por parte del Estado Islámico. Tras meses de cautiverio, Murad emigró a Alemania, país desde el que ha seguido luchando por los derechos humanos en Irak a través de su historia personal, un acontecimiento que ha comparado con una suerte de segundo Holocausto en la historia del ser humano.

Su galardón, además, es importante por el papel de la mujer dentro de la propia academia. 2017 fue un año oscuro para las mujeres dentro de los Nobel, tanto así como 2016; ninguna experta en su campo fue premiada. Una tónica general que venía repitiéndose desde el inicio de los premios.

Con estos, ya solo quedaría la entrega del galardón de Economía, esperado para la semana próxima. Se uniría así a los padres de la inmunoterapia James P. Allison y Tasuku Honjo, ganadores del Nobel de Medicina; a la física de los láseres de Arthur Ashkin, Gérard Mourou y Donna Strickland con el Nobel de Física y los expertos en control de enzimas Frances H. Arnold, George Smith y Sir Gregory Winter con el Nobel de Química.