El control de la evolución para dar soluciones a los problemas de la humanidad ha sido el ganador del Nobel de Química 2018. Los galardonados con este premio han sido Frances H. Arnold (California Institute of Technology), George Smith (University of Missouri) y el británico Sir Gregory Winter (MRC Laboratory of Molecular Biology en Cambridge). "Estamos en los primeros días de la revolución de la evolución dirigida que, de muchas maneras diferentes, está trayendo y traerá el mayor beneficio para la humanidad", afirman desde la Academia sueca.

El premio se divide en dos partes, una para Arnold y otra para Smith y Winter. El trabajo de Arnold ha consistido, desde 1993, en la evolución dirigida de enzimas (proteínas catalizadoras de reacciones químicas). Desde aquella primera vez, ha refinado los métodos que actualmente se utilizan de forma habitual para desarrollar nuevo catalizadores. Entre los usos de las enzimas evolucionadas por esta mujer se incluyen una fabricación más respetuosa con el medioambiente de sustancias químicas, como productor farmacéticos, y la producción de combustibles renovables para un transporte más ecológico.

Además, con este premios Arnold se convierte en la quinta mujer en ganar un Nobel en la categoría de Química. Antes que ella lo han recibido Marie Curie (1911) y su hija Irène Joliot-Curie (1935), Dorothy Crowfoot Hodgkin (1964) y Ada E. Yonath (2009).

En el caso de Smith y Winter, su galardón se debe al método conocido como phage display. George Smith lo desarrolló en 1985 y consiste en usar un bacteriófago, es decir, un virus que infecta a las bacterias, para desarrollar nuevas proteínas. Por su parte, Gregory Winter, usó esta técnica para la evolución dirigida de los anticuerpos. ¿Su objetivo? Producir nuevos fármacos. Y el primero fue adalimumab, aprobado en 2002, y que se receta para la artritis reumatoide, la psoriasis y las enfermedades inflamatorias del intestino.

Desde la llegada del phage display "se han producido anticuerpos que pueden neutralizar toxinas, contrarrestar las enfermedades autoinmunes y curar el cáncer en fase de metástasis", señala la Academia sueca.

El dinero del premio, 9 millones de coronas suecas (unos 870 mil euros al cambio actual), se repartirá entre los tres. La mitad del premio irá para Arnold y la otra mitad a dividir entre Smith y Winter.

El pasado año el Nobel de Química fue a caer en manos de Jacques Dubochet, Joachim Frank y Richard Henderson por el desarrollo de la criomicroscopia electrónica, es decir, un método para ver en vivo las moléculas, como si se tratara de un retrato robot.

Fuera de las quinielas

Una vez más, las predicciones estaban equivocadas. Este año se rumoreaba que los posibles ganadores podrían ser Eric N. Jacobsen (por el descubrimiento de la epoxidación de Jacobsen), George M. Sheldrick (por su influencia en la cristalografía estructural a través del mantenimiento de los programas informáticos SHELX), JoAnne Stubbe (por su descubrimiento del funcionamiento de la ribonucleótido reductasa) y Stuart L. Schreiber (pionero en la comprensión química de la lógica de la transducción de señales y la regulación genética que condujo a nuevas terapia).

Tampoco estaban entre las predicciones de este año los tres ganadores del Premio Nobel de Física ni los dos del Premio Nobel de Medicina, aunque estos últimos sí estuvieron entre los candidatos de la herramienta de Thomson Reuters, Clarivate Analytics, con anterioridad.