Android Go es una versión muy recortada de Android con la que Google quiere brindar una experiencia de uso decente para terminales que no cuenten con especificaciones de última hornada, como los que a día de hoy se lanzan al mercado con 8 GB de almacenamiento interno o con chips Mediatek de gama muy baja. En Europa puede no tener mucho sentido, porque contamos incluso con terminales Xiaomi de 100€ y a veces menos, pero en mercado emergentes tendrá éxito "pese a todo", seguro.

Al igual que ocurre con Android One, público y prensa pensaron en un primer momento que lanzar un smartphone con Android Go equivalía a presentar el terminal con una capa muy pura de Android, si acaso cambiando la aplicación de cámara. Se convirtió en su mejor característica, esa que garantizaría un Píxel de gama ultrajaba. Sin embargo, la realidad se ha mostrado muy distinta, pues una filtración de Sammobile ha mostrado que el terminal que Samsung lanzará bajo la plataforma de recursos limitados llegará bajo Samsung Experience, conocida tradicionalmente como TouchWiz.

Esto, que no afectará a los deseos de los compradores, puede ser un varapalo para la experiencia de uso. Samsung Experience sigue siendo una capa lenta en terminales con cierto hardware como el Samsung Galaxy A8 o el Galaxy A6+. Es probable que llevarla a un terminal menos potente acabe convirtiendo la ligereza de Android Go en un producto pesado, tal y como se ve en cualquier Samsung de entrada frente a su competencia en BQ o Motorola.

La única manera en la que el rendimiento no se vería afectado (a tenor de lo visto en los últimos años) implicaría algo que los fabricantes nunca han hecho, modificar sólo los iconos y la interfaz, sin demasiada profundidad que afecte al sistema. Ni la ligereza de TouchWiz desde el Samsung Galaxy S5 ha logrado ponerle al nivel de los Nexus o Pixel, considerados por casi todos los smartphones más fluidos desde el Nexus One en 2009. En este caso, además, se ve que están presentes aplicaciones como la Galería de Samsung o el gestor de recursos que la compañía suele incluir en los terminales.

Android Go, ¿qué es realmente?

Con Android Go parece haber mucha confusión, y como decíamos, normalmente se piensa que es un hermano reducido de Android One, cosa que no es. La cosa se complica cuando Android One, el viejo One, nació como una forma de garantizar calidad en los mercados emergentes, con marcas como Micromax en India, a las que luego, curiosamente se unió BQ. Eso, con una filosofía ligeramente modificada, es a lo que apunta Android Go.

A diferencia de Android One, que es poco modificable, llegando normalmente a introducir el fabricante una app de cámara propia, diferente de la vieja cámara stock de Google, Android Go puede ser totalmente personalizado, tal y como hemos visto por primera vez en el terminal de una Samsung que ha optado por un camino distinto al del Nokia 1 o al de Alcatel.

Los fabricantes no eligen usar Android Go, sino que es una limitación impuesta por Google para los terminales que no alcanzan una serie de especificaciones que habilitan para contar con el Android que todos conocemos.

En un mercado tan saturado y apretado con nuevos actores como KaiOS, con terminales con Android muy decentes por 80 dólares, sigo sin ver sentido a Android One, de cuyos terminales no hay un solo comentario bueno. Es un proyecto que pudo tener sentido en 2012 antes de los Moto G o E, y que puede tener cierto sentido para terminales de menos de 50 dólares, pero por encima de eso, la experiencia es tan pobre que no hay manera de justificarla a dos años de 2020.

Incluso un Lumia 435, el terminal que abanderaba la carrera hacia el abismo, tenía mejor pinta en su contexto de hace dos años.