El recurso de los cameos en el cine cómico tiene mucho sentido. Se trata de un detalle que, si no sirve solamente como una curiosidad sencilla a lo Elon Musk en Iron Man 2 (2010), puede aportar carcajadas. O, al menos, sonrisas cómplices del público. Una oportunidad que el director Taika Waititi, tras la estela que ya nos dejó en Ragnarok (2017), no ha querido perder de nuevo en Thor: Love and Thunder (2022), la cuarta aventura de Marvel protagonizada por el vástago de Odín.

Durante la secuencia inicial, que cuenta la trágica historia de origen de Gorr, el Carnicero de Dioses con el rostro de Christian Bale, nos presentan a uno de ellos, muy desconsiderado. Rapu, al que le importa poco que masacren a sus fieles. Motivo por el que el otro le asesina con la poderosa Necroespada. Y Jonny Brugh, compatriota del director neozelandés al que hemos visto de Deacon en su película Lo que hacemos en las sombras (2014), es quien le da vida.

Muy pronto, cuando Korg narra parte de la existencia del Dios del Trueno, aparece unos segundos Tristan, el hijo de Chris Hemsworth, como el personaje de su papá en la niñez, corriendo a través de un bosquecillo. Y, en la misma tesitura narrativa con voz en off, su madre, Elsa Pataky, interviene en la piel de la Mujer Lobo, una de las amantes irrelevantes de Thor. Muy peluda y difícilmente reconocible —imaginaos la sesión de maquillaje— y comiéndole los morros a su marido en la realidad.

El compañero de piso del Dios del Trueno, una agradable sorpresa

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Marvel Studios

En el tramo final de Avengers: Endgame (2019), el asgardiano decide irse a bordo de la nave Benatar con los Guardianes de la Galaxia. A hacer buenas obras por su inmensidad. Y ellos participan en una de las primeras secuencias de Thor: Love and Thunder. Lo que incluye unos instantes graciosos gracias a Kraglin Obfonteri, al que interpreta Sean Gunn y que se ha casado con una nativa del mundo del rey Yakan a la que acaba de conocer. Cosa que le afea Peter Quill.

A este monarca azul, a cuyo mundo libran de una invasión por la ausencia de sus dioses que provoca Gorr, le encarna Stephen Curry. Una estrella televisiva del mismo país que Chris Hemsworth, la lejana Australia. Y no hay que confundirle con el jugador de la NBA en el equipo de los Golden State Warriors, de idéntico nombre. Y la Lady Sif de Jaimie Alexander regresa, herida por el villano y creyendo que va al Valhalla sin morirse en combate. Pero la curan en Nuevo Asgard.

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Este pequeño pueblo se ha transformado en un lugar entregadísimo a los turistas. Aprovecha la fama de los Vengadores y la derrota de Thanos para atraerles. Y el guía principal, a las órdenes de la Valquiria, que le llama a gritos, es Darryl Jacobson. El sufrido compañero de piso del protagonista en los dos cortos de Team Thor (2016, 2017) y del Gran Maestro en Team Darryl (2018), cuyos zapatos se pone Daley Pearson. Además, por ahí anda Miek, la guerrera insectoide de Sakaar.

Un nuevo teatrillo y los peligros del futuro tras ‘Thor: Love and Thunder’

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Por otro lado y como ya se podía intuir, un teatrillo flamante escenifica en Nuevo Asgard la lucha contra Hela que presenciamos en Ragnarok. Y, no solo repiten los mismos actores, Luke Hemsworth, Matt Damon y Sam Neill como Thor, Loki y Odín, sino que se les une la incombustible Melissa McCarthy en Thor: Love and Thunder para parodiar a la temible diosa que destrozó el Mjölnir. Un conjunto al que, por si esto fuera poco, dirige Ben Falcone, pareja de la actriz.

Dado que las escenas poscréditos no pueden faltar en un filme del Universo Cinematográfico de Marvel, aquí nos ofrecen dos. Una retoma lo ocurrido en la visita a Ciudad Omnipotencia, donde el hijo de Odín opta por escarmentar al Zeus de Russell Crowe con su propio rayo por su indolencia, su desfachatez y pretender retenerles. Así que el dios olímpico envía ahora al Hércules de Brett Goldstein para que se lo cargue. Un conflicto peligroso que se desarrollará en el futuro.

Y la osadía de Taika Waititi concluye con la muerte de Jane Foster, a la que había recuperado tras Thor: El mundo oscuro (2013) para enfermarla de un cáncer terminal. Y por eso la había visitado la Darcy Lewis de Kat Dennings en su sesión de quimio. Pero el cinesta neozelandés se había cuidado de recordarle a los espectadores que los guerreros que fallecen en una contienda van al Valhalla. Y allí recibe Heimdall de Idris Elba a la Poderosa Thor en la segunda.