Todos los que seguimos la saga del Universo Cinematográfico de Marvel somos muy conscientes de que Stan Lee, autor de los comics en que se basan los filmes, realiza cameos en los mismos desde hace casi treinta años. Pues bien, en Thor: Ragnarok, la tercera película de Marvel Studios protagonizada por el Dios del Trueno, interpreta al barbero temible de Sakaar que corta la característica melena rubia de Thor sirviéndose de una máquina bastante alarmante. Pero el director Taika Waititi, que en su comedia dramática Boy (2010) ya había incluido un calamitoso corte de pelo, ha sorprendido a propios y extraños al añadir también un cameo desternillante que no tiene relación alguna con el bueno de Lee, y que se produce en la segunda secuencia del filme.

Thor (Chris Hemsworth) vuelve a Asgard cargando la corona del gran Surtur (Clancy Brown), demoníaco gigante de fuego del reino de Muspelheim, tras haberle vencido, para ponerla a buen recaudo y que no se cumpla la profecía sobre el Ragnarok, el fin de Asgard que se supone que este provocará con la Llama Eterna, retenida a su vez en la Sala de Trofeos de Odín (Anthony Hopkins). A su regreso, Skurge (Karl Urban) le informa de que Heimdall (Idris Elba), vigilante del Puente Bifrost con visión infinita, ha huido porque Odín le ha declarado traidor a los asgardianos. Y Thor halla a su pretendido padre asistiendo a la puesta en escena de un teatro que reconstruye malamente la supuesta muerte heroica de su hijo Loki (Tom Hiddleston).

Sin embargo, como se sabe desde el final de Thor: El Mundo Oscuro (The Dark World, Alan Taylor, 2013), el dios de las travesuras ha suplantado insidiosamente a Odín, por lo que no debe sorprender que “el soberano” se dedique a holgazanear mientras los ocho reinos restantes de Yggdrasil que dependen de Asgard estén un poco revueltos. Thor le descubre ante cuantos les rodean y le obliga a ir en busca de Odín; y lo demás es historia de la mejor película con el Dios del Trueno hasta hoy. Porque lo que nos interesa aquí de esta exposición son los actores humanos, no habitantes de Asgard, que interpretan a esta familia de dioses en el teatrillo en honor de Loki: el yanqui Matt Damon (El indomable Will Hunting, Infiltrados) como este último, el australiano Luke Hemsworth (Westworld) como Thor y el neozelandés Sam Neill (Parque Jurásico, En la boca del miedo) como Odín.

cameos de thor: ragnarok
Marvel Studios

“Cuando se escribió esa escena en particular, no se suponía que se tratasen de cameos”, aclara Watiti. “Lo filmamos y luego nos dimos cuenta de que podría ser más divertido si lo hiciésemos más bien como una broma, en la que las estrellas de esta obra fuesen también estrellas en la Tierra”. Es decir, en Thor: Ragnarok no se ve a Matt Damon, a Chris Hemsworth y a Sam Neill en la piel de unos actores de Asgard, sino que son ellos mismos, llevados al planeta por orden del farsante de Loki para que se luzcan en su teatrillo autoglorificador. “Amo particularmente esa escena porque ellos son algunas de mis personas favoritas y están los tres en este ridículo teatro”, prosigue Waititi; y remata: “Simplemente me hace feliz”.

Luke Hemsworth llegó al filme, como es lógico, a través de su hermano Chris, el actor protagonista, de manera que así se garantizaba el parecido familiar con Thor; Sam Neill ya había aparecido en una película de Waititi, A la caza de los ñumanos (Hunt for the Wilderpeople, 2016), como Hector Faulkner, y su cabellera y barba encanecidos eran perfectos para el Odín de Hopkins. Y en el caso de Matt Damon, buen amigo de Chris Hemsworth, su concurrencia vino durante la posproducción; según el productor ejecutivo Brad Winderbaum, cuando estaban “obteniendo algunas pequeñas piezas aquí y allá en publicaciones y fotografías adicionales [en Nueva York] para completar algunas escenas y aclarar las cosas”.

Y su explicación continúa así: “Un día, Chris [Hemsworth] le dijo a Taika [Waititi]: «Oye, Matt [Damon] está en Nueva York y vendría». Así que lo grabamos de un modo informal y, tan pronto como se lo mostramos al público, perdieron la cabeza”. Y lo verdaderamente curioso es que Damon ya había interpretado a un Loki angélico en Dogma (Kevin Smith, 1999). “No tenía ni idea. Me había olvidado por completo”, ha dicho Waititi. “Matt y Chris se conocen y realmente queríamos a alguien bueno y que fuese divertido”. Pues, a tenor de cómo ha resultado la escena del grotesco teatro panegirista, lo han conseguido con creces.