Aunque un director pueda estar rumiando la idea para una película durante mucho tiempo, su desarrollo suele concretarse en pocos años hasta la posproducción. Por eso, el empeño del californiano Phil Tippett con Mad God (2021) es una anomalía bastante impresionante. Tres décadas de su vida ha tardado en realizar este filme en stop motion, o sea, con animación de plastilina fotograma a fotograma, y algunos recursos de otros métodos.

Mientras estaba involucrado en las secuencias correspondientes de RoboCop 2 (Irvin Kershner, 1990), empezó el rodaje de esta fantasía pesadillesca de ficción científica, que decidió abandonar cuando sus labores en Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993) le desanimó en el uso de la técnica animada.

Pero, veinte años más tarde, los colegas de su estudio le alentaron a seguir; y gracias a la financiación paulatina de Kickstarter a base de micromecenazgo y equipos de voluntarios entusiastas, Mad God ha conseguido proyectarse en el Festival de Sitges; e incluso ser galardonada con el premio a los mejores efectos especiales y el José Luis Guarner de la crítica.

Los dos Oscar del director de ‘Mad God’

Tippett

Los cinéfilos que conocen Star Wars en profundidad saben muy bien que Phil Tippett se encargó de las animaciones de Una nueva esperanza (George Lucas, 1977) y El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980), el diseño de criaturas de El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), por cuyos efectos visuales le otorgaron un Oscar, y otras animaciones de El despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015). Su segundo Oscar se lo llevó gracias a la mencionada Parque Jurásico, y también se le acredita en Willow (Ron Howard, 1988), Starship Troopers (Paul Verhoeven, 1997) o The Haunting (Jan de Bont, 1999).

No obstante, además de todo este trabajo y de producir RoboCop (Verhoeven, 1987) y su primera continuación y la propia Starship Troopers, el cineasta no se ha limitado a dirigir Mad God. En su filmografía también consta el corto Prehistoric Beast (1985), por el que comprendemos que luego participara en Parque Jurásico, el largometraje Starship troopers 2: El héroe de la federación (2004) y otra película breve, Mutantland (2010), que guarda ciertas similitudes estilísticas con el filme premiado en el Festival de Sitges.

‘El jardín de las delicias macabras’ de Phil Tippett

Tippett

Lo que debemos decir sobre la obra definitiva de Phil Tippett es que se trata de un espectáculo que no se ha visto nunca en un cine, distante por completo del estilo de otros como el de Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993), Chicken Run: Evasión en la granja (Nick Park y Peter Lord, 2000) o Mary and Max (Adam Eliot, 2009), y del surrealismo de Jan Švankmajer (Dimensiones del diálogo) o las gamberradas gore de Lee Hardcastle (T is for Toilet). Y hasta fuera de la animación stop motion.

Su propuesta escasamente narrativa, metafórica sobre todo y centrada en cuadros de una distopía que deja atrás lo simplemente oscuro y se zambulle en lo tenebroso, se aleja de cualquier idea evidente de lo convencional. Y no es que no haya aquí surrealismo. De hecho, Mad God se encuentra anegada en él desde el primer plano hasta el último; y Phil Tippett no escatima tampoco en ella con un gore ocasional.

De la misma forma que reconocemos elementos de otras películas como la decadencia inhóspita de la maquinaria urbana en Metrópolis (Fritz Lang, 1927), Blade Runner (Ridley Scott, 1982) o Brazil (Terry Gilliam, 1985), y cierta sucia desolación que recordamos en Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986), La ciudad de los niños perdidos, Doce monos (Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, Gilliam, 1995) o Número 9 (Shane Acker, 2009).

Pero lo que distingue a Mad God de todas ellas, empezando por sus hermanas de género, es la abigarrada oscuridad de su mundo monstruoso, de esta inenarrable y dantesca bajada a los infiernos, que se mueve desde un mal sueño escatológico y atroz hasta una metafísica alucinada con diversos trucajes tradicionales y constituye, al final, El jardín de las delicias macabras de Phil Tippett. Una experiencia única en el cine.