Dos pantallas en el Asus ZenBook Duo
– Nov 14, 2019, 10:01 (CET)

Asus ZenBook Duo, análisis del portátil con dos pantallas que experimenta con realismo hacia el futuro

Durante el pasado Computex, Asus sorprendía con un par de portátiles que extendían su interacción a una segunda pantalla. Los ZenBook Duo llegaban en una versión Pro y otra más básica. Es esta última la que alcanza ahora el mercado y hemos podido experimentar durante algo más de una semana.

En el mundo del smartphone y tablet ya se exploran desde hace un tiempo las fronteras del tamaño de pantalla: primero con la reducción de marcos, ahora con paneles plegables y segundas pantallas. Terminales más potentes, con más y mejores cámaras que son cada vez más marginalmente prácticos –y también duraderos–, pero con el mismo formato son difícilmente la respuesta a una industria que busca recuperar el empuje que tuvo.

Algo parecido le ocurrió unos años antes al PC, que ahora recoge tanto esas ideas introducidas por los terminales de mano como la tecnología que hace posibles estos nuevos diseños. Estas ambiciones alcanzan también al portátil convencional, que se enfrenta al reto de añadir productividad y posibilidades –o, en definitiva, valor– al usuario en esta transición que puede llegar para quedarse.

No se trata de una iniciativa en solitario. Microsoft también demostró recientemente, tras los pasos de Android, sus intenciones de llevar su sistema operativo de escritorio a este tipo de formatos menos convencionales y variables. Bajo lo que ellos mismos llaman "la próxima categoría", el Surface Neo es todavía un prototipo que llegará –o se espera– dentro de un año. Lo hará, no obstante, fuera de ARM y bajo los chips más eficientes de Intel, y con una doble pantalla que parece recoger algunas de las ideas que planteaba aquí Asus.

En este sentido, el fabricante taiwanés acumula ya varias generaciones tras la idea de extender la superficie visual y táctil de sus dispositivos. Algunos de ellos –incluso los más tradicionales como el ZenBook 13–, comenzaron añadiendo el NumPad al TrackPad, que se activaba con tan solo pulsar una tecla. Más tarde, este último se convertía en el ScreenPad, mostrando ahora contenido y funciones variables, e incluso integraciones con algunas de las más utilizadas aplicaciones de ofimática o reproducción.

ZenBook Duo, bajando el concepto a la Tierra

Asus Zenbook Pro Duo y ZenBook Duo
Asus ZenBook Pro Duo (izquierda) y ZenBook Duo.

Los ZenBook Duo suben el nivel, integrando una –o, más bien, media– segunda pantalla en la base del portátil. Esta no es una de TouchBar en esteroides, sino una segunda pantalla real, que es asimilada por Windows como tal. Los usos pueden ser muy amplios, bien como soporte a la tarea principal vía herramientas desancladas o bien como un segundo monitor siempre disponible y en movilidad.

En esta ocasión, y a diferencia del ZenBook Pro Duo, se despeja parte de su tamaño, pasando de 15,6 pulgadas a 14, así como parte de la barrera de precio que le acompaña. Se queda así en los 1.499 euros, la mitad respecto a la versión Pro. También el tipo de componentes que se usan son aquí más modestos y eficientes en términos energéticos.

ASUS ZenBook Pro Duo ASUS ZenBook Duo
Pantalla principal 4K OLED en 15,6 pulgadas, táctil Full HD IPS en 14 pulgadas
Pantalla secundaria '4K' IPS en 14 pulgadas, táctil 'Full HD' IPS 12,6 pulgadas, táctil
Procesador Intel Core i9, serie H (45 W) Intel Core i7, serie U (15 W)
Gráfica Nvidia GeForce RTX 2060 Nvidia GeForce MX250

Ventajas y conflictos por la segunda pantalla

Segunda pantalla en el Asus ZenBook Duo

Tener un área visual y táctil extra, cuyo espacio hasta ahora no se aprovechaba, abre todo un mundo de posibilidades en términos de usabilidad. No obstante, la redistribución de los elementos al frente puede convertir este portátil de tamaño medio en un rompecabezas que quizá no sea el más adecuado para toda actividad.

Llevar esa segunda pantalla a la parte superior del frontal desplazando el teclado hasta el borde inferior tiene varias consecuencias directas. El teclado llega hasta el borde más próximo, además, descentrándolo. Es algo extraño e incómodo de utilizar en algunas situaciones: obliga a retraer los codos hacia atrás, lo que según qué asiento también fuerza a alejar un portátil que querremos mirar desde un ángulo relativamente vertical.

No es un capricho, ya que al alejar el dispositivo, la pantalla que apunta hacia arriba comienza a perder cualidades. Brillo y contraste caen, en un panel por sí mismo ya algo insípido –el principal es de una calidad visiblemente mayor–, y en entornos bien iluminados puede suponer una dificultad de visualización extra.

El TrackPad es otro de los elementos que migra hasta la esquina derecha, lo que sorprendentemente lo convierte en un método de entrada más que accesible. Al menos, si eres diestro, claro. El otro inconveniente que al apuntábamos en la toma de contacto con la versión Pro es el limitado tamaño de esta superficie táctil, que obliga a recorrer las pantallas con intermitencia. Es una limitación de diseño: de ser más cuadrado y al estilo del espacio que forman ambas pantallas como conjunto, el teclado sería todavía menor. Y eso es algo que no deseamos.

Un atrevimiento como este permite también apreciar lo equilibrado de un planteamiento que domina en los portátiles desde hace ya tantos años. Este salto, que no es mucho más que conceptual –la tecnología ya estaba ahí– plantea nuevos retos a resolver y también deja entrever que si se ha establecido ahí durante tanto tiempo es por algo.

Una alternativa posible sería volver a centrar y escalar el teclado, subiendo el TrackPad a la parte derecha de esta ScreenPad Plus. Dicho sea, esta opción sería menos impresionante, aunque podría seguir siendo pantalla. Mantendría además la mano en una posición más cercana a ambos paneles, favoreciendo la interacción táctil.

Un comienzo prometedor, y en progreso

Lateral y puertos del Asus ZenBook Duo

Y es que parte de lo que hará a este tipo de diseño relevante, si es que finalmente se decide a serlo, es una integración de software tan profunda como necesaria. En los ZenBook Duo nos encontramos con algunos pequeños trucos que invitan a utilizar esta segunda pantalla como centro de control de la primera, pero todavía no tanto como un monitor independiente con otras aplicaciones y ventanas extra.

Y es que compartiendo resolución con la pantalla principal, su alargadísimo formato 32:9 y sus 515p de alto se antojan algo cortos como para encajar algunas de las principales aplicaciones actuales. Muchas de ellas no están preparadas para encogerse tanto verticalmente. Por ejemplo: según la ajustemos –bien a mitades, a tercios o a pantalla completa; siendo tan fácil como arrastrar las ventanas– la barra inferior de Spotify no aparecerá. Algo similar ocurría con Telegram, que pierde su entrada de texto.

En 14 pulgadas de diagonal, 12,6 en el panel secundario, este formato es mucho más atractivo para extraer las herramientas de algunas aplicaciones de edición vídeo o fotografía, dando más protagonismo a la imagen en el panel principal. Por sus características, sin embargo, no parece el portátil perfecto para cualquiera de estos dos usos. Similarmente, durante una partida a tu juego favorito, puedes tener ahí el chat habilitado o una ventana del navegador abierta.

Y es que, a diferencia de los Android e iPadOS, la Windows Store no cuenta con una gran variedad de aplicaciones que puedan adaptarse a una región o tamaño de pantalla específico. Esto por ejemplo hace que ver vídeos en Netflix esté bien, pero YouTube, por ejemplo, sea una experiencia a medias. Aquí ayudará que podemos reajustar las ventanas y programar su reordenación por si –sí, ocurre– el encaje de bolillos salta por los aires.

También es posible maximizar a 'pantallas completas' una aplicación en cuestión, así como intercambiar el contenido entre ambas con tan solo pulsar una tecla. Esto último permite tener una aplicación a la espera, aunque visible, para el momento que necesitemos interactuar con ella. Si lo preferimos, también es posible apagarla para ahorrar batería.

Algo tan práctico como desconcertante cuando empiezas a exprimirlo es que esta vez, a diferencia de la versión Pro, tan solo la pantalla inferior sea táctil. Esto incluye al stylus –que llega incluido–, con el que podemos realizar tareas de retoque o dibujo. Y es que, aunque esta pantalla horizontal es mucho más cómoda de manejar con los dedos, cuando algo sale de ella la intuición es ir a tocar también a la que no es táctil. Esta inercia se rompe, aunque no podía ser todo con esta edición más económica.

El portátil™ que hay detrás

Diseño del Asus ZenBook Duo

Este nuevo diseño es, al margen de esta configuración forzada por la pantalla en su base, bastante convencional y, definitivamente, muy Asus. Combinado en aluminio, magnesio y plástico, su grosor no es todo lo delgado que podría por un procesador –un reciente i7 10510U– de relativamente bajo consumo. Sin embargo, a pesar de encontrarse en la 10ª generación de procesadores Intel, está en esa segunda hornada fuera todavía de los 10 nanómetros.

Esto implica que la mejora en eficiencia energética derivada del nuevo proceso de fabricación no llega a este dispositivo, por lo que se trata de un portátil de consumos más tradicionales, aunque consistentes. Se apoya además en una GPU Nvidia GeForce MX250, también con la eficiencia en mente pero competente en estos formatos.

Vemos ceder a esta versión básica respecto a la más Pro en puntos como su pantalla, de OLED a IPS, perdiendo el tacto en la principal o su resolución, que cae hasta un FullHD (1080p) demasiado básico para sus 14 pulgadas. A pesar de que esto, se mantienen tanto unas memorias más que dignas, en 16 y 512 GB, y su generosa batería aguanta el tipo: 70 Wh que arrojan una autonomía que no se ve lastrada por la segunda pantalla, alcanzando fácilmente unas 6 horas de trabajo mixto. Su adaptador, de 65W, lo tiene difícil para cargar el dispositivo mientras se usa, yéndose hasta las cuatro horas de repostaje.

Pantalla y desbloqueo facial del Asus ZenBook Duo

Ahora ya hay más dispositivos con Wi-Fi 6, pero cuando fue presentado hace ya seis meses, el ZenBook Duo se encontraba entre uno de los primeros dispositivos con esta nueva generación de conectividad. Algo que no vemos, por cierto, en el MacBook Pro de 16 pulgadas recién estrenado. Por desgracia, la conectividad con redes Wi-Fi 5 no ha sido todo lo buena que cabría esperar, con dificultades en rangos domésticos que otros muchos dispositivos soportan con holgura.

Asus vuelve a cuidar aquí apartados más periféricos como el sonido, firmado por Harman Kardon, o un desbloqueo facial mediante infrarrojo que responde también en baja luz, aunque menos bajo mutaciones propias del día a día como es ponerse gafas. También hay mención al teclado, sobre el que escribo estas líneas y que, a pesar de su tamaño, resulta agradable al tacto.

El comienzo de algo

Segunda pantalla y logo del Asus ZenBook Duo

El nuevo ZenBook Duo que lanza hoy Asus acerca la segunda pantalla a una propuesta más realista. Acepta componentes más mundanos y un formato más compacto a cambio de una barrera de precio más fácil de saltar. Es la evolución más directa para alimentar la insaciable ambición hacia un extra de información e interacción con los portátiles tradicionales.

El concepto es útil e interesante, aunque tiene todavía varios aspectos por pulir, siendo el primero de ellos la adaptación de los programas más comunes y el propio sistema operativo. Al menos, reconforta saber que tanto Windows –que ya perfila sus prototipos en varios formatos– como Intel –con un concepto más atrevido para eliminar esa visión angulada– trabajan por explorar estas nuevas ideas.

La experimentación es intensa con estos formatos. El desarrollo reciente de nuevos paneles flexibles y mecanismos de plegado que permitan diseños más funcionales y sencillos serán la clave de la extensión de la pantalla en el portátil que ya parece inevitable.

Es todavía principalmente una cuestión de costes y cesiones. Para aceptar estos diseños la propuesta ha de ser sólida y su precio no desorbitado. El ZenBook Duo es una gran idea para esta etapa de transición, que pone el concepto por delante del rendimiento bruto o las características. Deja para una segunda versión tanto una resolución y calidad del panel más actual como –a la espera del despegue efectivo de ARM– los más eficientes procesadores de Intel. Estos concederían un cuerpo más ligero y delgado, aunque hoy desencajarían su precio.

No obstante, para la propuesta actual sí se echa en falta una integración algo más fina de la segunda pantalla con el software, aunque quizás tenga que llegar a nivel de sistema operativo o de la mano de los desarrolladores.