La carrera de los neobancos por alcanzar el Olimpo de las finanzas está empezando a dar sus frutos. Hace unas semanas conocíamos que Revolut, la fintech británica pero con sede en Lituania, lograba su licencia bancaria después de tantos años bregando por ella. De esta manera, la entidad podrá empezar a ofrecer más servicios y los fondos alojados en sus cuentas están asegurados por el Fondo de Garantías y Depósitos. Ahora, uno de sus mayores rivales en Europa, N26, ha hecho otro anuncio: una ronda de financiación de 300 millones de dólares.

Lejos quedaron esos días de principios de 2018 para N26. En apenas 12 meses, el perfil de la compañía ha cambiado sobremanera. En este tiempo, según datos de la entidad, han triplicado su base de usuarios llegando a los 2,3 millones de clientes con depósitos totales de 1.000 millones de euros. Su valoración, por tanto, también ha cambiado al alza. De los 1.000 millones a principios del año pasado se ha pasado a unos actuales 2.700 millones.

Todo esto con una ronda por sorpresa. El banco berlinés lleva ya seis rondas de financiación desde 2013; Tencent, Allianz X o Valar Ventures de Peter Thiel son solo algunos de los fondos que han entrado en el capital de la compañía. Un total de 512 millones, de los cuales 160 forman parte de la operación anunciada en marzo del pasado año.

Ahora, 10 meses después, N26 vuelve a batir su récord en financiación. Y realmente el de todas las fintech: ha sido el importe más alto logrado por una compañía de este tipo en Europa. ¿El motivo? La entrada de dos jugadores de peso. El primero de ellos por una cuestión práctica. Insight Venture Partners, con sede en Nueva York y liderando la operación, dibuja el futuro próximo para la finetch. No es una sorpresa que N26 haya puesto su ojo en Estados Unidos como geografía a conquistar en 2019. Su fundador, Valentin Stalf, ya lo avisaba desde hacía tiempo. La entrada de este inversor local materializaría el objetivo de N26 a corto plazo aprovechando el tirón de la entidad en Reino Unido. Si en el país británico, explica el responsable de N26 en España Francisco Sierra, conseguían 2.000 clientes por día, la perspectiva es que en Estados Unidos las cifras sean mayores. Después de alcanzar el norte del continente, añade, "tienen otros dos o tres objetivos para abordar". No está claro cuáles son, pero apuntan a grandes países de América.

Por otro lado, junto a Insight también ha participado el Fondo Soberano de Singapur. Conocido por su gran actividad en inversiones inmobiliarias internacionales –en España a través de una serie de socimis cotizando en el MAB– o compañías de interés estratégico, la apuesta por la tecnológica alemana ha sido su último objetivo. La idea de dar entrada a este fondo, según explica Sierra, "aporta una visión de futuro y estabilidad, ya que tiene una perspectiva a largo plazo".

Pero no solo el camino a los mercados en Estados Unidos marcan la pauta. La idea, a medio plazo, se encontraría en salir a cotizar en los mercados públicos; "aunque tampoco es una cosa que se posicione como la primera de la lista", explica Sierra. No está claro en cuál de todos los mercados, depende del éxito que tengan en Estados Unidos, pero lo que sí es cierto es que antes de ese punto, la tecnológica habría de enfrentarse a algunas cuestiones de peso. Por un lado, entendida como una startup más que como un banco, las cuentas de N26 tendrían que volcarse a la rentabilidad más que al crecimiento explosivo. De aquí a tres años, una vez asentados en sus nuevos mercados, quizá se encuentren en ese punto. De momento, explican, que aunque a día de hoy no son rentables, "al menos el coste por la captación de cada cliente no les cuesta dinero".

Por otro lado, sus recientes fallos de seguridad. Hace unas semanas, días después de inaugurar su sede en Barcelona, N26 se enfrentaba a un grave problema de seguridad. Un fallo en la plataforma permitía crear cuentas con identidades falsas. Una situación ya solucionada por el banco digital que, de haber cotizado en bolsa, se habría llevado por delante una gran parte de sus porcentajes públicos.