La caza de brujas para salvar la reputación de Facebook continúa. Desde que el escándalo de Cambridge Analytica saliese a la luz de la mano de uno de sus creadores, Christopher Wylie, la red social ha tenido que enfrentarse a la esfera política por la posible injerencia, a través de sus redes, en la elecciones presidenciales que llevaron a Donald Trump.

La polémica estaba servida tanto dentro, como fuera de la tecnológica. Mientras cientos de usuarios salían de la red social -hecho reflejado en sus resultados financieros-, el propio director de seguridad de Facebook abandonaba la compañía. Desacuerdos en lo que a principios se refiere, la marcha de Alex Stamos dejaba claro que algo pasaba en Facebook.

Desde la trama de Cambridge Analytica, y según el anuncio de la red social, se han eliminado más de 400 aplicaciones, más de las que se anunciaron hace unos meses, asociadas a Facebook de las miles que se han analizado por los ingenieros de la compañía. Según sus investigaciones, todas ellas habían estado usando datos de los usuarios con fines muy diferentes a los aceptados en primera instancia.

De la serie, la primera fue la propia Cambridge Analytica, ahora le ha llegado el turno a myPersonality. La realidad es que Facebook no ha podido demostrar a ciencia cierta que el uso de la aplicación incumpliese de forma directa las normas de la red social. Los creadores de la misma, pertenecientes a uno de los departamentos de la Universidad de Cambridge, no aceptaron la auditoría propuesta por Facebook, simplemente vieron cerrada su investigación; el fundamento de la compañía se basa en la filtración de algunos de los datos de los usuarios de myPersonality en GitHub, hecho determinante para alegar la mala praxis del departamento de la Universidad británica.

Cabe resaltar que la inactividad de la aplicación desde 2012 indica que posiblemente Facebook esté dando palos de ciego y, como quien dice, tirando piedras sobre su tejado. myPersonality, además, contaba con el visto bueno de Facebook para operar a través de un certificado que indicaba que los términos y condiciones de la misma estaban en orden. El propio Facebook se interesó por la investigación llevada a cabo por Cambridge (no confundir con Cambridge Analytica) y los resultados obtenidos a través de los datos de usuarios. Ahora, un gran número de investigaciones académicas han visto paralizadas sus investigaciones por la crisis interna de la red social.

A partir de hoy, los cuatro millones de usuarios registrados en la aplicación recibirán la notificación que se les informará de la suspensión de la misma y un posible uso fraudulento (hace 10 años) de sus datos.