La agenda del líder de Facebook estará algo ocupada durante la semana que viene. Primero trascendió la noticia de que Marck Zuckerberg tendría que testificar ante el Congreso de los Estados Unidos; el propio CEO había hecho declaraciones previas en las que confirmaba que, de darse la situación en la que él fuese una de las personas más informadas en alguna cuestión referente a Facebook, se personaría ante los miembros del congreso con el objetivo de explicar la situación. La realidad es que, hasta la fecha, Zuckerberg no se ha visto en la tesitura de tener que asistir a una de estas citas. Cualquier problema había sido resuelto por algún miembro de su equipo técnico. En Reino Unido, de hecho, ha negado la máxima evitando cualquier declaración ante el Parlamento británico.

Sea como fuere, a su comparecencia el 11 de abril en el Congreso bajo juramento ante el Comité de Comercio y Energía de la Cámara de Representantes se une una nueva. Había sido un rumor hasta la fecha, pero ha sido confirmado por una de las partes implicadas. Zuckerberg tendrá que presentarse en el Senado un día antes de acudir al Congreso. Ante el Presidente Judicial Chuck Grassley y el Presidente del Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado John Thune se abordará la cuestión de Facebook, la privacidad de las redes y el abuso en el uso de los datos.

"Facebook ahora juega un papel crítico en muchas relaciones sociales, informando a los estadounidenses sobre los eventos actuales y lanzando de todo, desde productos hasta candidatos políticos. Nuestra audiencia conjunta será una conversación pública con el CEO de esta poderosa e influyente empresa sobre su visión para abordar problemas que han generado una gran preocupación sobre el papel de Facebook en nuestra democracia, los malos actores que utilizan la plataforma y la privacidad del usuario".

En este contexto, Facebook se enfrenta a algo más que un problema de datos y privacidad. Durante las últimas semanas, se han sucedido informaciones que posicionan a la red social en un estadio mucho más preocupante que el que el escándalo de Cambridge Analytica había supuesto en un primer momento. Lo que en un principio era una media de 50 millones de usuarios afectados, se ha convertido en unos 87 millones repartidos por los diferentes países con cuentas de Facebook.

El borrado de mensajes de Zuckerberg en Facebook Messenger, hablando sobre cuestiones de datos que podrían comprometer al CEO de la compañía hacen suponer que el objetivo de esta acción no era del todo lícito. Su implicación en la crisis de Myanmar o, incluso el rastreo de las llamadas telefónicas en dispositivos Android da a entender que Facebook tiene mucho que explicar ante el Congreso, el Senado y el resto de usuarios de la red social más comprometida del momento.