Solo unos días después de conocer la decisión contra ZTE, que prohibe a la empresa cualquier compra a empresas norteamericanas durante los próximos siete años, el Gobierno de Estados Unidos vuelve a centrar ahora su atención en Huawei. ¿La razón? Un posible incumplimiento de sanciones relacionado con Irán que, casualidad o no, es la misma causa que ha derivado en el veto a ZTE que amenaza su supervivencia empresarial.

Tal y como desvela The Wall Street Journal el Departamento de Justicia norteamericano se encuentra en la actualidad realizando pesquisas en relación a unos posibles incumplimientos en las sanciones que impone actualmente Estados Unidos al comercio internacional. Esto se traduce en restricciones a la hora de exportar bienes y productos tecnológicos a determinados países, entre los cuales se encuentra Irán.

Si bien es cierto que se desconoce aún en qué punto se encuentran las investigaciones por parte del Gobierno, la mera posibilidad de que Huawei pueda enfrentarse a acusaciones por acciones ilegales ya ha disparado las alarmas para el actual tercer fabricante de dispositivos móviles a nivel mundial. Alarmas que, por otra parte, nunca han dejado de sonar en todo lo concerniente a Estados Unidos.

¿Ambiente hostil? ¿Dónde?

Que Estados Unidos no se lleva bien con Huawei no es, precisamente, una novedad. La aversión del Estado hacia la compañía, no obstante, se ha visto especialmente incrementada durante un 2018 que comenzaba con la negativa de la comercialización del entonces buque insignia de la compañía, el Mate 10 Pro, por parte de AT&T a instancias del Gobierno y continuaba después con la retirada de los favores de otras operadoras y cadenas de distribución de productos de electrónica. La puntilla la pusieron las principales agencias nacionales de seguridad –FBI, CIA y NSA- al posicionarse explícitamente en contra del fabricante chino.

Está por ver en qué es lo que termina ocurriendo con Huawei, aunque si finalmente resulta en un caso de incumplimiento de sanciones como el de ZTE en su día, es probable que se tomen acciones en forma de multas o incluso peticiones de condenas a individuos particulares implicados. Parece poco posible que la situación termine por desarrollar un escenario similar al que se enfrenta su compañía vecina, dado que la prohibición de comercio a ZTE ha sido interpuesta ahora por incumplir las penas que en su día se pusieron a la empresa tras descubrirse que se habían saltado las citadas restricciones de exportación.