ZTE se ha pronunciado, por fin, sobre la prohibición interpuesta por el Gobierno Estados Unidos en la cual cesan las posibilidades de comercio entre las compañías nacionales y el fabricante chino. Aseguran que la supervivencia de la compañía está en juego.

"Es inaceptable", sentenciaba la compañía en un comunicado emitido este viernes en el cual dejaban clara su natural disconformidad ante la decisión tomada por el organismo regulador estadounidense que limita de manera salvaje sus posibilidades de desarrollo a partir de ahora. Por ejemplo, ya no podrá comprar procesadores a Qualcomm para incluirlos en sus terminales y todo apunta a que podría no contar tampoco con las garantías para hacer uso de Android, un impacto del que pocas compañías serían capaces de recuperarse.

La decisión llega como consecuencia de la transgresión del acuerdo al que habían llegado tras el incumplimiento por parte de ZTE de una sanciones impuestas por Estados Unidos en cuanto a la exportación de productos. Tiene lugar, además, en un momento especialmente delicado en lo que se refiere al comercio entre China y Estados Unidos, con severas tensiones entre ambos países. A principios de este año, el Gobierno de Donald Trump imposibilitó el desembarco efectivo de Huawei en el país y bloqueó la compra de Qualcomm por parte de Broadcom.

El preocupante futuro

Con las cartas de Estados Unidos sobre la mesa, a ZTE le toca mover ficha –o intentarlo– para tratar de lograr virar la situación hacia un escenario algo más ventajoso y salvar algunos de sus muebles. De lo contrario, a la compañía le tocaría rehacerse por completo para cumplir las exigencias que los norteamericanos demandan que cumplan durante los próximos siete años.

"La orden de denegación no solo afectará gravemente la supervivencia y el desarrollo de ZTE, sino que también causará daños a todos los socios de ZTE, incluido un gran número de empresas de los EE. UU.", afirman desde la compañía. La realidad es que es la propia empresa la que tiene mucho más que perder que Qualcomm o Google, por ejemplo, que pueden sobrevivir sin la presencia de ZTE en sus cuentas sin que esto suponga una gran diferencia en sus balances anuales.

En cualquier caso, ZTE no abandonará sus esfuerzos para resolver el problema a través de la comunicación, y también estamos decididos, si es necesario, a tomar medidas judiciales para proteger los derechos e intereses legales de nuestra empresa, nuestros empleados y nuestros accionistas, y cumplir con las obligaciones y asumir responsabilidades con nuestros clientes globales, usuarios finales, socios y proveedores.