Mara Fernanda Castilla vivía en Puebla cuando pidió el servicio de Cabify para ir de un bar en el centro hasta su casa. Seguramente habría viajado varias veces con la plataforma pero esa vez quien manejaba fue el hombre que se convirtió en su asesino. La joven fue encontrada sin vida después de su desaparición y hasta el momento no se han encontrado evidencias de que otra persona fuera responsable del delito.

El escándalo tuvo muchas represalias para la compañía, como la decisión del Gobierno estatal de cancelar las operaciones del servicio. A pesar de que finalmente consiguieron llegar a un acuerdo, la situación puso de relieve el peligro que corren las mujeres en México.

Los últimos datos arrojan que de 2015 a 2017 se han contabilizado 1.640 casos de feminicidios en el país. La cifra de 2017 supone un aumento del 72% respecto a la de 2015, lo que muestra un patrón de comportamiento que está lejos de atender a casos aislados. Además, la Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares del INEGI informó que el 66.1% de las mujeres mexicanas han sufrido algún tipo de agresión física, psicológica y sexual.

A pesar de que se han tomado medidas para combatir esta situación, se ha reclamado más visibilidad para las víctimas de la violencia, sobre todo a nivel nacional. Hasta ahora, las iniciativas que ha tenido más impacto han sido aquellas iniciadas en las redes sociales, donde muchas mujeres han denunciado y explicado sus casos mientras reclaman una mayor actuación por parte de las autoridades. #YoNoDenuncioPorque, #SiMeMatan y #NiUnaMenos son algunas de las campañas que han llegado a convertirse en trending topic en México.

Después del caso de Mara Fernanda Castilla y en el marco de esta grave situación, Cabify se quiere convertir en una actor importante para luchar contra estos comportamientos. Para ello, la empresa desarrollará un proyecto de investigación junto con Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (LNPP) del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). El objetivo consiste en crear un espacio de comunicación y colaboración para poder hablar de este oscuro aspecto de la sociedad mexicana.

Además de organizar eventos, Cabify pretende ayudar en el desarrollo de estudios "en materia de prevención de la violencia en contra de las mujeres y, así, impulsar el posicionamiento del tema en la agenda pública del país", informó la plataforma en un comunicado.

El proyecto, bajo la coordinación de la Unidad de Innovación, Comportamiento y Experimentación (UCEx) del LNPP, pretende estudiar varios aspectos de la violencia contra las mujeres en México, promover le diálogo y llevar a cabo un mapeo de políticas públicas que podrían prevenir los feminicidios y la violencia de género. Cabify será el encargado de organizar mesas redondas con diferentes actores como organizaciones, académicos y organismos internacionales para discutir esta problemática. Los materiales y los resultados de estas reuniones se subirán a un micrositio para que todos puedan tener acceso y se pueda fomentar el cambio en las políticas que regulan este tipo de delitos.

"México necesita espacios de discusión sobre políticas de género con el fin de enriquecer el debate y generar nuevas estrategias que sean ejecutadas por las autoridades correspondientes" sentenció Alejandro Sisniega, director general de Cabify en México.

Contra la discriminación

Esta iniciativa ha sido presentada en un contexto en el que se está poniendo especial atención a los casos de acoso sexual y violencia contra las mujeres. Además de los escándalos en Hollywood por el comportamiento de Harvey Weinstein y la irrupción del #MeToo, han salido a la luz varias investigaciones sobre empresas de Silicon Valley que están afrontado casos por la brecha salarial o discriminación de género.

Uno de los principales competidores de Cabify, Uber, ha sido precisamente una de las empresas más afectadas. Todo empezó con las declaraciones de la ex ingeniera Susan Fowler que provocó el despido de varios ejecutivos de la compañía. Poco después, tres mujeres latinoamericas demandaron a la plataforma por un supuesto algoritmo que determina los rangos del sueldo en función de tu raza y sexo.

Uber debe hacer frente además a un estudio realizado por la propia compañía que arroja datos sobre la brecha salarial. Las mujeres conductoras cobran un 7% menos que los hombres y, según el estudio de la plataforma, los datos son recopilados de forma "neutral" y culpa a las mujeres de las cifras por conducir más despacio, trabajar menos horas y no circular por las zonas más inseguras de la ciudad.

Cabify prometió después de se informaran sobre casos de discriminación en servicios de transporte privado que esto no ocurriría en la plataforma y que cualquier problema que tuvieran los usuarios podían denunciarlo a través de la compañía o Locatel, quienes "junto con las autoridades, tomaremos cartas en el asunto", afirmó Alejandro Sisniega.

A pesar de la medida, tiempo después ocurrió el asesinato de Mara Fernanda Castilla y eso les pilló completamente por sorpresa. Además de que las políticas de la empresa les exonera de cualquier responsabilidad respecto a los actos de los conductores, los problemas de comunicación (como que la joven sí llegó a su destino) no hicieron más que poner las cosas más difíciles para Cabify.

Desde ese momento, la empresa intentó arreglar las cosas habilitando un botón de emergencia en la aplicación y la posibilidad de compartir el viaje con un contacto de confianza. El proyecto de investigación de Cabify es su última apuesta para hacer frente al caso de Mara Fernanda e intentar que el asesinato no caracterice a la plataforma en México.