Donald Trump quería construir un muro, pero la presión política de los legisladores del Partido Republicano y Demócrata se opusieron a incluir su construcción en la ley de los presupuestos del estado. El proyecto tuvo que ser aplazado, así como cortar los fondos de las Ciudades Santuario, acabar con la reforma sanitaria de Barack Obama y deportar a miles de dreamers.

La política estadounidense le está poniendo las cosas difíciles al presidente de Estados Unidos y a sus reformas. Sin embargo, el magnate sigue estando convencido de que es capaz de "volver a hacer América grande" y este miércoles 26 de abril la Casa Blanca ha anunciado que pretende recortar el impuesto de sociedades del 35% al 15%. El objetivo del plan del Gobierno se trata del mayor recorte de impuestos en la historia de Estados Unidos, aunque todavía debe ser aprobado por el Congreso.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, afirmó que pretenden atraer a "las empresas más competitivas del mundo" con la iniciativa, la cual incluye también simplificar la fiscalidad de la las personas individuales, recortar de siete a tes los tramos fiscales y rebajar el tipo máximo del 39 al 35%, informó Expansión.

El Gobierno de Estados Unidos, de aprobarse la reforma, dejará de recibir una alta cantidad de dinero, aunque Mnuchin afirma que la Administración lo tiene todo estudiado y que, con el crecimiento económico valorado en "el 3% o más" y provocado por la reforma fiscal y otras políticas de Trump, el equipo calcula que se equipararán los pagos.

Desde la presentación del plan fiscal, algunos economistas han alertado el peligro del recorte y han mostrado sus dudas respecto a la alta productividad del país, la cual debería ser responsable de evitar el déficit económico en Estados Unidos.

La política del país ha criticado, de nuevo, la reforma de Trump y los demócratas han afirmado que la iniciativa solo beneficiaría a los ricos. Las negociaciones para la aprobación de la reforma fiscal se iniciarán y el propio Steven Mnuchin ha admitido la complejidad de la aprobación y seguimiento. "La idea es que sea permanente [la reforma], pero hay muchos obstáculos. Hay muchos caminos para hacerlo y el presidente está determinado en la reforma fiscal".

Por otro lado, el recorte fiscal beneficiaría desde las grandes empresas hasta las más pequeñas. El primer beneficiario del plan sería Donald Trump, con participación en 500 empresas en 20 países diferentes y dueño de The Trump Organization.