Se suponía que México iba a pagar el muro fronterizo, pero las autoridades mexicanas han afirmado en varias ocasiones que no están dispuestos a afrontar el gasto de un muro que separaría el país con Estados Unidos. El presidente e impulsor del muro, Donald Trump, ha sostenido en varias ocasiones que será el Gobierno estadounidense quien lo pague, y que encontraría la manera para que México le devolviera el importe de la obra con el tiempo.

Pero parece ser que nadie está dispuesto a invertir en la construcción fronteriza. Los legisladores del Partido Republicano y del Demócrata se han opuesto a que sea Estados Unidos quien tenga que financiar el muro, sobre todo si ese dinero proviene de los contribuyentes. Donald Trump anunció recortes presupuestarios, los cuales tenían como objetivo aumentar el gasto en defensa y seguridad y, además, pagar la separación física entre Estados Unidos y México.

En total, el presidente recortaría 18 mil millones de dólares del presupuesto, entre otras cosas, para el muro. Según The Washington Post, el Ejecutivo reduciría la inversión de la Agencia de Protección Ambiental (-31%), el Departamento de Agricultura (-21%), el Departamento de Salud y Servicios Humanos (-18%), el Departamento de Energía (-6%) e incluso la NASA (-1%). La propuesta de Trump eliminaría 1.200 millones de dólares en subsidios para la investigación otorgados por los Institutos Nacionales de Salud.

Lo único que falta es que los nuevos presupuestos sean aprobados. La decisión ha provocado escisiones políticas en Estados Unidos y podría provocar una parálisis en el Gobierno de no ser aprobada la ley de gastos. El pasado 25 de enero, Trump firmó la orden ejecutiva que permite la construcción del muro y, así, una de las promesas más polémicas del presidente se convirtió en realidad. Sin embargo, las negociaciones respecto a los presupuestos siguen en marcha y, de no llegar a un acuerdo, el muro fronterizo podría tener más obstáculos para llevarse a cabo.

Los legisladores republicanos están intentando calmar las aguas para evitar un cierre de Gobierno y han afirmado que los recursos para la construcción del muro deberán debatirse en octubre de este año, mes en que se inicia el año fiscal.

Por su parte, Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado, destacó que "la Administración les está pidiendo a los contribuyentes estadounidenses que cubran el costo de un muro innecesario, inefectivo y absurdamente caro que se supone que México iba a pagar", informó The New York Times. El plazo para que el Congreso llegue a un acuerdo es el 28 de abril y, de no consensuarse la ley de presupuesto para ese momento se podría llegar a un cierre de Gobierno, en ingles government shutdown, que implica la suspensión de pago de todos los servicios públicos menos los considerados esenciales.

¿Cómo sería el muro de Trump?

"¡Construye el muro!", gritaban los seguidores de Donald Trump durante sus mitines electorales. Algunos de sus electores están a favor de una separación física entre Estados Unidos y México, y su construcción parece estar en proceso. Las condiciones y características del muro fueron publicadas por el Departamento de Seguridad Nacional el pasado 19 de marzo.

En primer lugar, el muro debería tener una altura mínima de 5.5 metros, aunque lo ideal sería que llegara a los nueve metros de altura. Por otro lado, se debe de tomar las medidas necesarias para evitar que sea atravesado o escalado. Seguridad Nacional especificó, según El País:

Debería impedir o frenar por un mínimo de una hora la generación de una brecha física (por ejemplo, abrir un hueco en el muro) superior a los 30 centímetros de diámetro o cuadrados usando martillos, gatos hidráulicos, picos, cinceles, herramientas de impacto operadas con batería, herramientas de corte operadas con batería, soldadores de oxiacetileno u otras herramientas manuales similares.

Asimismo, se pretende evitar la construcción de túneles subterráneos, una de las tácticas mas utilizadas por los narcotraficantes para pasar droga al país vecino. Otra de las características del muro es que el hormigón sea decorado por la parte estadounidense, mientras que en el lado mexicano, el muro no debe ser pintado ni decorado de ninguna forma.

Este miércoles 29 de marzo es la fecha límite para que las empresas interesadas en llevar a cabo la construcción del muro presenten sus proyectos. Entre las empresas competidoras se encuentran hasta empresas mexicanas, en concreto Cementos Chihuahua o Ecovelocity, especializada en iluminación.

El problema con el Río Grande

Los retos para la construcción del muro son bastantes. El primer aspecto con el que tendría que lidiar Trump es una ley de 1970 que no permite edificar en las inmediaciones del río ni impedir su cauce. El Río Grande supone casi la mitad de la frontera: 2.000 kilómetros de los 3.200 que componen la frontera entre Estados Unidos y México.

Ryan Zinke, el secretario del Interior estadounidense, afirmó este martes que el país no cederá el gran río a México y tampoco cruzará el río por motivos legales.

Por otro lado, otras regulaciones estipulan qué tipo de construcciones pueden llevarse a cabo para evitar daños ambientales y el polémico muro de Trump podría tener problemas para ser aprobado.

Además, la valla pasaría por propiedades privadas cuyos dueños no están dispuestos a vender al Gobierno de Estados Unidos para al construcción de un muro. George W. Bush y Barack Obama se enfrentaron en los juzgados con las familias dueñas de los territorios en la frontera pero ninguno pudo conseguir que fueran cedidos.

Donald Trump ha solicitado 1.500 millones de dólares para iniciar la construcción, a lo que se sumarán otros 2.600 para 2018. Hasta el momento, no tememos fecha para la realización del muro, pero sí un costo: 21 mil millones de dólares. Nadie quiere pagar el muro fronterizo, pero eso no parece asustar a Trump, quien sigue con el proceso necesario para construir una separación física entre México y Estados Unidos.