Los marcos son los nuevos enemigos de la industria. Xiaomi, LG y Samsung, entre otros, se han propuesto acabar con el área inútil que rodea la pantalla de los teléfonos móviles actuales. Y parece no haber marcha atrás.

En el otro bando está Sony, cuyo nuevo teléfono, el Xperia XZ Premium, continúa mostrando los gruesos marcos de sus predecesores. Pero, pese a la crítica procedente del público y parte de la industria, la compañía tiene varias razones que justifican su modus operandi.

  • El tamaño de sus cámaras El módulo de la cámara principal y el módulo de la cámara secundaria son de grandes dimensiones, reclamando un gran porcentaje del espacio dentro del terminal. Una de las soluciones alternativas sería montar la pantalla sobre ambos módulos —más gruesos que los de la competencia—, pero eso implicaría aumentar notablemente el grosor del dispositivo. La otra alternativa sería hacer sobresalir el módulo de la cámara (como ocurre en el caso de Huawei, Samsung y Apple) respecto al resto del cuerpo, con los múltiples compromisos que eso conlleva.

En rojo, el módulo de la cámara trasera; en rosa, el módulo de la cámara frontal; en amarillo, el altavoz inferior; en azul, el puerto USB Type-C.

  • El tamaño del altavoz y el puerto USB. En la zona inferior, el tamaño del puerto USB y del potente altavoz frontal condicionan por completo cualquier posible reducción. En la imagen se pueden apreciar los tamaños tanto del altavoz inferior como del puerto USB Type-C.

  • La resistencia a agua y polvo. Lograr un teléfono resistente al agua condiciona a Sony en la reducción de los marcos laterales. En teléfonos como el Xperia XA1 Ultra, carentes de certificación IP68, los marcos laterales son casi inexistentes; mientras tanto, el Xperia XZ Premium, resistente a polvo y agua, sí muestra un ligero marco tanto en el lateral izquierdo como en el derecho.

Como explicaron responsables de la marca a Hipertextual, la decisión de unos marcos gruesos es una cuestión de compromisos y características. Apostar por la resistencia al agua, altavoces frontales y un módulo fotográfico de mayor calidad (y tamaño) acaban condicionando otros aspectos del producto, y en este caso, el perjudicado, ha sido el diseño.