labios

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Nadie sabe a ciencia cierta en qué momento de la historia de los mamíferos aparecieron. Pero lo que si tenemos muy claro es que su presencia es vital para muchas funciones. Hablamos de los labios, por supuesto.

Son tan importantes y los usamos tan a menudo que normalmente no nos damos cuenta de toda su importancia. Sin ellos no podríamos sobrevivir, al menos como lo hacemos hasta ahora; tampoco podríamos comunicarnos adecuadamente y probablemente no hubiésemos alcanzado el nivel evolutivo en el que nos encontramos ahora mismo. De hecho ni si quiera podríamos disfrutar de pequeñas cosas, como la comida o los besos. Así que no está demás dedicarle unos minutos a pensar un poco sobre el tema.

La función de los labios

Si tuviera que atribuirles un cometido, este sería, sin duda, el de la supervivencia. Todos los mamíferos nos llamamos así por que poseemos mamas (puede que os suene la palabra "tetas") con las cuales alimentamos a nuestras crías. Pero para que éstas puedan succionar la leche requieren de labios. Efectivamente hay animales cuyos labios no están desarrollados o son difíciles de apreciar, pero están ahí para funcionar en una acción instintiva, que es la de mamar. En segundo lugar, los labios sirven para comer. Especialmente en los animales con los labios más desarrollados, como los primates, Sin los labios no podríamos hablar y probablemente no habríamos llegado a ser lo que somoslos labios nos permiten ser especialmente habilidosos a la hora de comer.

Gracias al funcionamiento de nuestro sistema digestivo completo, del cual los labios y la boca también son una parte, podemos comer en casi cualquier posición y sin que se nos escape ni una miga. Al menos a algunos de nosotros. Por otro lado, esto abre las puertas a nuevas formas de disfrutar de la comida, lo que nos ha permitido desarrollar un avanzado gusto culinario. Por último, y no menos importante, los labios son imprescindibles en la comunicación. Tanto en la verbal como en la no verbal, sin los labios no podríamos pronunciar todos los fonemas que componen nuestros ricos lenguajes. Y sin lenguajes nuestra comunicación no nos habría permitido llegar a donde estamos. Por otra parte, los labios también cumplen una función esencial en el lenguaje no verbal. Todos entendemos una sonrisa o un fruncimiento de desaprobación y somos capaces de detectar cambios minúsculos en las comisuras. Y, por supuesto, no nos podemos olvidar de los besos, claro.

 Así son los labios

Los labios son uno de los tejidos más sensibles de todo nuestro cuerpo, si no el que más. Esta podría ser una de las razones por las cuales este tejido es uno de los protagonistas en nuestra vida. Existen varios estudios que tratan de descubrir el origen de los besos, el cual bien podría haberse originado en otros primates, tiempo atrás, como medida para bajar la ansiedad. Efectivamente, varios primos no homínidos usan los besos de distintas formas, aunque no de la manera en la que lo hacemos nosotros. Por otro lado, no todos los seres humanos besamos. De hecho, existen bastantes No todas las culturas besan, así como hay primates no homínidos que sí que lo hacenculturas que usan los labios como señal cultural, deformándolos y modificándolos.

Esto se debe a su peculiar anatomía ya que los labios son un pliegue muscular que consta de una capa de piel y una epidermis gruesa. Los receptores táctiles y la conexión con la corteza somatosensorial son muy profusos, mucho más que otras partes de nuestro cuerpo. Para ello, los labios están muy irrigados por vasos sanguíneos para alimentar al músculo. Esta es la razón de que los labios sangren tan fácilmente ante un golpe o simplemente cuando se cortan por culpa del frío. El control tan asombroso que tenemos de los mismos, que nos permite ser tan precisos besando, hablando o silbando se debe precisamente a las capas musculares que poseemos, sencillas pero muy desarrolladas. Tanto que han convertido en una parte minúscula de nuestro rostro en una de las zonas más importantes en nuestra vida.