Uno de los mayores estandartes de la irrupción de las aplicaciones móviles y su elevadísima capacidad de alcance es, sin duda, Rovio. El estudio de desarrollo con sede en Espoo, Finlandia, inició su andadura hace más de diez años, pero la explosión le llegó en 2009 con su mayor éxito: Angry Birds. A partir de ahí se abrazaron a esa marca para continuar generando nuevas entregas derivadas de esta. La fórmula cuajó tanto que obtuvo más de mil millones de descargas, la cuarta parte de ellas de pago.

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Angry Birds marcó tan fuerte que la compañía continuó con juegos de esta saga y en mayo de este año creó una división específica, LVL11, para desarrollar juegos sin relación con Angry Birds. Pero como todo, el impacto de Angry Birds, que acabó llegando mucho más allá del software móvil para abarcar navegadores de escritorio y sobre todo un merchandising brutal, se fue apagando.

Como informan en Tech.eu, se han anunciado más de 130 despidos en Rovio, la sexta parte de su plantilla total. Este despido colectivo forma parte de un proceso de "simplificación" de la compañía, que ahora pasará a tener tres divisiones: juegos, media y productos de consumo.

Las malas noticias no pillan demasiado por sorpresa. El CEO, Mikael Hed, anunció que dejaría el cargo el 1 de enero de 2015 para ser sustituido por el actual CMO, Pekka Rantala. Anteriormente, Rovio había presentado unos resultados financieros decepcionantes, peores de lo esperado, con beneficios inferiores a los de los dos años anteriores, en señal de claro decrecimiento.