El gobierno ecuatoriano ha obtenido «30S», «30-S» y «prohibido olvidar» como marcas registradas después de que el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI) aprobara la solicitud iniciada hace ocho meses por parte de Vinicio Alvarado, Secretario de la Administración Pública de la Presidencia.

30S es un término que nació a partir de la insubordinación policial durante el 30 de septiembre de 2010 día en el cual Rafael Correa fue retenido en el Regimiento Quito, tras intentar deshacer una protesta por parte de uniformados que rechazaban la ley de Servicio Público.

Quis custodiet ipsos custodes?

Durante los hechos, el internet ecuatoriano se volcó a Twitter para intentar informar lo que pasaba y lo que veían a su alrededor. El efecto se multiplicó cuando el gobierno del país optó por imponer una cadena nacional que duró horas e impidió que cualquier medio televisivo informara de lo que ocurría en el país.

Entre tanta información que circulaba por Twitter se usaban dos o tres hashtags para identificar los mensajes que narraban y/o informaban los hechos que ocurrían en ese momento en Ecuador. ¿El problema? Había un desorden tremendo y hacía falta un identificador único que reuniera todo lo que se estaba publicando, que sea corto y descriptivo en si mismo. Entonces publiqué lo siguiente:

Una forma sencilla de agrupar todos los tweets y noticias de lo que ocurría, sumado a que era muy simple, fácil de recordar e identificar.

Y a partir de eso, de manera natural y orgánica, el uso del hashtag se popularizó en cuestión de minutos. Se estableció de forma tan clara como identificador de los hechos ocurridos que inclusive el gobierno ecuatoriano lo empezó a usar:

Honestamente no hay valor en proponer un hashtag o pensar en un nombre que por si mismo era muy obvio. El mérito está en las miles de personas que tomaron un simple término y lo usaron para leer e informar por si mismos sobre los hechos ocurridos ese 30 de septiembre de 2010. El valor está en el uso que cualquier persona pudo darle a algo tan simple y aparentemente tan inverosímil como "30S".

En diciembre de 2011 se reveló que el gobierno ecuatoriano intentó registrar 30S como marca registrada. De acuerdo a Vinicio Alvarado «se intentaba evitar el posible mal uso y distorsión con fines políticos o de otra índole». En su momento me opuse rotundamente al intento de registro por sentar un extraño precedente en el cual estarían facultados a demandar a personas que lo usan para motivos no alineados con los intereses del gobierno y lo cual facilitaría atentar contra la libertad de expresión.

Alvarado también declaró en diciembre 2011 en un medio digital oficialista que (énfasis mío):

Esta solicitud no implica, en el caso de que se apruebe, que las marcas no puedan ser usadas por cualquier persona para fines informativos o identificativos, siempre y cuando su uso sea de buena fe, no persiga fines comerciales y no se haga a título de marca.

Confirmando los temores que tuve en mi oposición inicial: se podrá usar «30S» siempre y cuando no incomode al gobierno, quienes tendrían la potestad de decidir qué es y qué no es "buena fe".

Quis custodiet ipsos custodes?

En República, la obra de Platón acerca del gobierno y la moral, se describe una sociedad perfecta en la que conviven obreros, esclavos y comerciantes. El personaje principal, Sócrates, tiene un dilema acerca de la clase guardiana que protege a la ciudad:

«¿Quién guardará a los guardianes?», o «¿Quién nos protegerá de los protectores?»

De acuerdo a lo comentado por Vinicio Alvarado y al mismo Presidente Rafael Correa, todo lo que ellos quieren es que no se use el término de maneras incorrectas. Es decir, el gobierno actuando como vigilantes de una marca. Pero, ¿quién los vigilará a ellos?

Pretender el control de un término que fue concebido y por lo tanto pertenece a la sociedad, aunque sea con buenas intenciones, traiciona la confianza que el gobierno debería tener sobre sus ciudadanos y sienta un precedente bastante negativo: si queremos usar ciertos términos, primero tenemos que estar alineados a los intereses del gobierno.

Eso es un acto poco democrático, es atentar contra la libertad de expresión, es una especie de ataque preventivo contra cosas que no han sucedido aún, es arreglar un problema que aún no existe.

¿Se imaginan que el gobierno español pida la marca registrada de 15M después de las protestas multitudinarias en España, con el supuesto interés de proteger el término de malos usos?

Desafortunadamente es justo lo que está pasando ahora mismo en Ecuador.