Pero Internet es como una gran ciudad y, como todas las ciudades, tiene bibliotecas monumentales, y teatros, y museos, y un montón de sitios en los que encontrar información. Tienes infraestructuras fantásticas, y museos especializados, no solo generales. Pero hay también suburbios, y barrios de prostitutas, y sitios realmente sórdidos en los que no querrías ver a tus hijos paseando solos.

Y piensas, “¿pero cómo voy a saber en esta ciudad qué tiendas venden cosas buenas y cuáles malas? ¿Cómo saber qué calles son seguras y cuáles no lo son? Pues el caso es que te enteras. Y lo último que necesitas son unas autoridades hipertrofiadas, un montón de documentos de identidad o unos guardaespaldas acompañándote por toda la ciudad porque no puedes confiar en ti mismo o en tus hijos para ello.

La gente tiene que entender que Internet es una ciudad nueva, una ciudad virtual, y que por supuesto, habrá partes de esa ciudad que no les gusten. Pero no te vas a cargar Londres porque tenga un barrio de prostitutas…

Stephen Fry, “The Internet and me” (BBC)

Vía: Enrique Dans