A la película Hay alguien en tu casa de Patrick Brice le interesan mucho las máscaras. El guion tiene un interés más que conveniente por lo que se oculta debajo de lo corriente. Estereotipos, secretos y pequeñas mentiras entrecruzadas en la trama. De modo que el asesino que oculta su rostro está obsesionado con el concepto. 

Armado con ingeniosas creaciones impresas en 3D, el asesino se busca el rostro y también quiere revelar verdades. El film trata de llevar la noción sobre la violencia a lo contemporáneo y la entrelaza con la identidad. Si en la década de los ochenta, los asesinos mataban a golpe de furia redentora contra el sexo fuera del matrimonio: ¿por qué matan ahora? 

Parece una pregunta compleja para un slasher al uso. De hecho, esta adaptación del éxito de librerías del mismo nombre de Stephanie Perkins tiene su propia máscara que llevar. Porque a pesar de sus intenciones y del aparente discurso acerca del individuo, la película de Netflix no logra encontrar cómo narrar algo semejante. 

¿Qué hace que el asesino ataque?¿Qué circunstancias ocultas despiertan su sed de sangre? Si en el libro, la pregunta tenía una respuesta obvia ,  en Netflix no todo es tan fácil. Al director le lleva un verdadero esfuerzo amalgamar una idea sobre el furor asesino y la hipocresía cultural sin parecer sermoneador. 

Sin embargo, en lugar de crear algo en que el escenario sangriento dependa de sus personajes, en realidad es más una versión aleatoria del instinto asesino. El monstruo detrás de la máscara consume secretos. Pero Hay alguien en tu casa no aclara cuáles ni que tan importantes pueden ser, ahora que necesita mostrarlos. El hecho básico radica en qué quiere matar, lo cual sería muy válido si la película no hiciera hincapié en que lo hace por un motivo. 

Pero sin que el guion logre mostrar a las claras qué le impulsa, Hay alguien en tu casa pierde fuelle demasiado pronto. En especial con lo mucho que se esfuerza la premisa en el hecho de lo que no se dice, los silencios incómodos o incluso, el hecho de lo que es ser adolescente. 

Los clichés abundan y al final, esta gran caja de los misterios con un brutal asesino enmascarado a cuestas no cumple lo que promete. O lo que en todo caso pareciera prometer. El asesino matan, sus víctimas huyen. Y en medio de la previsible premisa la gran pregunta es: ¿qué está ocurriendo al trasfondo? ¿Realmente hay una máscara que oculta algo más misterioso de lo que podemos suponer?

El miedo juvenil y sus pequeños dolores

Como ya viene siendo costumbres en las producciones más recientes de terror, hay mucho de Stephen King en Hay alguien en tu casa. En especial en la forma de recrear la sensación de que los pequeños pueblos son en realidad infiernos retorcidos plagados de oscuridad. El recurso podría funcionar bien en un slasher con un asesino deseoso de revelaciones, pero el guion está más interesado en ir en otra dirección. 

La pequeña ciudad de Kansas en la transcurre la acción no se diferencia de cualquier otra. Y si la influencia de King sobre la atmósfera malsana que se oculta en pequeños lugares misteriosos es obvia, no es tan efectiva. En realidad, el pueblo podría ser una ciudad y el contexto sería el mismo. 

La película pierde mucho tiempo en dejar claro que hay cosas ocultas detrás de las fachadas limpias de las casas. Pero no revela qué es lo que está escondido. La tensión no resuelta termina por caer en el tedio de diálogos autocomplacientes o una versión forzada de la secundaria variopinta. Pero más allá de eso, Hay alguien en tu casa es una línea compleja que apunta en direcciones distintas. Y no todas llegan a revelarse, solucionarse o sostenerse de forma real. 

Uno de los puntos más bajos de la película ocurre cuando finalmente los asesinatos comienzan a suceder y toda la atmósfera cae por su propio peso. ¿Este no es un asesino con una historia a cuestas? ¿Uno que además tiene un interés perverso en que sus víctimas son también culpables de algo más? Una premisa de semejante envergadura podría resolverse de manera más sencilla. Pero Hay alguien en tu casa escoge el trayecto hacia una idea básica. La muerte es la peor y más retorcida de todas las máscaras. 

'Hay alguien en tu casa' y el sermón tácito 

Claro está, al final Hay alguien en tu casa es un slasher de adolescentes. Uno retorcido, extraño, violento y que cumple las expectativas básicas del género. 

Pero la gran pregunta es por qué el director está tan poco interesado en profundizar, en crear o construir algo más elaborado. O al menos, utilizar todas las pistas que enlaza en algo más amplio y consistente. De los privilegios a la búsqueda de la identidad, Hay alguien en tu casa podría haber convertido al slasher en una venganza morbosa. 

Pero al final, solo es una película de Netflix de asesinos. Una que subraya tanto como puede y todas las veces que puede que “hay secretos que matan”. En realidad, en Hay alguien en tu casa cualquier cosa puede llevarte a la muerte. Y ese es su peor y más tedioso defecto.