Esa felicidad que vemos y sentimos gracias a nuestra empatía por los personajes al comienzo del capítulo “Rogue Element” (11x11) de The Walking Dead (Frank Darabont, desde 2010), que encara su temporada final, es una experiencia rarísima durante el apocalipsis zombi ideado en los cómics de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard (2003-2019). Pero intuimos que no durará, y así es.

El contrapunto dramático de The Walking Dead que se produce a continuación con un corte abrupto desde una normalidad pacífica e irreal y colores de ensueño, que solo podría proponerse en la falsa dicha de la Commonwealth, hasta una decepción gris corrobora nuestros temores. Lo contrario no tendría ningún sentido, por supuesto; que la supervivencia del romance aquí es tan rara como la de los protagonistas.

El neoyorkino Michael Cudlitz, que interpretó a Abraham Ford en veintinueve episodios de la propia The Walking Dead entre “Inmates” (4x10) y “The First Day of the Rest of Your Life” (7x16) y ha dirigido el presente tras “Open Your Eyes” (10x07), “Silence the Whisperers” (10x04) y “Stradivarius” (9x07), se decide además por un movimiento oportuno de cámara en retroceso y avance intrigantes.

Una historia diferente en ‘The Walking Dead’

AMC

Sin embargo, “Rogue Element” también tira del hilo del misterio sobre Tyler Davis (Cameron Roberts) que nos había dejado “New Haunts” (11x10), que quizá se una al de Stephanie Vega (Chelle Ramos) en el de su último giro. E igualmente desarrolla el provocado por la astucia de Carol Peletier (Melissa McBride). Pero hay un elemento que destaca por su estilo tan diferente a lo acostumbrado.

El guionista David Leslie Johnson-McGoldrick, responsable de los libretos de películas como La huérfana (Jaume Collet-Serra, 2009), Expediente Warren: El caso Enfield o Aquaman (James Wan, 2016, 2018) y de otros trece capítulos de The Walking Dead, ha optado por una narración detectivesca ocasional con flashbacks en blanco y negro del todo imprevistos en la serie televisiva de la AMC.

Este episodio de The Walking Dead cumple a su vez con la cuota de sanguinolencia zombi que piden los espectadores entusiastas de la hemoglobina y las vísceras al aire. Pero únicamente sirve para mantenerlos tranquilos, y de coartada en esta historia de enigmas y poco terror, mientras el corazón verdadero del relato prosigue hasta una confrontación verbal demoledora que destruye el planteamiento inicial.

El batazo propio de Michael Cudlitz

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Que “Rogue Element” empiece con un cuento ingenuo del mismo espíritu ideal que un musical clásico y romanticón de Hollywood no es gratuito. Si hubiesen propuesto un tono, una fotografía y unos detalles que no nos pareciesen tan fuera de lugar, el golpe posterior hubiera sido menos intenso. Pero, así, lo que sentimos es que han pulverizado sin contemplaciones esa felicidad de la primera secuencia.

Por otra parte, habrá sido satisfactorio para Michael Cudlitz, que también ha realizado los capítulos “Shadow Puppets” (1x06) y “Truth or Dare” (1x07) de The Walking Dead: World Beyond (Scott M. Gimple y Matthew Negrete, 2020-2021), volver de entre los muertos nuevamente, después de que Negan Smith (Jeffrey Dean Morgan) se cargara a su personaje, para atizarnos con su propio bate narrativo.

Un porrazo audiovisual del que ha encarnado a Denver Randleman en Hermanos de sangre (Tom Hanks y Steven Spielberg, 2001), al Rick Phillips de 24 (Robert Cochran y Joel Surnow, 2001-2010) o al detective Mike Walton en Lost (J. J. Abrams, Damon Lindelof y Jeffrey Lieber, 2004-2010), y que nos descubre la naturaleza desaprensiva del enigmático Lance Hornsby (Josh Hamilton).

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Pero nada de lo anterior, con la interpretación vehemente de Josh McDermitt como el redicho Eugene Porter, nos había preparado para el último viraje de “Rogue Element” sobre Stephanie Vega (Margot Bingham). Y desconocemos si lo que se pretende con un cierre semejante es acabar brindando un resquicio de esperanza en medio de la desolación. Puede que sea tarde.