Una nueva demanda por acoso sexual ha sacudo a Activision Blizzard. La compañía adquirida por Microsoft ha sido demandada por una actual empleada, por permitir severas inconductas que han desembocado en lo que se ha definido como un "sexismo desenfrenado".

Según publica Bloomberg Law, la demanda se presentó ante el Tribunal Superior de Los Angeles en nombre de una trabajadora que aún se desempeña en la empresa, quien ha decidido mantenerse en el anonimato. La misma no solo expone la cultura tóxica que ya el año pasado había puesto al estudio de videojuegos bajo fuego; también menciona las represalias que sufrió la denunciante al hablar públicamente sobre el tema.

El documento, firmado por la abogada Lisa Bloom, acusa a Activision Blizzard de forjar una "fraternidad" alimentada por el sexismo, el acoso y la discriminación. La empleada incluso menciona que la presionaron para consumir alcohol en el trabajo, y para participar junto a otras mujeres de recorridos por los cubículos de las oficinas, donde se las exponía a comentarios sexuales y manoseos, entre muchas otras inconductas. Y todo esto, al parecer, bajo el conocimiento de Bobby Kotick, CEO de la firma.

La demandante asegura que vivió situaciones de este tipo desde que se incorporó a Activision Blizzard en 2017, como asistente administrativa senior de ejecutivos en el departamento de IT. También indica que aplicó a posiciones en otras áreas de la empresa en busca de escapar de los comportamientos tóxicos de sus superiores; sin embargo, sus pedidos siempre fueron rechazados. Solo pudo cambiar de puesto de trabajo después de enviar una carta a Allen Brack —en su momento presidente de Blizzard— quejándose de la situación; sin embargo, debió conformarse con un empleo de un rango inferior y, por ende, un salario más bajo.

Activision Blizzard, otra vez en el ojo de la tormenta

Esta demanda contra Activision Blizzard por acoso sexual no sorprende demasiado en cuanto a sus afirmaciones. Pero sí alerta de nuevo sobre el dañino entorno laboral que deben soportar muchas de las mujeres que se han desempeñado en la compañía.

Sin ir más lejos, la empleada detrás de esta nueva denuncia asegura haber sufrido distintas represalias desde que comenzó a hablar del tema. Desde un ambiente de trabajo cada vez más hostil y "recomendaciones" para que se guarde las quejas para sí misma, hasta el rechazo a su solicitud para aplicar a un puesto de asistente ejecutiva. En este último caso, se negó su pedido después de manifestarse públicamente en una conferencia de prensa que se realizó en diciembre pasado frente a las oficinas de Blizzard.

Según el documento legal, la demandante reclama un resarcimiento económico por pérdida de ingresos y gastos médicos. También solicita que se implementen varios cambios internos en Activision Blizzard, como la salida de Bobby Kotick como CEO y la implementación de un equipo rotativo en el área de Recursos Humanos para evitar conflictos de intereses.

Más desafíos para Microsoft

Phil Spencer, CEO de Microsoft Gaming

Que continúen apareciendo demandas de acoso sexual y discriminación contra Activision Blizzard representa un desafío cada vez mayor para Microsoft. Los de Redmond no le han escapado al escándalo, y han prometido afrontar la creciente polémica en torno al estudio de videojuegos.

Recientemente, Brad Smith, vicepresidente de Microsoft, aseguró que siguen de cerca cómo los actuales directivos de Activision Blizzard responden a las denuncias de los trabajadores; y no descartó la posibilidad de realizar cambios en la directiva. "Queremos ver que la cultura [de trabajo] evolucione, y analizaremos cómo se desempeñan las personas desde ahora hasta el día en que se cierre la compra [...], y luego tendremos la oportunidad de asegurarnos de contar con la gente adecuada en la posición correcta", manifestó.

Sin embargo, después de esas declaraciones se conoció una demanda contra Activision Blizzard por el suicidio de una empleada que había sufrido acoso sexual. Y a eso también se le ha sumado la creciente dificultad de la empresa para retener empleados y captar nuevos talentos, debido a la mala fama que se ha ganado.