A diario comes miles de genes y seguro que nunca habías pensado en ello. ¿Sabías que un solo tomate contiene más de 30.000 genes? Todos los seres vivos poseen material genético o ADN, que a su vez está dividido en infinidad de genes. Por supuesto, esto incluye a los alimentos que nos comemos tanto de origen animal como vegetal. Las frutas no vienen del cielo, sino que son producidas por las plantas con la finalidad de proteger las semillas que darán lugar a nuevos vegetales. Es decir, contienen genes con información precisa para perpetuar la especie.

El ADN contiene toda nuestra información genética, por lo que se piensa que desentrañar los misterios del material genético podría ayudarnos a mejorar nuestros hábitos saludables. De esto se encarga la nutrigenética, que es la rama de la genética que estudia la relación entre los genes y la respuesta individual a la dieta. A priori todo suena muy bien, sin embargo la nutrigenética es un campo sumamente complejo sobre el que aún queda mucho por investigar dentro del amplio catálogo de posibilidades que nos ofrece nuestro código genético. Sin duda, nuestros genes esconden muchos misterios todavía por descubrir. Y los test de ADN están trabajando para desentrañar ese mundo oculto.

El gen es la unidad más pequeña que almacena información genética, y sirve para producir proteínas específicas que determinan todas y cada una de nuestras características. Contiene información crucial para el desarrollo de las siguientes generaciones, y sin ella la reproducción tal y como la entendemos no sería posible. Además, los genes no solo influyen en nuestro color de ojos o la forma de nuestra nariz. También tienen poder sobre nuestros hábitos alimenticios y la predisposición a padecer enfermedades. Y como ya sabemos, un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

La genética influye sobre nuestros hábitos

Desde hace muchos años se viene investigando la influencia de los genes en nuestra alimentación y estilo de vida. Sin embargo, el campo de la genética es muy complejo. ¿Cómo se logra descubrir qué dieta es más interesante para alguien a través de de un test de ADN? ¿Y los alimentos que le sientan bien o mal? Una startup llamada ADNTRO promete hacerlo a través de nuestro código genético.

Según ADNTRO, esto se puede conseguir gracias a estudios GWAS (Genome-wide association study) que asocian variantes genéticas específicas con el desarrollo de ciertas enfermedades y otras variables saludables. De esta forma, se relaciona la presencia de ciertos genes con mayores probabilidades de desarrollar intolerancias alimenticias o favorecer la asimilación de nutrientes, el transporte del hierro y la quema de grasas, entre otras muchas variables.

En palabras de su CEO, Guillermo Perez-Solero, el área de la nutrigenética estudia cómo las variantes genéticas influyen en el metabolismo de los nutrientes: “Conociendo estas variantes no solo puedes conocer qué información te hace único, sino cómo alcanzar los niveles nutricionales óptimos o la dieta más adecuada para cuidar tu línea en base a las piezas exclusivas que tienes, personalizando así tu bienestar”.

Equipo de la start-up ADNTRO GENETICS, seleccionada para unirse al programa Lanzadera.

Gracias a estos análisis podemos conocer información sobre distintas áreas como la ancestría, por ejemplo, destinada a descubrir los orígenes geográficos de una persona. También obtenemos datos interesantes sobre deporte: por ejemplo, si nuestra genética está más indicada para deportes de resistencia o de fuerza. Por otro lado, también se analizan otros parámetros saludables para conocer la predisposición o protección frente a distintas enfermedades.

En este sentido, generalmente los test de ADN son poco transparentes con el origen de la información que nos arrojan. Es decir, nos dan unos resultados pero no podemos revisar de dónde vienen ni en qué estudios científicos están basados. Sin embargo, ADNTRO sí que parece ofrecer estos datos de forma clara: “Damos acceso a todos nuestros clientes a los estudios originales en los que están basados sus resultados con tan solo hacer un click. Además, ofrecemos una puntuación de calidad del estudio en base a la revista científica en la que se ha publicado y otras variables como el número de personas que han sido incluidas en la investigación. ADNTRO es una plataforma muy abierta y la divulgación científica es una de nuestras prioridades”

Esta información no debe sustituir un diagnóstico médico

Foto por National Cancer Institute en Unsplash

Dentro del campo de la nutrigenética a menudo se comete el error de exagerar los resultados obtenidos en dichos análisis. De hecho, los tests de ADN tienen muy mala prensa dentro de la comunidad de especialistas en dietética y nutrición. Una de las principales críticas hacia los tests de ADN suele ser la ligereza con la que se comunican sus bondades de forma exagerada. Generalmente mediante la publicidad que utilizan las empresas creadoras de estos análisis.

Los resultados arrojados por un test de ADN deben cogerse con pinzas. Es decir, son muy interesantes para conocer más sobre nuestra predisposición genética a padecer ciertas enfermedades pero nunca deben sustituir un diagnóstico clínico. En este sentido, Pérez-Solero también lo tiene claro:

“Consideramos lo más importante para la salud el poder revelar ciertas predisposiciones a enfermedades. La técnica que se utiliza para conocer tu genotipo tiene una capacidad predictiva variable dependiendo del fenotipo analizado, pero nunca se puede usar cómo diagnóstico clínico, para lo que se requieren otras técnicas más complejas y la intervención de un médico. La principal conclusión que se puede obtener de los informes es nuestra predisposición genética hacia diferentes enfermedades que te pueden ayudar a orientar ciertos hábitos ayudándonos a mejorar la prevención, y que en el futuro serán claves en el camino hacia la medicina personalizada”.

La utilidad real de estos análisis de ADN

Existen enfermedades que presentan un origen exclusivamente genético. Para estos casos, la información que puede otorgarnos un test de ADN resulta ser bastante interesante. Sin embargo, otras cuestiones dietéticas que tratamos de medir mediante análisis genéticos suelen ser muy difíciles de controlar, ya que envuelven multitud de factores interrelacionados. Algunos ejemplos serían la obesidad, enfermedades cardiovasculares o incluso el cáncer, dolencias en cuyo desarrollo intervienen variables de muchísimos tipos.

Debemos tener en cuenta que en el desarrollo de una enfermedad intervienen muchas más variables al margen de la genética. La influencia del entorno y las relaciones sociales, la ingesta de sustancias perjudiciales, la exposición a la publicidad y nuestros hábitos de consumo pueden marcar la diferencia al margen de lo que digan nuestros genes. Por ello, la vinculación entre genética y alimentación sigue siendo muy compleja. Sin embargo, no deja de ser interesante conocer más en profundidad toda la información que nuestro ADN puede ofrecernos. Por suerte, cada vez tenemos a nuestra disposición herramientas más refinadas que nos permiten hacerlo.