Cuando hablamos sobre la escasez de chips parece que terminamos dando vueltas siempre sobre lo mismo. Su crisis ha afectado a tantas industrias que también es comprensible que exista un sinfín de predicciones y previsiones sobre cuándo podría cambiar el panorama. Y si bien no hay dos empresas que piensen igual, existe un consenso de que al menos por este año se seguirá padeciendo la faltante de semiconductores. Pero a pesar de ello, ha llegado un dato alentador de parte de Foxconn.

La compañía taiwanesa, que se destaca por ser la principal fabricante del iPhone y por ofrecer sus servicios a otras grandes compañías como Sony y Nintendo, asegura que la escasez de chips está comenzando a dar "señales de alivio". Eso no significa que el problema se vaya a solucionar de la noche a la mañana, por supuesto, pero sí es una novedad importante.

Según publica Bloomberg, la novedad se conoció a través de James Wu, portavoz de Foxconn. El representante de la compañía asiática indicó que se espera una "mejora importante" en la escasez de chips para el primer trimestre del 2022. Sin embargo, recién durante el segundo semestre se apreciaría una reducción en las restricciones para obtener componentes para los dispositivos que fabrica la compañía.

Esto último se alinea con lo que la empresa ya había manifestado en noviembre del año pasado. La diferencia radica en que, por entonces, Foxconn esperaba que la escasez de chips continuara como mínimo hasta la segunda parte de este año; pero con las nuevas señales positivas, por más que no impliquen una vuelta inmediata a la normalidad, podrían afrontar las dificultades en la cadena de suministros con otro semblante.

La escasez de chips da señales positivas, pero aún no se puede cantar victoria

El reporte de Foxconn sobre la escasez de chips deja en claro que las señales positivas que se ven son importantes, pero no son suficientes para cantar victoria. La compañía indica que los componentes de administración de energía todavía son particularmente difíciles de conseguir, por mencionar un ejemplo.

Tengamos en cuenta que Foxconn ha sido una de las muchas empresas que ha sufrido horrores por la escasez de chips. Al punto tal que, en 2021, tanto esta empresa como Pegatron habrían tenido que suspender la producción del iPhone por primera vez en 10 años.

Por ello también es interesante su visión con respecto a los indicios de un posible apaciguamiento, más allá de que queden meses difíciles por delante. Por supuesto, el análisis de los taiwaneses seguramente no sea compartido por todos los exponentes del rubro tecnológico. Intel y automotrices como Mercedes Benz, BMW y Volkswagen, por citar algunos, consideran que la crisis de semiconductores podría extenderse hasta 2023.

Por su parte, Estados Unidos cree que al menos hasta el segundo semestre de este año la historia continuará siendo complicada. La administración de Joe Biden realizó una investigación en la que se determinó que las empresas no tienen componentes en inventario para más de cinco días, y que se encuentran en una posición aún más frágil si nuevamente se interrumpe la producción a nivel internacional, sea por la pandemia u otros factores.

Tanto los norteamericanos como la Unión Europea tienen sus respectivos planes para combatir la escasez de chips. Ambos proponen destinar miles de millones de dólares (o euros) para incentivar la instalación de nuevas fábricas que permitan no depender de Asia. Sin embargo, queda claro que no es una solución pensada para el corto o mediano plazo.