La escena poscréditos del episodio “The Series Finale” (1x09) de la miniserie WandaVision (Jac Schaeffer, 2021) nos da una pequeña pista sobre el futuro del Universo Cinematográfico de Marvel. Pero es el último de Loki (Michael Waldron, desde 2021), que se titula “For All Time. Always” (1x06), donde nos explican cómo Aquel que Permanece (Jonathan Majors) había creado la Autoridad de Variación Temporal para impedir que el multiverso se desatase. Cosa que ocurre justo después de que la variante Sylvie (Sophia Di Martino) asesine al susodicho.

Aunque el Doctor Strange (Benedict Cumberbatch) asegura en Spider-Man: No Way Home (Jon Watts, 2021) que “el multiverso es un concepto del cual sabemos inquietantemente poco”, se refiere a las realidades y dimensiones paralelas que existen. Como el Reino Cuántico de Ant-Man (Peyton Reed, 2015), la Dimensión Astral, Espejo y Oscura de Doctor Strange (Scott Derrickson, 2016), las líneas temporales de Avengers: Endgame (Joe y Anthony Russo, 2019) o la dimensión de Ta Lo en Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos (Destin Daniel Cretton, 2021).

La consecuencia principal de la fractura del multiverso en Loki es la liberación de las infinitas ramificaciones de la Sagrada Línea del Tiempo; en las que las posibilidades de que la realidad sea de un modo específico o de otro se multiplican sin fin. Lo que incluye distintas versiones de los personajes, como hemos visto en ¿Qué pasaría si…? (A. C Bradley, desde 2021), con Uatu, el Vigilante (Jeffrey Wright), observando el conjunto multiversal, y en Spider-Man: No Way Home. Y como reflejará Doctor Strange en el multiverso de la locura (Sam Raimi, 2022).

Un montón de gente en el multiverso de Marvel

Marvel Studios | Disney Plus

La apuesta por integrar a los superhéroes y sus antagonistas de las películas anteriores al Universo Cinematográfico de Marvel en el mismo, sirviéndose de la coyuntura ideal del multiverso, es muy atractiva. Empezaron subrepticiamente, con el J. Jonah Jameson (J. K. Simmons) del filme Spider-Man: Lejos de casa (Jon Watts, 2019), porque el conocido actor que le interpreta es el mismo que en la trilogía de Sam Raimi (2002-2007). Y, tras tantos rumores y esperanzas del público, la confirmación definitiva ha llegado en Spider-Man: No Way Home.

Este filme nos ha traído la versión de Peter Parker de Tobey Maguire en la antedicha trilogía y la de Andrew Garfield en los dos largometrajes de Marc Webb (2012, 2014); y a varios villanos de ambas: Otto Octavius o el Doctor Octopus (Alfred Molina), Norman Osborn o el Duende Verde (Willem Dafoe), Max Dillon o Electro (Jamie Foxx), el doctor Curt Connors o Lagarto (Rhys Ifans) y Flint Marko o el Hombre de Arena (Thomas Haden Church). Pero también, un cameo de Matt Murdock (Charlie Cox), protagonista de Daredevil (Drew Goddard, 2015-2018).

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Pero este último ha venido con una pérfida compañía; en la miniserie Ojo de Halcón (Jonathan Igla, 2021), se ha presentado a su Wilson Fisk o Kingpin (Vincent D’Onofrio). Y, si la lista filtrada sobre quienes aparecerán en Doctor Strange en el multiverso de la locura no es falsa, nos espera mucha gente; de El increíble Hulk (Kenneth Johnson, 1977-1982), Doctor Strange (Philip DeGuere Jr., 1978), la saga de X-Men (Bryan Singer, 2000), Daredevil (Mark Steven Johnson, 2003) o Los Cuatro Fantásticos (Tim Story, 2004, 2007).

La integración narrativa global, un plan muy ambicioso

Marvel Studios | Sony

El proyecto del Universo Cinematográfico de Marvel, en principio, consistía en la elaboración de una larga saga de filmes y series de aventuras que adaptase, con el productor ejecutivo Kevin Feige a la cabeza, el inabarcable caudal de historias superheroicas que la compañía ha publicado en sus cómics desde agosto de 1939. De ahí habían salido veintitrés películas en tres fases que componen lo que se ha llamado la Saga del Infinito (2008-2019); con el oscuro propósito de Thanos (Josh Brolin) de reunir las seis Gemas del Infinito para un genocidio universal.

Una propuesta así, por supuesto, contempla que los diferentes personajes protagonicen sus propios filmes e interactúen luego en otras entregas; como Los Vengadores, La era de Ultrón (Joss Whedon, 2012, 2015), Capitán América: Civil War, Avengers: Infinity War (Hermanos Russo, 2016, 2018) o Endgame. Pero lo que está propiciando el desparrame del multiverso de Marvel, o lo que han decidido Kevin Feige y compañía que propicie, va más allá de cualquier planteamiento de crossover que se haya realizado antes en el cine.

Hay que recordar que el primer universo cinematográfico de la historia fue el de los monstruos de Universal; con treinaiún largometrajes entre Drácula (Tod Browning, 1931) y El Monstruo Vengador (John Sherwood, 1956) y el cruce pionero de Frankenstein y el Hombre Lobo (Roy William Neill, 1943). Mezclar personajes y argumentos de películas y series independientes en principio no es ninguna novedad, entonces.

Pero lo que Marvel está construyendo es una integración de sus numerosas adaptaciones de décadas en el mismo corpus narrativo; interrelacionadas gracias a la fragmentación del multiverso. Igual que en los cómics pero con sus propias herramientas artísticas. Un plan muy ambicioso que quienes valoran la exploración de la posibles técnicas para contar historias no pueden ver sino como bastante impresionante.