Estábamos deseando que Dexter Morgan (Michael C. Hall) tuviese por fin la gran conversación con su hijo Harrison (Jack Alcott), aquella sobre el impulso homicida que comparten por las violentas vivencias de su infancia, el Oscuro Pasajero que les empuja a herir a otras personas, reconducido por Harry Morgan (James Remar) hacia un particular servicio comunitario. Y, tal como termina el capítulo “Unfair Game” (1x08) de Dexter: New Blood (Clyde Phillips, 2021-2022), esperábamos que el siguiente, “The Family Business” (1x09), empezara por ahí.

Al principio, da la sensación de que no lo hace, pero nos equivocamos. De hecho, las decisiones del guionista Scott Reynolds, que solamente tiene además en su currículo artístico el libreto de otro episodio de la serie televsiva, “Too Many Tuna Sandwiches” (1x06), con el showrunner a su espalda, son las mejores que podían tomarse para ejemplificar lo que Harrison Morgan necesita saber, y que entienda entonces en lo que consiste el código que su abuelo le proporcionó a su padre para que no dañara a la sociedad, no se reprimiese y pudiera sobrevivir libre.

Un agradecido regreso al pasado en ‘Dexter: New Blood’

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Regresar a la dinámica asesina de Dexter Morgan en Miami, con ese cambio en el color de la fotografía, el vestuario reconocible y la partitura de Daniel Licht que nos ayudan a recordar los tiempos de Dexter (James Manos Jr., 2006-2013), supone un auténtico placer y un regalo agradecido para los espectadores que lo pasamos teta con sus ocho temporadas. Para algunos, incluyendo el incomprendido e infravalorado final, tan trágico como corresponde. Y no solo eso, sino que, por otra parte, añadir una nueva trama de cacería suma interés a Dexter: New Blood.

No obstante, que nuestro asesino en serie predilecto no llegue hasta el final en sus confesiones por esa molesta conciencia personificada con la imaginaria Debra Morgan (Jennifer Carpenter) desinfla un poco el entusiasmo, y el deseo de que acabe con ellas cobra una mayor intensidad. Asimismo, el contrapunto musical navideño para las labores de carnicería de Dexter Morgan puede que no nos sorprenda ya a causa de la costumbre, no únicamente en esta ficción; pero no deja de resultarnos grato y oportuno en su propósito de subvertir el tono narrativo.

Por otro lado, no cabe duda de que han puesto al protagonista entre la espada y la pared antes con otros agentes de la ley, pero esa misma situación en Dexter: New Blood es más complicada, retorcida y temible que nunca. Porque permanece la intención de jugar al más difícil todavía de Clyde Phillips (Nurse Jackie), y la incertidumbre por desconocer cómo diantres se resolverá semejante entuerto nos inquieta en mayor medida que la mismísima batalla principal. Dexter Morgan se ha visto las caras con villanos así, pero lo otro tendrá consecuencias emocionales.

Con el estómago lleno de nervios

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Mientras el cerco se va estrechando, el enemigo pone toda la carne en el asador de repente, en una maniobra inesperada que rompe con el tranquilo desarrollo de los acontecimientos en “The Family Business”. Y, sin perder tiempo, nos arrojan lo que aguardábamos: el descubrimiento más espeluznante de la miniserie, con la confirmación de lo que temíamos en un giro adecuado y muy razonable. Lo único que podemos lamentar es la baja estofa del antagonista, que ni por asomo se encuentra a la altura del concienzudo e implacable Dexter Morgan.

El director Marcos Siega (You), que ya nos había entregado nueve capítulos de Dexter aparte de “Cold Snap” (1x01), “Storm of Fuck” (1x02), “Runaway” (1x05) y “Too Many Tuna Sandwiches” en Dexter: New Blood, debe de estar satisfecho de haber podido encargarse del último tramo de esta. Y, si la imprevisible reacción de Harrison Morgan constituía lo que nos podía llenar el estómago de nervios, lo que de veras lo consigue es el volantazo a lo Arthur Mitchell (John Lithgow) con el que concluye el episodio. Y cuántas ganas de ver de qué manera finiquitan la historia en el décimo...