Reproducir los mismos modales cinematográficos que hicieron de una serie anterior un gusto para los espectadores, como Dexter (James Manos Jr., 2006-2013), es difícil en una secuela cuando ha pasado el tiempo y se ha perdido la práctica del trabajo usual en el mismo ambiente y con las mismas personas, cuidando la cohesión y la coherencia estilística. Así se puede mantener el nivel, y eso suele destruirse con la disgregación del equipo.

Un buen ejemplo de este asunto son las temporadas diez y once de The X-Files (Chris Carter, desde 1993), que están muy por debajo de la mejor época sobre las aventuras paranormales de Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson). Los elementos reconocibles no faltan, pero la composición es diferente, lo cual pesa tanto en cada capítulo como en el conjunto del flamante metraje. Pero el caso de Dexter: New Blood (Clyde Phillips, 2021-2022) no parece digno de muchas lamentaciones.

Máxime si repiten el showrunner de la otra y el productor ejecutivo Marcos Siega (You), que ha realizado la mayoría de los episodios de la miniserie y se ocupó de casi una decena de Dexter; y aunque el que ha escrito “Storm of Fuck” (1x02), última entrega estrenada, sea Warren Hsu Leonard, guionista en distintos niveles de Perception (Kenneth Biller y Michael Sussman, 2012-2015), de cuatro episodios de Cómo defender a un asesino o el ese número para Runaways (Stephanie Savage y Josh Schwartz, 2017-2019).

Un hijo enigmático y una conciencia fastidiosa

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El episodio comienza con un plano paralelo a otro de los dos hermanos en “Cold Snap” (1x01) pero, esta vez, con padre e hijo. Y, enseguida, nos vuelve a la cabeza lo que habíamos echado de menos la voz en off en la mayor parte del primer capítulo, aquí bien audible; pero entendemos perfectamente que el propio hecho cardinal de su retorno era un ingrediente importantísimo del desarrollo dramático; y también, la atractiva composición morbosa de los títulos.

No podemos sino intuir que al Harrison Morgan de Jack Alcott, un actor incipiente al que solo hemos visto antes como un joven Donald Ressler (Diego Klattenhoff) en el episodio “Brothers” (7x17) de The Blacklist (Jon Bokenkamp, desde 2013) o en la piel del Jason Brown de El pájaro carpintero (Ethan Hawke, 2020), le une a su progenitor algo más que los genes, y que Dexter: New Blood no se llama así por la única razón de las nuevas salpicaduras de sangre que el protagonista (Michael C. Hall) no debe analizar en esa ocasión.

Al contrario de lo que ocurría con Harry Morgan (James Remar) en la serie original, las intervenciones de la Debra ídem reinterpretada por Jennifer Carpenter, conocida por encarnar a Emily Rose en El exorcismo de ídem (Scott Derrickson, 2005), a Ángela Vidal en el remake Quarantine (John Erick Dowdle, 2008), a Rebecca Harris en Sin límites (Craig Sweeny, 2015-2016) o a la Kelly Summer de Dragged Across Concrete (S. Craig Zahler, 2018), resultan ahora tensas y hasta terroríficas.

Un plácido episodio de ‘Dexter: New Blood’

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Muy pronto, nos muestran que lo de Matt Caldwell (Steve M. Robertson) en “Cold Snap” es solo el principio del trabajo que Dexter Morgan tiene por delante, pues las pistas que nos habían proporcionado en dicho capítulo se concretan en una realidad terrible durante “Storm of Fuck” en la localidad helada de Iron Lake. Y el constante juego del gato y el ratón que caracteriza a las ocho temporadas de Dexter no se demora, y ya tenemos a nuestro asesino favorito en dificultades.

Tampoco tarda mucho en aparecer la fina ironía incidental o más o menos macabra de costumbre. Y la sensación de que hay bastante que contar sobre Harrison Morgan se intensifica conforme nos van revelando sus habilidades y su vida previa a reunirse de nuevo con su padre homicida. Pero no se trata del único sobre el que hay detalles relevantes que ir descubriendo: con la jefa de policía, Angela Bishop (Julia Jones), también nos azuzan la curiosidad.

Pero “Storm of Fuck” se revela como un episodio mayormente tranquilo de Dexter: New Blood, y su interés reside en las maniobras clásicas de encubrimiento que pone en marcha Dexter Morgan para librarse de sus crímenes; y en el desarrollo de las conversaciones íntimas que tiene con los personajes que le son más cercanos. Y las unas y las otras pueden conducirnos a cualquier destino, lo que nos mantiene muy dispuestos a seguir su oscura trama.