La compra de ARM por parte de NVIDIA suma un nuevo capítulo en Europa, aunque no puede decirse que sea uno muy sorpresivo. La Comisión Europea anunció que llevará a cabo una investigación "en profundidad" para determinar si la hipotética aprobación del acuerdo perjudicará a la competencia e impactará negativamente en el desarrollo de nuevas tecnologías.

Sin dudas, se trata de un contratiempo muy importante para NVIDIA, que pretendía cerrar el acuerdo evitando esta instancia. Pero los reguladores europeos consideran que existen fundamentos para pensar que la compra de ARM podría ser un problema para la industria de los semiconductores. Así, se analizará si es posible que ocurran aumentos de precios, haya menor variedad de elección, y se registre una caída en la innovación.

"[...] A la Comisión Europea le preocupa que la entidad fusionada tenga la capacidad de restringir o degradar el acceso a la tecnología de ARM a los proveedores de productos procesadores con los que NVIDIA puede competir. La investigación preliminar sugiere que la entidad fusionada también tendría el incentivo económico para participar en estrategias que podrían reducir la competencia en el mercado para el suministro de productos de procesamiento en diferentes campos de aplicación", dice el comunicado oficial.

Además, en Europa quieren saber si la compra podría llevar a que quienes licencian los desarrollos de ARM en la actualidad opten por ya no hacerlo, argumentando preocupaciones relacionadas al uso de información sensible a la que NVIDIA —su competidor— podría tener acceso. Vale destacar que, en su momento, la empresa británica manifestó que utilizaría un "cortafuegos" para evitar que esto suceda y se mantenga la confidencialidad; sin embargo, nunca está dicha la última palabra.

La Comisión Europea también quiere saber si es posible que NVIDIA redireccione el presupuesto dedicado por ARM en investigación y desarrollo. Esto podría usarse para favorecer a productos que les resulten económicamente más beneficiosos. Y, en simultáneo, podrían llevar a que proyectos relacionados con otras propiedades intelectuales pierdan impulso.

NVIDIA deberá esperar al menos hasta marzo de 2022 para saber si puede comprar ARM

Foto: David Ortiz | Hipertextual.

Los reguladores reconocen que NVIDIA ha ofrecido concesiones y compromisos para facilitar la aprobación de la compra de ARM, sin embargo los consideran insuficientes. Por ello, ahora la Comisión Europea tendrá un período de 90 días hábiles para estipular si aprueba o no la adquisición. La decisión final se conocerá el 15 de marzo de 2022.

Sin embargo, no solo la Unión Europea ha expresado su preocupación sobre este tema. Recordemos que el Reino Unido intervino la compra y se ha mostrado reticente frente al panorama que —considera— provocaría este negocio. Por dicho motivo, alegan motivos similares a los de la Comisión para llevar a cabo su propia investigación.

A esto se le suma que la compra que propone NVIDIA también debe recibir aprobación en China. Y todo esto se da en un marco repleto de objeciones, tanto de las grandes tecnológicas como de referentes de la propia ARM.

Con respecto a la investigación, la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, manifestó lo siguiente:

Los semiconductores están en todas partes en los productos y dispositivos que usamos todos los días, así como en infraestructuras tales como los centros de datos. Si bien ARM y NVIDIA no compiten directamente, la propiedad intelectual de ARM es un insumo importante en productos que compiten con los de NVIDIA; por ejemplo, en centros de datos, automotores, y el internet de las cosas. [...] Nuestra investigación tiene como objetivo garantizar que las empresas activas en Europa continúen teniendo acceso efectivo a la tecnología necesaria para producir productos semiconductores de última generación a precios competitivos.

Por lo pronto, NVIDIA deberá seguir al aguardo de novedades. Su intención era cerrar la compra de ARM en un máximo de 18 meses, período que justamente se cumple en marzo de 2022. Si los estadounidenses consiguen el visto bueno de la Unión Europea, podría significar un impulso importante para lograrlo también en otras partes del mundo.