El oeste de Canadá y Estados Unidos está teniendo un pequeño respiro de la ola de calor que sacudió la zona a finales de junio. Sin embargo, las temperaturas siguen sin ser las que se esperarían en ese lugar del mundo en esta época del año. Ya en su momento los expertos aseguraron que lo que ellos habían sufrido se iría extendiendo por el resto del globo. De hecho, ya ha llegado a Europa y por supuesto a España; donde, si bien estamos más acostumbrados a las altas temperaturas, el cambio climático las está haciendo cada vez más extremas.

Salvo en el noroeste, donde las temperaturas seguirán siendo bastante suaves, se espera que este fin de semana las temperaturas se hagan agobiantes, con al menos 44ºC en el sur y 40ºC en el centro. Incluso se podrían alcanzar los 50ºC en algunos puntos del país.

¿Qué está pasando? ¿Es esto algo puntual o solo se trata del principio de todo lo malo que nos va a traer el cambio climático? Esta es una pregunta importante que se puede responder en parte a través del estudio que acaba de realizar un equipo internacional de científicos. En él, utilizan datos meteorológicos históricos para comprobar si la tendencia hubiese llevado a un evento de las características del ocurrido en el norte de América. Y no, una ola de calor así no habría ocurrido, de no ser por el cambio climático.

Una ola de calor empujada por el cambio climático

Para la realización del estudio, sus autores llevaron a cabo simulaciones por ordenador a partir de datos históricos de temperatura recogidos en las zonas afectadas por la ola de calor norteamericana.

De este modo, vieron que desde 1800 se ha producido un calentamiento de 1,2ºC y que, aun así, los últimos eventos meteorológicos se encuentran muy lejos de lo esperado con la tendencia que se había mantenido. Las estimaciones concluían que podría haberse dado una situación como esta ola de calor en mil años. ¿Significa esto que durante un milenio podemos estar tranquilos al respecto?

Lo cierto es que no. Estos modelos también concluyen que si el planeta se calentara 2ºC, podrían pasar a darse estos eventos cada 5-10 años. Y, con el avance del cambio climático, esos dos grados podrían alcanzarse para 2040. 

Causas aún desconocidas

A día de hoy no se sabe exactamente qué ha podido conducir a la ola de calor que dejó temperaturas de 50ºC en Canadá y pudo estar detrás de cientos de muertes. No obstante, hay algunas teorías y, en ellas, el cambio climático juega un papel preocupante.

En las dos teorías está presente el cambio climático, directa o indirectamente

La primera hace referencia a un valor atípico extremo. Esto significa que, a causa de la sequía, se detuvo el enfriamiento evaporativo. Esto, junto a un sistema de alta presión de movimiento lento en la atmósfera llamado "domo de calor", condujo a un aumento brusco de las temperaturas. El cambio climático no sería la causa directa, pero intensificaría mucho el resultado.

La otra teoría sí que señala mucho más directamente al cambio climático. Ya que, sin él, las temperaturas globales habrían sido 2ºC más bajas. Esto puede parecer poco, pero es muchísimo, puesto que a causa del calentamiento global ya hemos cruzado un umbral en el que un pequeño aumento de las temperaturas del planeta conduce a un incremento más rápido de las temperaturas extremas. Y, con ellos, a eventos como esta ola de calor. Si a eso le sumamos que ya en 2019 se anunció que en Canadá las temperaturas estaban aumentando más deprisa que la media global, parece que tenemos un claro culpable. 

Uno de los autores del estudio, Geert Jan van Oldenborgh, declaró a Agence France-Presse que todo esto les lleva a pensar que no entendemos las olas de calor tan bien como pensábamos. Por lo tanto, quizás deberíamos prepararnos para algo más radical de lo que podríamos haber  imaginado. Y no ha hecho más que empezar. Aún estamos a tiempo de suavizar un poco la situación disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero tenemos que estar preparados para lo que viene. El prólogo, desde luego, no está siendo agradable.