El acuerdo de Amazon para la adquisición de la Metro (MGM) ha acabado de confirmar una tendencia de concentración que se está dando en toda la industria audiovisual en el marco de las streaming wars.

La compra, por un montante de 8.500 millones de dólares, todavía deber ser aprobada por los reguladores, pero de facto traerá a Amazon y a Prime Video sagas tan populares como James Bond o Rocky Balboa. Ha sido la primera gran adquisición de una tecnológica hacia un estudio de cine, pero el contexto actual, con el streaming cada vez más pujante, y las dudas sobre cómo saldrá el sector tras la pandemia en cuanto a tendencias de consumo, hace que cada vez sean más los analistas que creen que este puede ser solo el principio.

Yo te compro por tu historia en el cine; yo me dejo comprar por tu plataforma de streaming

La pandemia solo ha acelerado un proceso que ya se estaba cocinando. El acuerdo de Disney para la compra de FOX -que ha acabado reforzando sobre todo Disney Plus- fue solo el primero. Hace unas semanas, AT&T -que había adquirido Time Warner en 2019- anunciaba que fusionaba los derechos del estudio con Discovery. El resultado, ya conocemos que se llamará Warner Bros. Discovery, con el objetivo de crear un gigante del streaming con HBO Max y Discovery+.

Antes de eso, en 2018, Viacom y CBS con la Paramount de por medio también se unieron dando como resultado primero CBS All Access en su apuesta por el streaming para después ser renombrada como Paramount Plus.

Al final, en un plazo de pocos años, si observamos los estudios de cine más boyantes antaño, muchos de ellos herederos de la época de las grandes majors, la MGM era el último que resistía en esta trama de continuas adquisiciones. Por acabar de aclarar el mapa: Time Warner ahora es parte de AT&T, Disney adquirió 21st Century Fox, Paramount es propiedad de ViacomCBS y Universal Pictures está controlada por Comcast.

MGM pertenece ahora Amazon, Time Warner ahora es parte de AT&T, Disney adquirió 21st Century Fox, Paramount es propiedad de ViacomCBS y Universal Pictures está controlada por Comcast.

Las plataformas de streaming se han convertido en unos compradores natos de derechos con el fin de rellenar ese fondo de armario de su catálogo que puede hacer que un suscriptor no se dé de baja. ¿Cuál podría ser el próximo? En Estados Unidos ya se especula con posibles adquisiciones que podrían seguir, y que de facto supondrían para el espectador un baile de derechos sobre las plataformas y series que hay disponible en cada servicio OTT.

Sony, solo pero bien acompañado

Sony Pictures es el estudio más poderoso que sigue sin tener su propia plataforma de streaming. La subsidiaria de la empresa nipona fabricante de PlayStation sin embargo se ha movido de forma ágil al quedarse sin las pantallas de los cines durante estos meses.

Primero, colocó en Apple TV+ películas como Greyhound en pleno auge de la pandemia. Y hace unos meses anunció sendos acuerdos con Disney Plus y Netflix para darle preferencia en la emisión de sus películas a partir de 2022. Primero cederá a Netflix su emisión en exclusiva unos meses después de su paso por los cines, y después, cederá a Disney Plus los mismo derechos hasta 2026.

El caso de Sony es especialmente relevante por lo que supone por su ligazón con Marvel en cuanto a los derechos de Spider-man, que han tenido su propio drama histórico hasta que se llegó a la reconciliación para que el trepamuros pudiera incluirse en el Universo Cinematográfico de Marvel.

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Además, Sony cuenta con franquicias de calado como Karate KidGhostbustersJumanjiMen in Black, o Bad Boys.

¿Pero habrá posibilidad de que en algún momento sea comprada por otro estudio o tecnológica con plataforma de streaming? Su CEO, Kenichiro Yoshida, aseguró en entrevista al Financial Times después del acuerdo MGM-Amazon que el negocio de películas de Sony no está a la venta. Al menos, de momento.

Lionsgate y sus dudas con el streaming

Con más de 17.000 películas y capítulos de series, Lionsgate es el otro gran estudio que sigue independiente en esta ajedrez de adquisiciones. Eso sí, cuenta con su propia plataforma, STARZplay, derivada del canal del mismo nombre y que ya está en regiones como España.

Entre su catálogo se encuentran películas y sagas como Los Juegos del HambreJohn Wick -cuya primera parte se resiste a aparecer en el catálogo de muchas plataformas-, La La Land, o la saga Divergente.

Sin embargo, a pesar de contar con su propia plataforma, Lionsgate también ha hecho tratos ya con los gigantes de las OTT. En abril, vendió los derechos de Puñales por la espalda a Netflix para que desarrollara su propia saga sobre esta historia producida y dirigida por Ryan Johnson.

Por ahora, Lionsgate ha entrada de pleno en la rumorología al verse como el pez medio más adquirible por los peces grandes, aunque sus responsables niegan la mayor. En la última llamada de resultados con inversores, su CEO, Jon Feltheimer, dijo que “creo que la clave de lo que vamos a hacer es mantener la cabeza baja y seguir ejecutando nuestro plan. Creo que, francamente, lo que no queremos es distraernos, porque creemos que nuestro trabajo es en realidad crear buenas películas que sean apreciadas y que redunden en resultados para nuestros accionistas”.

Legendary, el mundo de los monstruos

Aunque asociada en muchas ocasiones por su distribución y co-producción vía Waner Bros. a HBO Max, Legendary es el otro gran estudio que queda en liza.

El estudio, fundado en el año 2000 por Thomas Tull, se estrenó con la primera película de la trilogía del Batman de Nolan, para después participar, a veces en solitario y otras con la Warner o Universal en sagas de tanto éxito como Jurassic World300WatchmenResacón en Las Vegas, el monsterverse de Godzilla vs. Kong o varias películas de Nolan.

Legendary ya tuvo sus tiranteces con AT&T por su decisión de estrenar las películas de la Warner de este año directas en HBO Max, principalmente porque había depositado la mayoría del coste de producción de películas como Dune.

El mutismo desde entonces ha envuelto a este mediano-gran estudio, que no obstante parece seguir teniendo pulmón para aguantar cerrando tratos por su cuenta.

A24, la nueva bandera independiente

Midsommar (2019), una de las cintas revelación de este año.

Fundada en 2012 por Daniel Katz, David Fenkel, y John Hodges, A24 se ha convertido en poco tiempo en un paradigma de cómo un estudio independiente puede colarse en las grandes escenas.

Su mejor ejemplo quizá sea Moonlight, ganadora del Oscar a mejor película, pero también ha hecho grandes cintas de la ciencia-ficción y el terror moderno como Ex Machina o The WitchMidsommar o El Faro.

Ha tenido ya sus tratos con Netflix (produjo Uncut Gems con Adam Sandler), y también con HBO (Euphoria) y ha distribuido parte de su catálogo con acuerdos con Prime Video.

Su ambivalencia parece mantenerle con muy buena salud para seguir siendo independiente, pero un talonario para conseguir un trato que lleve su ya largo fondo de armario premiado a una plataforma de streaming puede ser un bocado por el que muchas plataformas quieran apostar.